--La fuente y las flores que la rodeaban fueron testigos de algo inesperadamente maravilloso, algo que predominaría en las mentes de Asta y Noelle, cuyos encuentros a partir de ahora, estarían marcados por ese momento en el que sus bocas dijeron todo sin decir palabra alguna y en el que sus respiraciones trataban de recobrar su ritmo normal. Si, un sentimiento que no es respeto está tomando el rumbo hacia aun lo desconocido para ambos. --
-Señorita Noelle, yo...
-(Sonrojada) ¿Si, su majestad?
-Yo...
- ¡Al fin lo encuentro, majestad!
- (No puede ser) ¿Qué sucede, Zora?
-Noticias del reino de la pica.
- (¿Por qué justo ahora?) Tendrá que disculparme, señorita Noelle.
-No se preocupe, cumpla con sus deberes. Yo debo regresar a casa, pronto será hora de cenar.
-Sea cuidadosa al regresar y, espero verla en otra ocasión... En este lugar.
-Sera un honor para mí. (Reverencia) Con su permiso, majestad.
-Majestad...
-Agradece que mi humor está en relevante tranquilidad, sino en este momento te hacia caminar por el desierto por varias horas y sin agua.
-Disculpe mi imprudencia, majestad, pero como líder de la guardia imperial debo infórmale hasta el último movimiento de nuestros enemigos.
-Vamos, en el camino te escucho.
Mientras caminaba de regreso a casa, la chica la cual su melena era acariciada por el viento, tocaba sus labios y recordaba lo acontecido hace unos momentos con el hombre que muchas mujeres deseaban, aunque fuese un poco de su atención. No pudo evitar sonrojarse y pensar la posibilidad de sentir una vez más la respiración de dicho hombre en su boca.
-Muchas gracias por la cena, Mimosa.
-No fue nada. Noelle, ¿Te sientes bien? Tu rostro está un poco enrojecido.
-(Nerviosa) Es que camine demasiado y por eso... (No sería correcto decirle que su majestad y yo) Pero me encuentro bien de salud.
-Si tú lo dices. ¿Piensas ir hoy con la señora Mereoleona?
-(Asiente) Tranquila, solo estaré un par de horas.
-Entonces... ¡David!
-Dígame, señora Mimosa.
-Lleva a mi prima a la zona oscura y cerciórate de que ningún hombre la hostigue con su presencia.
-Como usted ordene, señora. Señorita Noelle, cuando usted lo demande.
-Vuelvo en un rato, Mimosa.
-Se cuidadosa, Noelle.
-(Asiente) Puedes irte a dormir sin preocupación.
-Me será difícil. Te esperare con una tarta de fresas hecha por mí.
-Es mi tarta favorita. Podemos irnos, señor David.
-Dígame David solamente, señorita.
-Está bien. Me voy.
-Que te vaya bien... Espero que no suceda nada malo.
-Señora Mimosa.
- ¿Qué sucede, nana?
-Le llegaron estas cartas por parte del señor Yuno.
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Moon Oasis |Finalizada|
Hayran KurguA pesar de poseer todas las riquezas posibles, el poder de generar un cambio a su pueblo como sultán; Asta no siente que su vida este alcanzado esa plenitud y felicidad de las que tanto le hablo su madre. La presión lo conduce a los bajos mundos de...
