5. Tratos y ¿Jerry?

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Gilbert.

Por primera vez después de varios años, me encontraba parado en la banqueta esperando el autobús de la escuela. Mi patineta estaba rota y papá no pudo llevarme debido a su nuevo horario de trabajo.

No recordaba lo mucho que se demoraba en llegar, además ni siquiera había chicos por aquí ¿si era el lugar correcto, cierto?

Seis y media... seis cuarenta... seis cincuenta... bien esto no es normal.

-¡Hey, jovencito! ¿podrías decirme la hora?—dijo un hombre de edad mayor que caminaba hacía mi.

-Si, claro—mire mi movil—faltan ocho minutos para las siete.

-Gracias muchacho—asentí con una sonrisa—disculpa que pregunte, pero ¿qué haces aquí? ¿no deberías estar en la escuela?

-En realidad si, pero el autobús aún no ha llegado.

-Creí que habían cambiado la parada del autobús a tres calles de aquí—dijo confundido.

Espera, ¿Qué?

Ahora entiendo por que el letrero no estaba donde antes.

-Ay no—salí corriendo rápidamente pero me devolví para quedar frente al adulto—Disculpe ¿Por donde queda la nueva parada?

-Hacía Benjamines, frente al parque—respondió amable.

-¡Muchas gracias, señor!—sonrió y trate de irme lo más rápido posible, para mi suerte no quedaba muy lejos.

Justo una calles antes de llegar, el autobús arrancó y así que corrí detrás de él inútilmente.

-¡Esperen! ¡No se va.. no se vayan!—grité con la respiración entrecortada, pero ya era muy tarde, no lo alcanzaría.

Recargué mis brazos en mis rodillas agachándome e intentando respirar normalmente.

Lo se, no soy un chico muy atlético.

Pero entonces cuando pensé que nada podría ser peor, escuché una voz, su voz.

-Hola, Alberto—dice detrás de mi, no hay que ser un genio para poder reconocerla.

-Gilbert, te he dicho miles de veces que mi nombre es Gilbert—la corregí girándome para verla.

-¿Que haces ahí parado? ya se fue el autobús—se puso a mi lado sosteniendo su bicicleta con ambos manos.

-¿Enserio? no me había dado cuenta—hablé sarcásticamente.

-Amanecimos de malas, eh.

La ignoré y comencé a caminar.

-Es una lástima que tengas que caminar hasta la escuela—me alcanzó rápidamente quedando a mi lado— aunque quizá si suplicaras de rodillas ante mi, podría llevarte en este lindo vehículo.

¿Estaba ofreciéndose para llevarme? definitivamente algo le picó.

-¿Me estás ofreciendo transporte?—se encogió de hombros.

-Si me ruegas, si—solté una carcajada.

-No, gracias—seguí caminando y de nuevo me siguió.

-Bien, te llevaré sin que lo hagas, pero tienes que ser mi equipo para la feria de ciencias—dijo alcanzando mi paso.

-¿Y porque querrías tal cosa? ¿Acaso te da miedo perder contra mi?—la mire parando de avanzar.

-No eres competencia para ser honesta—levanté ambas cejas—esta bien, si eres competencia, claro que no mejor que yo, pero si nos unimos podríamos demostrarle al director que podemos llevarnos bien y nos levantaría el castigo.

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⏰ Última actualización: May 13, 2021 ⏰

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