T2. UNO

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Alfa en celo

**

-¿Mirio? ¿Estás ahí?

El padre de Mirio obtuvo un gruñido como respuesta, lo cual no era común y había pocas razones por las cuales podría hacerlo.

-Mirio!

Un gruñido más fuerte.
Caminó hacia el cuarto de su hijo y tocó 3 veces con los nudillos.

-Mirio, voy a pasar

Al abrir la puerta encontró a Mirio en una posición defensiva, agresiva, protegiendo algo que tenia atrás.

-Mirio....Respira, soy yo, tú papá

-El alfa de la casa, Mirio

Esto tensó los músculos de el menor pero lo hizo sentarse.

-¿Que hay atrás?
-Madriguera...
-¿Construiste una madriguera?

El rubio gruñó suavemente ante el tono de burla.

-Mi compañero ...merece una madriguera
-El no va a venir Mirio

Otro gruñido más fuerte se escuchó y Mirio empezó a rascar su cuello con fuerza.

-Mirio

-Mirio

-Mirio

-Mirio responde

El joven se levantó atento ante la voz de mando, un reto que el joven chico estaba más que dispuesto a tomar.

-Mirio que necesitas para pasar el celo?
-Mi gamma

Dijo casi suplicando, su padre sabía que le dolía, los celos mientras más crecías dolían más al pasarlos sin alguien.
Más viejo, más doloroso, más largo. Esa era una de las razones por las que los alfas urgían en encontrar un compañero.

-Veré que puedo hacer

Solo cerró la puerta y dejó a su hijo adentro.

**

-Hola? Mirio? Estás ahí?
"Hola Tamaki"
-Señor Togata
"Si, Soy Hiro, lo siento si interrumpí algo, se que entras a la universidad en una semana y probablemente estás volviéndote loco con los preparativos..."
-Mirio entró en celo....
"Si, está peor que usual, no quiere dejarme pasar y creí que podrías ayudarme..."
-Voy para allá

**

-Mirio?

Gruñidos

-Mirio por amor a dios respóndeme con algo que no sean sonidos
-No
-Mirio

Tamaki tembló ante la voz de mando de su suegro, no estaba acostumbrado a escuchar la, ya profunda, voz de Hiro en ese tono, usualmente era un tono tan alegre el que tenía.

-Mirio...soy yo, Tamaki

El señor togata se hizo hacia atrás y tocó el hombro de el gamma con suavidad

-Solo dime si necesitas algo
-Claro

-Mirio, porfavor abre, tu papá no está afuera

La puerta de abrió lentamente dejando ver al sudado chico, el cabello rubio húmedo, sin playera y con pantalones grises de pijama.

-Tama...

Fue un suspiro de súplica, pidiéndole que le ayude a aguantar el celo más fuerte que había sufrido

-M-Mirio...

Entro por la puerta, tomando su distancia del alfa, dejo la bandeja con comida en el escritorio y luego camino hacia Mirio.

Un Omega Peculiar Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora