Querido diario:
Yo y mis malditos juegos, diario; un día de estos voy a arriesgarme a hacer cualquiera de las más terribles locuras. Hoy mismo, no se de dónde saqué el coraje para hacer lo que hice, diario. Pero todo por culpa de las apuestas.
Bueno, es bueno tener amigos nuevos y ser uno de los más populares. Pero saber que fue gracias a Dave que me ocurrió todo este cambio para bien. Y saber que ahora mismo soy yo, como siempre el que ha enredado las cosas. Y ahora más aún: después de que me pasara todo eso, me retaron a besarlo, delante de todos...
Entiendo diario que si soy yo el que me quiero alejar no tenía por qué hacer lo que hice. Pero por desgracia, apuestas son apuestas y como era la última no me pude negar... Aunque hay algo que quiero contarte, diario... Sí, Dave se pasa el día entero en mi cabeza, no consigo olvidar las dos veces que mis labios han tenido contactos con los suyos... Es que diario (nunca le digas a nadie) yo creo que yo estoy....La puerta de la vacía oficina se abrió de repente, haciendo que Elliot se asustara de tal manera que presionó el lapiz tan fuerte que su punta terminó haciéndose añicos. Miró hacia el frente y se topó con la mirada de un muchacho de piel canela que serio le miraba y se acercaba más y más.
Había tanto silencio en la habitación que la respiración entrecortada de Elliot se escuchaba como un escándalo. Era Dave quien se acercaba hacia él... Aquel a quien él había besado delante de todos para luego huir. Lo había encontrado...
La cara de Dave tenía el ceño fruncido y sus ojos, tan negros como tan fríos miraban amenazante a aquel muchacho de cabellos semidorados que sentado en la silla temblaba como un cervatillo asustado.
Elliot había vuelto a ser ese muchacho asustadizo. Esperaba el "puñetazo" que Dave le iba a dar por haberlo besado delante de todos y huir sin decir nada... porque se sobreentiende que alguien que no quiere nada se supone que no vaya a besar a esa otra persona.–Ponte de pie que quiero hablar contigo, de frente.– dijo Dave en el tono más imponente que encontró.
–Está bien– respondió Elliot, casi para si, y mirando el suelo, y blanco como un papel, se puso de pie, a un escaso metro de David.
–¿Por que me has besado? Si igual aún me estás rechazando...– habló Dave agarrando del mentón a Elliot levantándole la mirada de manera brusca y repentina, para una vez más observar aquellos ojos felinos.
–Lo siento... Fue una apuesta, no podía perder...– Elliot de color blanco, ahora se tornaba rojo intenso en toda su tez– No lo tomes tan a pecho... Igual entiendo si me quieres pegar...– cerró sus ojos y una lágrima apareció por su mejilla, haciendo que su voz se desgarrara en su garganta– Y si lo vas a hacer, por favor, hazlo lo más rápido posible.– esperó el golpe, apretó los puños y los dientes, con los ojos cerrados igual sus lágrimas brotaban con fuerza y los sollozos se sentían... sintió una voz en su oreja que le hizo que un rayo eléctrico corriera desde su oído y bajara toda la columna vertebral haciendo que sus nervios se alteraran aún más...
–¿Pegarte? ¿Cómo voy a pegarte imbécil? Mi nombre es David, no Killerman...– el aliento tibio en la oreja era una exquisitez, la piel de Elliot se ponía de gallina, estaba aliviado, no le iban a pegar... Pero por otra parte tenía a Dave hablándole al oído, aquella voz ronca, viril y super masculina le hablaba de muy cerca... ¡Dios, aunque no lo quisiera la excitación estaba creciendo en él!– Así que fue una apuesta... O sea un reto... ¿De cuánto fue la apuesta?– preguntó Dave, sonriendo. Elliot sintió la sonrisa aunque no la vio y ya, dejando de llorar, respondió aún con la voz entrecortada:
–Se-seis mil pesos.
–Aaah ya veo... Entonces te doy doce mil pesos si lo vuelves a hacer.– ¡Joder! La voz de Dave era demasiado sexy.
–¡¿Hacer qué?!– preguntó haciéndose el tonto Elliot, sabiendo él muy bien lo que tenía que hacer.
–Besarme...– dijo directamente Dave... Elliot al escuchar estas palabras sintió un frío increíble de repente en el estómago– Es una nueva apuesta... Si me vuelves a besar te doy doce mil pesos.– a Elliot no le importaba el dinero, era evidente que Dave quería que él le besara, y él estaba tan extasiado que aguantaría muy poco para besar al de la piel canela.
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Ojos Felinos
Romance¿Que pasaría si tú vida cambiara de rumbo? ¿A donde llegarías si te empiezan a pasar cosas extraordinarias que no te esperabas? Acaso todo seria un juego del destino... Acaso esos ojos, los mismos que envolvieron a Dave estarían jugando con su vida...