capitulo 24

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Iris

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Iris

Domingo 11:30 am

Estoy durmiendo profundamente, hasta que alguien entra a mi habitación y abre las cortinas dejando que la luz entre, me tapo con las sabanas pero quien sea que haya entrado las quita de un tirón.

Ni dormir puedo.

- Arriba dormilona, tenemos que salir. – dice firmemente la voz masculina.

- Joder, me duele la cabeza. – me quejo – tengo una resaca de mierda.

- Obvio te duele la cabeza, anoche bebiste como si fuese agua. – me regaña. – me siento en la cama, y observo a la persona que se dio el puto teatro de entrar y despertarme.

- Buenos días tío, ¿a qué se debe esta visita? – digo alzando una ceja.

- Iremos a entrenar, quiero ver si estas en forma y capacitada antes de irme.- informa. –

¿Se va?

¿Eres sorda o que mierda?

- ¿Te vas? – alzo una ceja - ¿Pero no que te quedarías? – digo levantándome y parándome al frente del.

- No puedo irme por tanto, debo volver, me necesitan allá. Además volveré cuando estés lista, te entrenarán los mejores entrenadores, los iremos a conocer hoy.

Tendré que tomarme una caja entera de aspirinas.

- vístete con ropa deportiva, nos vamos en 5 minutos. – dice serio – sale de mi habitación y me deja ahí procesando todo.

Menuda mierda.

Me doy una ducha rápida, me visto con unos calzas deportivas y un peto deportivo, todo mi conjunto es negro, me coloco las zapatillas deportivas, y mi cabello lo amarro en una cola alta. No me maquillo, iré a ser deporte así que nah.

Bajo rápidamente las escaleras y ahí veo a mi tío, viste con jeans y una camiseta oscura, su cabello negro lo trae revuelto y sus ojos fijos en su celular.

- Ya estoy lista, ¿desayunaremos? – pregunto – alza la mirada hacia mí.

- Comete esta manzana – me lanza una manzana roja - vámonos. – dice serio – lo sigo hasta su carro, es un audi a4 de color gris. Me como la manzana en 1 segundo, por lo menos aliviara mi hambre.

Llegamos a una base de ejército, todos están uniformados, algunos cuidan la entrada con ametralladoras.

Se acerca un uniformado al carro, haciéndole un saludo militar a mi tío.

- Coronel, lo esperan adentro. – informa el chico – mi tío asiente y conduce hacia adentro estacionando el carro junto a otros. Nos bajamos del coche y sigo a mi tío a donde sea que se dirija, muchos soldados con los que nos topamos hacen saludo militar y siguen su camino.

peligrosa tentaciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora