Gilbert.
Por primera vez después de varios años, me encontraba parado en la banqueta esperando el autobús de la escuela. Mi patineta estaba rota y papá no pudo llevarme debido a su nuevo horario de trabajo.
No recordaba lo mucho que se demoraba en llegar, además ni siquiera había chicos por aquí ¿si era el lugar correcto, cierto?
Seis y media... seis cuarenta... seis cincuenta... bien esto no es normal.
-¡Hey, jovencito! ¿podrías decirme la hora?—dijo un hombre de edad mayor que caminaba hacía mi.
-Si, claro—mire mi movil—faltan ocho minutos para las siete.
-Gracias muchacho—asentí con una sonrisa—disculpa que pregunte, pero ¿qué haces aquí? ¿no deberías estar en la escuela?
-En realidad si, pero el autobús aún no ha llegado.
-Creí que habían cambiado la parada del autobús a tres calles de aquí—dijo confundido.
Espera, ¿Qué?
Ahora entiendo por que el letrero no estaba donde antes.
-Ay no—salí corriendo rápidamente pero me devolví para quedar frente al adulto—Disculpe ¿Por donde queda la nueva parada?
-Hacía Benjamines, frente al parque—respondió amable.
-¡Muchas gracias, señor!—sonrió y trate de irme lo más rápido posible, para mi suerte no quedaba muy lejos.
Justo una calles antes de llegar, el autobús arrancó y así que corrí detrás de él inútilmente.
-¡Esperen! ¡No se va.. no se vayan!—grité con la respiración entrecortada, pero ya era muy tarde, no lo alcanzaría.
Recargué mis brazos en mis rodillas agachándome e intentando respirar normalmente.
Lo se, no soy un chico muy atlético.
Pero entonces cuando pensé que nada podría ser peor, escuché una voz, su voz.
-Hola, Alberto—dice detrás de mi, no hay que ser un genio para poder reconocerla.
-Gilbert, te he dicho miles de veces que mi nombre es Gilbert—la corregí girándome para verla.
-¿Que haces ahí parado? ya se fue el autobús—se puso a mi lado sosteniendo su bicicleta con ambos manos.
-¿Enserio? no me había dado cuenta—hablé sarcásticamente.
-Amanecimos de malas, eh.
La ignoré y comencé a caminar.
-Es una lástima que tengas que caminar hasta la escuela—me alcanzó rápidamente quedando a mi lado— aunque quizá si suplicaras de rodillas ante mi, podría llevarte en este lindo vehículo.
¿Estaba ofreciéndose para llevarme? definitivamente algo le picó.
-¿Me estás ofreciendo transporte?—se encogió de hombros.
-Si me ruegas, si—solté una carcajada.
-No, gracias—seguí caminando y de nuevo me siguió.
-Bien, te llevaré sin que lo hagas, pero tienes que ser mi equipo para la feria de ciencias—dijo alcanzando mi paso.
-¿Y porque querrías tal cosa? ¿Acaso te da miedo perder contra mi?—la mire parando de avanzar.
-No eres competencia para ser honesta—levanté ambas cejas—esta bien, si eres competencia, claro que no mejor que yo, pero si nos unimos podríamos demostrarle al director que podemos llevarnos bien y nos levantaría el castigo.
ESTÁS LEYENDO
Ramé.
RomanceNo es un secreto que Gilbert y Anne tengan una terrible enemistad desde tercer grado. Ambos son llevados a detención casi diariamente por los problemas que causan al tener sus ya conocidas discusiones, solo que esta vez tendrán un castigo más allá d...
