El enemigo

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Capitulo 3

Rayos de sol entraban por la hermosa y espaciosa habitación de Johnny Lawrence, Daniel abrió lentamente sus ojos y miró a sus alrededores

Daniel: ¿Y el chico rubio?...

Se preguntaba algo confundido, se levantó de la cama de la cama y preocupado fue hacia el baño, no lo estaba por el rubio, sino por el mismo, ni siquiera sabía la dirección de dónde estaba.

Daniel: ¿Hola?

Su llamado rápidamente fue silenciado al verlo bañándose tranquilamente en la ducha; aquella tranquilidad no duraría mucho ante su llegada la cual alteró al rubio, este se cubrió con la cortina mirándolo con pena y enfado.

Johnny: ¡Si vas a mirar hombres sin ropa no me mires a mi idiota!

Gritó con una voz algo ronca, aquello indicaba que recién se despertaba...

Daniel asustado se disculpo varias veces con la cabeza agachada para no ver a Johnny y salió del baño rápidamente, no quería recibir otro golpe ni un grito degradante como "mariposon", aunque era inevitable, realmente lo era.

Daniel: ¡Diablos!

Se gritó internamente Daniel mientras intentaba borrar aquello de su cabeza, aquella sexy figura que hacía que su rostro se pusiera rojo cuál llama eterna, eso se le hacía molesto, ¡No era normal!... No sería socialmente aceptable.

Mientras Daniel intentaba controlarse Johnny salía con una toalla atada por debajo de la pelvis dejando ver su abdomen y bíceps levemente marcados, Daniel intentaba no verlo pero su cuerpo fornido era encantsdor, el como sus venas estaban marcadas y como su cuerpo estaba mojado volvía loco al moreno.

Johnny lo miró con desagrado y se comenzó a vestir notando de reojo como estaba en un maldito gay panic.

Johnny: El enemigo puede ser débil... Pero... El me debilita... Su mirada... ¡Debería destruir al enemigo! ¡No dejarlo estar en mi casa! Soy un imbécil.

Pensaba Johnny mientras acababa de vestirse.

Johnny: Creo que ya es hora de que te vayas de mi casa.

Dijo fríamente mirando a Daniel, este devolvió la mirada notando sus lindos y rojizos labios que lo llamaban, lo suaves y lisos que se veían, lo húmedos y deliciosos que parecían...

Daniel: Necesito...

Daniel se le acercó diciendo aquello con suavidad.

Daniel: Tenerlos...

Entrecerró sus ojos tomandolo con suavidad del rostro, lo miró a los ojos y volvió su mirada a aquellos labios carmesí que parecían cada vez más tibios.

Daniel: Besarl-

Daniel fue interrumpido por un empujón brusco del contrario, quien estaba rojo hasta las orejas, era muy notorio su nerviosismo e incomodidad.

Johnny: ¡Alejate de mi y vete de mi casa o te pateare ese tracero de niña que tienes!

Daniel apenado y confundido se fue corriendo de aquella casa sintiendo ganas de golpearse a si mismo

Daniel: ¡¿Como pude ser tan tonto?! ¡Si lo besaba me iba a volar el cráneo!... Si le cuenta a alguien... ¿Que me pasa? ¡Está loco!

Tapó su rostro chillando frustrado, ni siquiera sabía dónde estaba, así que tenía que caminar hasta saberlo. Claramente al llegar a su casa se prepararía comiéndose de desayuno los regaños de su madre, por no había vuelto esa noche, con palabras de "Me tenías preocupada Daniel" o "¿Y con quién estuviste anoche? ¿Cómo es ella?". Daniel sentía náuseas al oír el pronombre femenino, no sabía cómo evitar aquellas conversaciones con su madre, las cuales más adelante no serían necesarias... Daniel agarró sus gafas y se las puso tranquilamente, tenía su golpe en el mentón, pero no en el ojo, aunque eso no evitó las preguntas de mamá, ¿Y ese golpe?, ¡Daniel ya dime algo!.

Daniel antes de salir bufó molesto y grito:

Daniel: ¡Déjame en paz mamá no te necesito!

Dando un portazo.

A

l llegar a la escuela Daniel miraba a todos esperando poder conseguir algunos amigos, al menos para pasar el rato, hasta que BOOM, aparecieron Ali y sus amigas, Daniel contento se acercó a ellas y acomodando su cabello dijo desde atrás

Daniel: ¡Hola forastera!

Daniel reía levemente mirando a Ali. Ésta lo miro algo preocupada tocando suavemente su rostro

Ali: ¿Johnny no te lastimó?...

Ese era el nombre del chico al parecer, a Daniel le agrado saberlo, aunque aquella persona se le era tediosa, aterradora.

Daniel: No, solo me ayudó con la herida y me dejó dormir en... Su sofá...

Dijo riendo nuevamente, Ali más calmada le siguió la risa y lo tomo de la mano. Ese día estuvieron juntos todo el tiempo, en clase o en recesos, y eso Johnny lo veía con furia, no por rencor , sino por celos.

El amor lo vence todo.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora