Capítulo 7: Marco

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-Te lo advierto, aléjate de mí, aaaaaaaaah ¡aléjate!, lo digo en serio, retrocede. -Escucho que grita desesperadamente Ayla ¿Y ahora que le sucede?

-¿Todo bien? -Pregunto, bueno, obvio no estaba todo bien.

-Marco, por favor, ven, date prisa po-porfavor. -Si Ayla estaba tartamudeando esto debía ser serio.

-¿Estás segura que puedo abrir la puer..? -Me interrumpe.

-¡Entra, solo entra!

Al entrar veo a Ayla completamente asustada en ropa interior a un rincón, ocupando el secador como escudo contra lo que sea que le de miedo .

-Échala de aquí, por favor

-Ayla, ¿de qué hablas? -Observo mi alrededor y no hay absolutamente nada.

-Ahí

Bajo la cabeza donde me está apuntando y veo una diminuta araña negra, del tamaño de un tercio de un dedo. Era imposible no reírse de esta escena, la chica que se mostraba ser tan desafiante, perspicaz y temeraria, estaba aterrorizada solo por una arañita. No puedo aguantar mis ganas de reírme. Por lo que empiezo a reír mientras tomo un zapato para matar a la araña, pero Ayla no me deja, en un extremo del baño, Ayla me dice:

-Que la eches, no que la mates.

-La mato y la saco, linda.

-Quien te ha dado la opción de elegir cuando terminar con su vida.

-Está bien la saco – Cualquiera me hubiera dicho que la mate, pienso.

Tiro la araña por la ventana del baño, y veo que la expresión de Ayla se relaja y por primera vez me dice algo de verdad.

-Gracias, en serio.

-Cuando quieras- le guiño un ojo como sé que tanto le fastidia- Y, por cierto, ese secador que llevas como espada o escudo, como quieras llamarlo, definitivamente será suficiente contra esa inmensa araña. - Pude notar en su cara un poco de vergüenza y ver como bajaba el secador y avanzaba hacia el lavamanos.

-Es mejor que nada. -Me dice con las mejillas coloradas.

Le iba a responder algo, pero se me hacía imposible concentrarme al ella estar en ropa interior, le quedaba muy bien, era de encaje y le hacía una figura de ensueño, su piel no era morena ni muy blanca, el color que llevaba le hacía un contraste muy sexy y lindo. No pude evitar mirarla por unos cuantos segundos. Sus curvas, su cintura, la quería para mí.

-Voy a terminar de secar mi vestido y... ¡Mi vestido! -Se mira de pies a cabeza dándose cuenta de que ha estado todo este tiempo conmigo en ropa interior.

-No pasa nada, a mi me gusta. – Se detuvo en seco un momento como si le hubiera afectado mi comentario, y siguió buscando su vestido. Sus mejillas estaban cada vez más rojas, pude ver que esta situación no era de su mayor agrado- ¿Te lo vas a poner de nuevo? -Pregunto, al recordar cuán empapado estaba el vestido.

-Mejor que estar así, por suerte no me quité todo.

-Suerte para ti, pero no para mí.

-¿Qué?

-Nada, que mejor iré a buscarte una chaqueta.

Voy a la habitación y saco una de mis chaquetas.

Al entrar de nuevo al cuarto de baño, la veo apoyada de espaldas en el lavamanos, él conjunto de lencería que llevaba puesto me ponía, y mucho.

-Toma, te cubrirá todo, es lo bastante grande. – Al momento de pasársela y chocar mano con mano, nos quedamos quietos un segundo. Se me quedó mirando directamente a los ojos con labios entrecerrados, unos labios de color rosado y unos ojos verdes oscuros. Su cabello mojado la hacía ver más atractiva de lo normal, aunque en ese momento no creía que fuera posible.

No lo pienso más, la giro y la pongo contra la pared, le tomo ambas manos y las subo por encima de su cabeza, quedando mi pecho y labios muy cerca de ella.

Sus labios estaban perfectos para ser besados, y yo se que ella sentía lo mismo. Sus ojos me llamaban, su mirada me hacía querer más y más. Suelto su mano izquierda y empiezo a bajar la mía lentamente, bajando por su muñeca, su hombro, su brazo, el lado de su pecho, hasta llegar a la cintura. Su cintura era fina y suave, su respiración un poco agitada, reaccionando a mis caricias. Por mí la hubiera besado sin parar hasta el amanecer, la hubiera puesto encima de esa cama hasta que gritara mi nombre.

Me acerco cada vez más a esos labios, hasta que los siento, unos labios carnosos y húmedos, ella esta vez, me responde el beso, me besa lentamente como si tuviéramos todo el tiempo del mundo, toco su cintura ahora con ambas manos, los besos se hacen más acelerados y rápidos, ella toca mi pecho y torso desnudo. Luego bajo una mano hacia su trasero, siento sus perfectas curvas, hasta que recibo un gran empujón por parte de ella.

-¿Qué?

-Secaré mi vestido, adiós

Antes de que me cerrara la puerta me fijo en sus calcetines, llegaban un poco por encima del tobillo y eran de Hello Kitty

-Lindas calcetas. -Le digo de forma burlona.

Me cierra la puerta con un rostro molesto y me voy a mi cama a esperar que seque su vestido y cabello. Esto no puede quedar así.

Al parecer se demoró un montón en secarlo porque me quedé dormido, y en el momento de despertar, ella ya se había ido. Ya me había quedado dormido y no tenía ganas de subir a la azotea a seguir con la fiesta, lo que quería hacer, ya era imposible.

 Ya me había quedado dormido y no tenía ganas de subir a la azotea a seguir con la fiesta, lo que quería hacer, ya era imposible

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