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Volvimos a la escuela con normalidad después de eso. No solíamos juntarnos hasta los recesos dónde nos escondíamos entre las estanterías de la biblioteca para que nadie nos viera.

Ni siquiera comíamos, sólo nos quedabamos charlando en voz baja y, a veces, nos observamos mutuamente durante los minutos que duraban los descansos.

En uno de tantos, ví algo peculiar.

— Shadoune, ¿Qué es eso que tienes en los labios? — un brillo especial había sido untado en su boca dándole un mejor aspecto.

— Me regaló un poco Pandih, creí que este sería un día importante y se lo pedí. — desvió la mirada a mi lado, con inocencia, buscando en los libreros algún objeto lo suficientemente grande.

— ¿Por qué sería un día importante? — pregunté, él abrió a la mitad de un libro que tomó y lo puso al lado de su rostro evitando que se viera su cara.

— Porque creo que por fin me dejarás besarte. —

Un color rojizo inundó mis mejillas, sobretodo por la naturalidad con la que dijo aquellas palabras, pero ese no era momento para ponerme nervioso. Me acerqué lentamente a su rostro tomando de igual forma el libro.

Lo hicimos sin que nadie presente nos viera.

Sonó la campana que anunciaba el fin del receso, y ahora yo también tenía brillo de labios.

  𝙻'𝚎𝚏𝚏𝚎𝚝 𝙳𝚎 𝙼𝚊𝚜𝚜𝚎  (𝔰𝔥𝔞𝔡𝔬𝔲𝔟𝔦𝔨)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora