-Capitulo 26.Llantos de esperanza. -

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--Un día mientras caminaba entre un bello jardín de rosas multicolores, me encontré con una que irradiaba un azul cual cielo nocturno y al tratar de tocarla esta me mostró un bello futuro, donde un joven de ojos verdosos, con una sonrisa capaz de alegrar a cualquiera que la viese y una dama de corazón puro como el agua misma, bailaban frente a un vasto oasis mientras un profundo sentimiento crecía a pasos agigantados en su interior y sus manos tocaban la felicidad misma. Quien pensaría que tal chico era nada más ni nada menos que mi pequeño sobrino Asta. --

-Debo admitir que el ser sultán te ha hecho madurar un poco, sobrino. En otras épocas habrías atacado sin pensar en las consecuencias.

-Lo mismo podría decir de usted, tío Julius. Su forma de interrumpir sigue siendo poco pulcra.

-Dejemos las bellas palabras para cuando saquemos a estos invasores del reino, ¿te parece?

- ¡Si!

-Maldito infeliz, no te perdonare esta osadía.

-Por el contrario, joven escandaloso. Me agradecerá el hecho de que yo sea su contrincante y no mi sobrino.

-...

-Al menos yo si contemplare la posibilidad de dejarlo ir con un poco de dignidad o degollarlo para después tirar su cuerpo en el cruel desierto.

- (Cierra el puño) No voy a permitir que un anciano como usted perjudique la misión que me encomendó mi rey: Llevar la cabeza de su diminuto sultán y terminar con todo lo que ama, empezando con su esposa.

- ¡Hazle algo a Noelle y juro que tu cabeza será la que cuelgue en la chimenea del salón imperial!

-Síguele a su conversación y dentro de poco veras la realidad de sus palabras.

-Tío...

- ¿Cuántas veces te he dicho que actúes con serenidad ante las amenazas?

-Yo... Tienes razón tío.

-Ve hacia la fuente, no podemos permitir que toquen el trébol y menos ahora que el Green rose absorbió parte de su vitalidad.

-Está bien.

- (Blande su espada) ¡No se lo permitiré!

- (Detiene la espada con su mano) Supongo que usted también necesita clases sobre control de ira.

- ¡Quítese de mi camino!

-Quíteme usted.

- ¡Asta!

-Yuno, ¿te cansaste tan rápido?

-Que va, apenas estoy calentando. ¿Y tú?

-Como viste, el tío Julius me quito la diversión con ese loco.

-Debo admitir que me sorprendió su regreso.

-Bueno, no es como si lo hubiésemos desterrado.

-(Ríe) Es verdad. Las tropas enemigas están aumentando, no creo que podamos resistir mucho tiempo.

-Es verdad...

- ¿Tienes alguna idea?

-En realidad sí, pero necesito un poco de tiempo para efectuarla.

-Hazlo, yo te cubriré las espaldas.

-(Sonríe) Como lo has hecho siempre, Yuno.

-¡Zora! ¡Gordon! ¡Protejan al sultán de ataques enemigos!

- (Al unisonó) ¡¡Si!!

- ¡Maten al sultán ahora que se encuentra vulnerable!

- (Alza su espada) Esperanza y resignación, alegría y tristeza, luz y oscuridad; armonicen en esta que es su espada, para que aquello que invade su equilibrio desaparezca definitivamente. (Blande su espada) ¡¡Huracán negro!!

Moon Oasis |Finalizada|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora