T1. hormonal

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Pov escritor

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-M-Mirio...-

Tamaki repetía con insistencia el nombre de su novio, completamente sumergido en el mar de hormonas que habían creado Mirio y él.

-Mirio... p-porfavor-

-No quiero ir rápido cariño, no quiero hacerte daño-

Él rubio también estaba mareado y atontado a causa del aroma y de la suave y caliente piel que tenía entre sus manos.

Tamaki era adictivo, era su perdición y eso le preocupaba, no podía perder los estribos, necesitaba seguir cuidando de su novio.

-Por favor-

Tamaki sentía su abdomen caliente, le dolía muchísimo y sentía que lo único que podía ayudar con el dolor de su cuerpo sería Mirio.

Él peliazul estaba tumbado en la cama, con toda la ropa fuera mientras su pareja besaba su pecho con dulzura.

-N-No puedo más Mirio... por favor-

Mirio sentía que explotaría en cualquier momento, su cuerpo le pedía hacer suyo a él chico en todos los sentidos y hacerle sentir bien, darle todo lo que quisiera. Pero su lado racional sabía que si lo hacia perdería el control, lo podría lastimar con su fuerza y no quería eso.

-Tama... no puedo perder el control-

-Por favor... Mirio-

No pudo evitar dejar salir un poco a su alfa en cuanto escuchó el llamado.

Tomó las caderas del menor para pegar sus cuerpos, Mirio todavía tenía ropa interior.

-No me vas a lastimar Mirio... yo lo sé-

-Te voy a proteger-

Tamaki solo asintió, tratando de darle seguridad a su novio para que continuara.

Presionó con su pulgar derecho el pezon rosado del gamma.

-Ah! Ngh~Mirio-

-Me encantas-

Las feromonas inundaban la estancia, dejandolos atontados. A Mirio en especial, pues al ver el cuerpo desnudo de su pareja más el aroma y su dulce voz, solo le hacía querer perder el control completamente, seguir dándole todo eso que su novio necesitaba.

-Mirio... Por favor s-sigue-

-Tamaki... Puedo quitarlas?-

Dijo tomando en sus manos delicadamente las vendas de sus brazos. Tamaki solo asintio suavemente, dándole su permiso.

Él rubio se sentó en la cama y acomodo a Tamaki encima suyo, el cuerpo desnudo del menor temblaba y estaba ardiendo, él chico estaba débil por lo cual le costaba moverse mucho solo.

Un Omega Peculiar Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora