Las cartas y flores de sus admiradores no desaparecían —Tienes el buzón lleno de nuevo— le avisaba Charles, como aparentando que nada había pasado, eran miles de cartas pero todas eran lo mismo; algún poema empalagoso sobre su hermosura, al principio las leía con aburrimiento, luego empezó a desgarrarlas, más tarde pensó en enterrarlas pero finalmente mando a construir un Horno en el sótano donde quemaba las aburridas cartas a mansalva, pero no había encontrado que hacer con las toneladas de flores pues le parecía insensible la idea de quemarlas, finalmente se las arrojo a Martel un día desde su torre, esperando que alguna lo lastimara pero fue una pésima idea; ahora el ingenuo príncipe creía ser correspondido —No entiendo porque no se da cuenta que me molesta tenerlo aquí, se lo he dicho de mil maneras y repetido hasta el hartazgo — Ay Querida, pues así hay de gente terca como una mula— Charles se había reconciliado con su homosexualidad y como prueba de ello sujetaba fuertemente la mano del joven amante sentado a su lado — ¡Oh, la pasión que rige mi corazón arde enloquecida por ti!, ¡no hace falta que vengas al balcón a recibirme! ¡Desde aquí veo tu escultural figura con el ojo de mi corazón! …Te amo con locura ¡daría mil veces mi vida por tenerte! — Recitaba Martel desde afuera << Pero si ni siquiera nos conocemos>> —Desde que le arrojaste las flores, anda como loco princesa —Lo sé, ¿Qué voy a hacer? — ¡Princesa, princesa, princesa! — llamaban desesperadamente desde la puerta del salón — ¿Isabel? — ¡Si soy yo!, ya hace 3 días que le tocaba su masaje semanal, los pies se te van a llenar de juanetes, se le va a dañar la columna— Mariel alguna vez creyó que era completamente inocente que su dama de compañía gozara de masajearle todo el cuerpo desnudo hasta que tuvo aquel encuentro lésbico, desde entonces le daba un miedo terrible, en especial recordando una ocasión en la que Isabel le lamio los pies “Es parte del masaje” un escalofrío recorrió a la princesa al pensar que en su momento había creído aquella mentira. -No gracias, quizá después— Isabel desapareció resignada — ¿Cómo le voy a hacer Charles?, no puedo salir con Martel ahí — Ay Mariel ni deberías de salir, no has escuchado de Sombra Roja — ¿Sombra Roja? — —Sí, se ha ganado cierta reputación, van 3 asaltos a carruajes esta semana, mira que mato a todos los nobles que se encontraban en la última y se llevo todo su dinero, le llaman Sombra Roja por vestir una capa de dicho color en conjunto con una máscara blanca como de un cráneo y una armadura de cuero negro, es muy rápido de manera que lo único que alcanzas a ver antes de morir es un manchón negro detrás de ti… como una sombra. —Pero yo no viajo en carruaje —El peligro no es ese sino la persona que se oculta tras la máscara, tiene algo contra nosotros los nobles después de los tres robos ha repartido el dinero entre los mendigos y desempleados de la ciudad gana adeptos rápidamente, nos preocupa que la situación en la ciudad se descontrole y se nos volteé la charola. —Que va… he estado saliendo todos los días y ni siquiera me reconocen, sería más fácil que un vagabundo me lastimara, asaltara o algo —Es por cómo te has estado vistiendo… por cierto, que has perdido todo el estilo, parece que te sacaron de un rancho maltrecho ¿Qué te da ese muchacho para traerte así? — ¿Para traerme cómo? — Lo visitas diario, hablas todo el tiempo de él, y tu mirada perdida supongo que todo el tiempo está pensando en él… alguien está enamorada… — ¡No estoy enamorada!... oh escucha —interrumpió emocionada mientras escuchaba el silencio total del salón— Martel ya se fue… ¡Me tengo que ir! — salió a toda prisa, pues se le hacía tarde *** —Pensé que no vendrías— bromeo Silba — Lo siento, me he tardado un poco— lo miro detenidamente— Luces especialmente cansado ¿pasa algo? —Es solo que he estado tomando doble turno, y tuve un mal día…casi me despiden por quedarme dormido en la cocina. — ¿Por qué no quieres aceptar mi dinero?,… es mucho más de lo que ganas — ¿Cómo me vería yo?, si obtuviera tanto dinero sin esforzarme, no sería diferente a los nobles… tener dinero sin hacer nada me haría sentir como una basura— se detuvo a observarla— Sin ofender— agrego aminorando el insulto <<No hay nadie que odie más a los nobles “al menos que sea arrebatado” ¿era aquello una amenaza?>> — ¿Has odio hablar de Sombra Roja? — pregunto nerviosa — Supongo, se ha hecho conocer, no sé de alguien que no haya escuchado sobre el — ¿Qué piensas? — Pues es un asesino… pero al menos trata de arreglar las cosas, es una injusticia en la que vivimos, la gente se muere de inanición en las calles, la vida es cada día más cara, y los nobles y caballeros se la viven en sus castillos atiborrados de dinero, aun así no creo que la violencia sea la solución. <<No puede ser, que él sea Sombra roja, que tonterías pienso>> — ¿Te quedas a cenar? — dijo Linares al ver que habían llegado a las puertas de su casa Por un momento Mariel pensó en decir que no, pero de inmediato se repitió a sí misma que sus sospechas eran solo tonterías, Sombra Roja podría ser cualquier hombre del reino ¿Qué posibilidades había de que precisamente Silba fuera ese hombre? El tonto de Charles la había asustado en vano, <<Ya he estado en casa de Silba antes, si me fuera a pasar algo… ya me hubiera pasado>> *** —Será mejor que te vayas, esta anocheciendo, tengo que ir a la cama, por que mañana voy a trabajar muy temprano — ¿Pará que necesitas el dinero?— pregunto intrigada — Mi padre está enfermo, no le queda mucho tiempo, tendré que hacerme cargo de mis 8 hermanitos. — Y ¿Dónde están ellos? — Ellos todavía viven con mi padre, subiendo la colina 5 minutos a pie — ¿Por qué no vives tú con ellos? — Por las molestias — Te molestan — No, yo los molestaría a ellos con lo qué hago <<”Con lo qué hago” ¿No será...?>> — Bueno yo también me tengo que ir, fue un gusto nos vemos otro día adiós— atropello las palabras, mientras apresuraba sus pasos hasta salir. Camino a su castillo Mariel pensaba en todos los hechos <<¿Y si realmente se trataba de Sombra Roja?>> <<¿Quién más en el reino nos odia tanto?>> Mariel dio interrupción a sus pensamientos pues justo enfrente de ella apareció de la nada en cuanto subió su mirada; un hombre enfundado en una capa roja, con una máscara blanca de calavera y una armadura negra enteramente de cuero, ella se paralizo del miedo acaso él sería capaz de algo así, el hombre comenzó a acercarse, paso a paso, entonces la princesa tuvo que salir de su congelada mirada — Linares no lo hagas— pero Sombra Roja parecía no escuchar, ella cerró los ojos esperando su fin, mas sin embargo el hombre le paso de largo ignorándola y le clavo su ligero sable a otra víctima un hombre esbelto de unos cuarenta años ligeramente más pomposo qué el compañero con el que hablaba, cayó muerto a tan sólo unos pasos de Mariel — ¿Qué esperas? ¡Corre! — susurrado al oído, era Silba que la tomaba del brazo y la sacaba de su estupefacción para que huyera del peligro, la policía acudió pero el pueblo con empatía hacía Sombra Roja y recibiendo monedas de todos los metales les impedía capturarlo. La turba bramó violentamente contra los oficiales mientras sombra desaparecía hacia quien sabe dónde. — ¿Por qué has mencionado mi nombre? “detente Linares” —… —Pensaste que yo era Sombra Roja ¿Verdad? —cambio su tono a indignado —Sólo por un momento— aclaro la princesa, tratando de aminorar el enojo de Linares —Pero lo pensaste, ustedes son todos iguales; no pueden ver a alguien con resentimiento social sin acusarlo de ser un asesino brutal o de ser estúpido. —Lo siento… no quise hacerlo, pero la situación era tan confusa. — Como sea sólo te alcance para darte tu suéter, lo habías olvidado… ¡No puedo creerlo! Creía que eras más decente ¿Cómo pudiste creer que yo era un criminal? ¿Me hubieras encarcelado llegando a tu castillo? — El chico se alejo ofendido antes de recibir una respuesta y después de aventarle su prenda a la princesa. << ¿Me perdonara?>> retumbo en la cabeza de la princesa mientras silba se alejaba, y la pregunta le siguió retumbando durante todo el camino a casa.
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Mariel la princesa trofeo
RomanceMariel siempre ha sido una chica hermosa, sin embargo esto no le trae más que desgracias pues todos a su alrededor la ven como un objeto sexual, un día encontro a un chico diferente pero sus deveres como princesa la llevan a los brazos de Joshua un...