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Lori se despertó sobresaltada, sacando su galeón de su lugar permanente en su bolsillo mientras el calor subía por la parte superior de su pierna.
'Estoy vivo, te amo' simplemente decía, Lori dejó escapar un suspiro de alivio mientras salía de la cama y se dirigía a contarle a Harry las buenas noticias.
En cambio, lo encontró desaparecido, con hojas impresas donde había pisado, huellas que se alejaban de la tienda. Los dedos de Lori se curvaron alrededor de su varita mientras la seguía, teniendo que arrojar luz desde su varita ya que la oscuridad dificultaba la visión.
Sus huellas condujeron a un pequeño río, casi completamente cubierto por una capa de hielo, con un pequeño agujero perforado cerca del medio.
De repente, dos figuras irrumpieron en la superficie helada, una arrastrando a la otra hacia el hielo con un gruñido. Lori corrió, desafiando tentativamente el hielo cuando vio a un Harry farfullando, solo en ropa interior, tosiendo agua.
-Calidum -murmuró, los temblores de Harry cesaron cuando sus miembros se calentaron.
Lori miró lentamente al otro chico, su mandíbula se abrió mientras Ron la miraba fijamente, los dos envolviéndose en un fuerte abrazo con una sonrisa.
-¡Estaba tan preocupado por ti! -dijo, bromeando golpeando su brazo mientras Harry se ponía el resto de su ropa detrás de ellos.
-¿Hermione? -preguntó Harry, antes de que sus lentes se posaran en el puente de su nariz.
-¿Eres mental? -Ron lo miró con incredulidad, mientras Lori le secaba la ropa con hechizos, sus ojos se volvieron duros al ver la espada de Godric Gryffindor en su mano.
-¿Fuiste tu?
-Bueno, sí. Un poco obvio, creo.
-Y también echaste la cierva, ¿verdad?
Ron negó con la cabeza-. No, pensé que eras tú.
-No -respondió Harry, jugueteando con la hebilla de su cinturón-, mi Patronus es un ciervo.
-Correcto -levantó los dedos en el aire por encima de su cabeza-, cuernos.
Asintiendo con la cabeza, Harry, ahora completamente vestido y seco, dejó el relicario en un tronco cercano-. Está bien, Ron. Hazlo.
Él retrocedió un poco-. No puedo manejarlo. Esa idea me afecta más que a ustedes tres.
Lori entrelazó sus brazos y respondió con una pequeña sonrisa-. Con más razón.
-No -la miró-, no puedo.
-¿Entonces, porque estas aqui? -Harry espetó levemente-. ¿Por qué regresaste? Ahora, tendré que hablar con él para que se abra. Cuando lo haga, no lo dudes.