Capítulo 《24》

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Atención: Lee hasta el final para que sepas de los especiales.

Prem POV

Sueños recurrentes, pasado, futuro, una mezcla de todo y de nada. No los entiendo y los hago a la vez. Sí, sueno como recién salido de la época de Confucio y no, a pesar de lo que digan las reinas de belleza, no inventó la confusión. Esas pobres cabecitas aspirantes a coronas y diamantes vacíos al perecer jamás han tocado un buen libro en su vida.

Volviendo al punto. Uno de esos sueños que tuve comenzó con una pregunta, ¿por qué considera importante obligarme a vivir esta miseria de destino? El misterio en mi vida no se trataba de quién era solamente, sino saber por qué me ayudó en esa ocasión. Eso pensaba desde aquella noche en que me echaron de casa con uno pequeño bulto. Esa vez estaba perdido, tenía donde ir, en cambio, me sentía como si estuviese perdido en la nada.

Cuando vi al gran lobo blanco apartarme de su camino, aunque con brusquedad, me salvó la vida. Siempre lo busqué para agradecerle, pero al final del día, la misma persona me quiso quitar la vida. Dour, bastardo psicópata.

De repente volví al momento en que vi a Boun por lo que pensaba, era la primera vez. Él no era quien buscaba, pero como si el destino, mi impulso me obligó a pensar en él constantemente cuando lo perdí. Esa tarde en el bosque en que estuvimos rodando una escena. Lo seguí lo más rápido que pude, pero el lobo... zorro blanco...

Ah, esto es un recuerdo. Como estar sobre una nube de destellos de memorias de la que no puedes escapar. Mientras más luchas, más te hundes.

La ansiedad de intentar descubrir quién es esa persona especial me envolvía cálidamente, pero yo quería ir tras él no quedarme paralizado. Mi primer amor... platónico.

Dos pasos atrás y estaba rodeado de esa casa, toqué mis mejillas, estaban mojadas y olía al salado del mar, pero estaba en la casa donde me crie. Temblé de miedo. Lo siguiente sería miedo y rencor astillado en mi corazón. Mi padre me arrastró y me lanzó contra una vitrina de cristal, la mirada de la familia que debía protegerme era de asco. Luego a la calle con recé a todos los dioses para que mi olor no llegará a ningún vampiro.

Después vacío y como si rebobinara la cinta. Palabras frías y a la vez cálidas que me dieron motivo para vivir ...Los niños no son lo mío y menos si son humanos inocentes.... Mentiroso, si me amaste precisamente por ser así.

...Necesito hacer algo contigo antes de que me vuelvas loco por completo... Palabras que uní a la lujuria del alcohol en su casa, pero me di cuenta, ninguna eran frases vacías. Yo te sostendré para que no caigas... Ya encontré a alguien mejor que el aire... A su manera me protegió. Justo como suponía que lo hace alguien que te ama. Dando todo de sí. Me gustarán esos finales si es contigo...

-¡Prem, despierta! - El grito de Boun me trajo de regreso. Su voz ronca y grave, tan sexy como el infierno y tan desgarradoramente despreocupada por mí. Cuando logré abrir mis pesados párpados dije su nombre, pero salió casi como un gemido de sufrimiento. Me ayudó a sentarme lentamente.

-¿Qué estabas soñando Prem? Estaba preocupado. - Dijo frunciendo las cejas, sus ojos recorriendo cada gesto mío como si tratase de leerme.

-¿Por qué te preocuparías? Estoy bien. - Sonreí ante los recuerdos, mis mejillas se calentaron y bajé la cabeza para que no notase mi sonrojo con esos ojos sobrenaturales a los que no me acostumbro. Entonces lo entendí. Estuve llorando, tenía lágrimas secándose en mi cara.

Tomé su cara en mis manos y lo besé suave. -Era un sueño lindo, Hvítur, tranquilo.

-¿Seguro? - Asentí contento. Sus manos que estaban limpiando mis mejillas con los pulgares bajaron hacia mi vientre a dar caricias.

Posesión EternaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora