-Capitulo 5. Latidos. -

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--Su mano temblaba al tener tan cerca algo que no era parte de su cuerpo, algo que emanaba su propio calor. Un cuerpo delicado a comparación del suyo, con curvas perfectas y con la capacidad de impregnar su esencia seductiva, a tal punto de hacerlo perder la razón. --

-(Reverencia) Fue un honor bailar con usted, majestad.

-Por el contrario, el honor fue todo mío. Señorita Noelle...

-Majestad, es un placer verlo de nuevo.

-Lo mismo digo, princesa Letoile.

-La celebración de este año me ha dejado impresionada. Cada detalle es hermoso.

-Si, eso fue mérito de mis subordinados.

-Aun así, su presencia es lo que le da ese toque elegancia.

- (Ya no pude hablar con ella) Se lo agradezco, alteza.

- (Este es uno de los motivos por la que odio a las princesas de los reinos vecinos. Creen que tiene la autoridad para desplazar a alguien) Noelle, ¿Te sientes bien?

-Voy a caminar un rato por alrededores, Mimosa. Discúlpame con su majestad.

-Si, no te preocupes. Vuelve cuando lo creas oportuno.

-Lo haré.

-(Exhala) Noelle...

-Mimosa, ¿Sabes a donde fue la señorita con la que estaba bailando hace un rato?

-A mí también me alegra verte, Asta... ¿O debería decir mi sultán? ¿Su real majestad?

-Lo siento (Besa su mano) Que feliz estoy al verte de nuevo, Mimosa. Se ve la dicha que te ha causado tu reciente matrimonio.

-Y a ti te ha resultado favorable el poder cuidar el reino, así como cumplir con las metas de las que me hablaste cuando niños.

- ¿Y tu esposo?

- ¿Ya olvidaste que lo mandaste a una misión al reino vecino?

-Cierto. Veo que conoces a la señorita Noelle; lo digo por la familiaridad con la que la trataste.

-Eso es porque somos familia, Asta.

- ¿Eh?

-Su madre y la mía eran hermanas; por ende, ella es mi prima.

-Qué casualidad.

-Me sorprenden tus palabras, siendo sultán es difícil que creas en las casualidades.

-No es malo creerlo de vez en cuando.

-Si quieres hablar con ella, búscala por los jardines del palacio. Estoy casi segura de que estará ahí, sumergiéndose en sus pensamientos.

-Gracias, Mimosa.

-Y no te preocupes por Yami, yo te cubriré. Esto se pondrá interesante; iré por una copa para celebrar el posible inicio de un profundo romance.

-Mimosa no estaba del todo errada. Noelle contemplaba el jardín de las rosas, mientras su mente se sumergía en pensamientos nada puros; sentía que todas aquellas palabras que su hermana le había dicho sobre no sentirse inferior ante la gente que la rodeaba, se consumieron con una simple acción. Reposo sus rodillas sobre el pasto y veía los distintos tipos de rosas que había a su alrededor cuestionándose, ¿Por qué la humanidad no podía ser como las flores? Convivir sin perjuicios por las clases sociales. -

-No debería estar aquí y menos si no lleva consigo una capa que la proteja del frio.

-(Voltea) Su majestad, yo...

Moon Oasis |Finalizada|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora