-Capitulo 7. La flor marchita en el desierto. -

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--La fuente y las flores que la rodeaban fueron testigos de algo inesperadamente maravilloso, algo que predominaría en las mentes de Asta y Noelle, cuyos encuentros a partir de ahora, estarían marcados por ese momento en el que sus bocas dijeron todo sin decir palabra alguna y en el que sus respiraciones trataban de recobrar su ritmo normal. Si, un sentimiento que no es respeto está tomando el rumbo hacia aun lo desconocido para ambos. --

-Señorita Noelle, yo...

-(Sonrojada) ¿Si, su majestad?

-Yo...

- ¡Al fin lo encuentro, majestad!

- (No puede ser) ¿Qué sucede, Zora?

-Noticias del reino de la pica.

- (¿Por qué justo ahora?) Tendrá que disculparme, señorita Noelle.

-No se preocupe, cumpla con sus deberes. Yo debo regresar a casa, pronto será hora de cenar.

-Sea cuidadosa al regresar y, espero verla en otra ocasión... En este lugar.

-Sera un honor para mí. (Reverencia) Con su permiso, majestad.

-Majestad...

-Agradece que mi humor está en relevante tranquilidad, sino en este momento te hacia caminar por el desierto por varias horas y sin agua.

-Disculpe mi imprudencia, majestad, pero como líder de la guardia imperial debo infórmale hasta el último movimiento de nuestros enemigos.

-Vamos, en el camino te escucho.

Mientras caminaba de regreso a casa, la chica la cual su melena era acariciada por el viento, tocaba sus labios y recordaba lo acontecido hace unos momentos con el hombre que muchas mujeres deseaban, aunque fuese un poco de su atención. No pudo evitar sonrojarse y pensar la posibilidad de sentir una vez más la respiración de dicho hombre en su boca. 

-Muchas gracias por la cena, Mimosa.

-No fue nada. Noelle, ¿Te sientes bien? Tu rostro está un poco enrojecido.

-(Nerviosa) Es que camine demasiado y por eso... (No sería correcto decirle que su majestad y yo) Pero me encuentro bien de salud.

-Si tú lo dices. ¿Piensas ir hoy con la señora Mereoleona?

-(Asiente) Tranquila, solo estaré un par de horas.

-Entonces... ¡David!

-Dígame, señora Mimosa.

-Lleva a mi prima a la zona oscura y cerciórate de que ningún hombre la hostigue con su presencia.

-Como usted ordene, señora. Señorita Noelle, cuando usted lo demande.

-Vuelvo en un rato, Mimosa.

-Se cuidadosa, Noelle.

-(Asiente) Puedes irte a dormir sin preocupación.

-Me será difícil. Te esperare con una tarta de fresas hecha por mí.

-Es mi tarta favorita. Podemos irnos, señor David.

-Dígame David solamente, señorita.

-Está bien. Me voy.

-Que te vaya bien... Espero que no suceda nada malo.

-Señora Mimosa.

- ¿Qué sucede, nana?

-Le llegaron estas cartas por parte del señor Yuno.

Moon Oasis |Finalizada|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora