Capítulo 《21》

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Boun POV

Cuando todo va bien, se sabe que siempre llegará alguien a traer tormenta. Hoy, era un día como cualquier otro de trabajo, se suponía que debía quedarme en casa adelantando el nuevo manuscrito, pero me estaba volviendo loco encerrado. Los zorros somos animales que les gusta la libertad, correr, cazar, respirar aire limpio y, por desgracia, tengo que quedarme en la ciudad demasiado tiempo, además de que en este lugar la nieve es inexistente al parecer. Eso sí que duele porque los zorros blancos proveníamos de lugares fríos, con grandes nevadas anuales y cazábamos a consciencia libre. Ahora, solo quedamos unos pocos, cinco máximos y dos de ellos vivimos fuera de nuestro hábitat.

Lo peor de estar solo en casa es pensar en Prem, ese copito lindo que quisiera acurrucar entre mis brazos todos los días, pero que también tiene una vida en la que no deseo interferir. No quiero que se sienta obligado a dejar lo que ha conquistado por atender necesidades animales de posesión y celo. No es en esa era machista en la que quiero vivir, los tiempos han cambiado y la especie evoluciona. Prefiero verlo sonreír mientras hace lo que le guste, a que sea un omega reprimido. Por supuesto, hay cosas que no puedo controlar de mi parte, como cuando se le acerca otra persona desprendiendo feromonas que no debe. Eso solo me da deseos de arrancar cabezas y colocarlas en estacas.

Sacándome de mis pensamientos, Kayn me arrebató el manuscrito y me miró frunciendo el entrecejo. Kayn es mi único pariente de sangre que he aceptado cerca de mí, cuando llegaba de cazar vampiros y demás, él era la única persona que me recibía con una sonrisa. Claro que en ese entonces él era un zorrito muy pequeño que no entendía a lo que me dedicaba, era inocente. Ahora no es muy diferente a mi parecer, sigue siendo el chico perseverante que no se detuvo hasta encontrarme a pesar de que las noticias que dejé atrás fueron las de mi supuesta muerte junto a Sunna a manos de Devon. Kayn creció mucho desde la última vez que lo vi, y es, junto a mí, uno de esos cinco zorros blancos que quedan de nuestra especie.

Cuando llegó, casi le saco el corazón pensando en las posibilidades de que se hubiese enterado de Prem, cuando descubrí que era mi compañero. Aunque no me sobrepasa en poder, siempre ha sido un excelente rastreador y eso casi hace que lo mate. solo cuando me enseñó su marca lunar y explicó sus razones decidí dejarlo entrar a parte de mi vida. Parte que se refiere al trabajo, es tanto mi representante en la editora para la que trabajamos como mi mano derecha en la caza de Dour. Desde que Prem se volvió mi compañero oficialmente, he intentado presentarlos, pero Kayn insiste en ser una sombra para mi familia actual.

Eso, hasta hoy....

-Señor ϸorkelsson, debería centrarse en el trabajo, no es bueno que se desatraiga tanto, podría cometer errores y quien paga las consecuencias soy yo. - Regañó molesto Kayn.

-¿Cuántas veces te he dicho que no soy señor? Soy más viejo, pero aun así eres mi familia y un editor aguafiestas. - Me burlé sabiendo que eso lo enojaría más. Es bueno saber que sigue siendo un niño por dentro. Ojalá aquí encontrase lo que le falta para estar completo.

-No sería necesario que le regañase constantemente si usted dejase de pensar en su compañero por cinco minutos... Señor... ϸorkelsson.

-Chico, cuando tengas uno entonces me dices cómo te las arreglas para no pensar en él a cada segundo, mientras, deja al adulto ser.

-¿Por qué me llama niño? ¡Ya pasé mi primer celo, fui de cacería al momento que dicta la ley de la manada y mi edad es apta para casarme también! - Chilló volviéndose tan rojo de la rabia que pensé que estallaría. - Le revolví el cabello, justo como lo hacía cuando era pequeño.

-Te prometo ayudarte a encontrar tu compañero, Kayn. Por lo pronto, volvamos al trabajo antes de que me arrepienta y vuelva a casa a dormir.

-Oh no señor, usted no regresa hasta terminar, además el señor Prem me avisó que no hay personal de servicio hoy y yo me abstengo de pasar la vergüenza de llamar bomberos otra vez porque usted intentó hacer carne. ¡Ni siquiera come esa maldita cosa!

Posesión EternaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora