Twilight y Wind terminan enamorándose de una misma persona, pero en sus distintas versiones, Time y Young. Tratan con desespero lograr captar su atención y, a pesar de ser rechazados en cada ocasión, no tienen ninguna intención de rendirse hasta log...
—¡Suficiente! ¡Los quiero a todos quietos en este instante! —Time habia explotado, todos lo habian notado, todos obedecieron sin rechistar.
La sala era un completo desastre, cosa que le molestaba de sobremanera pues apenas el dia anterior se habia encargado de dejar reluciente el lugar. Desperto con el pie derecho, luego de un mes entero en el que Twi le habia dejado de acosar para comenzar a tomar un papel de caballero para él, al principio le frustro, pero era mejor a encontrarselo en su cuarto a altas horas de la madrugada, o en su baño. El chiste es que todo se habia ido a la mierda al ver a todos siendo atacados por esos Cuccos del demonio, quienes dejaron plumas y caca por todo el lugar, incluso en la ropa de los que estaban involucrados, quienes eran todos menos Sky, Young y Wind.
—No me interesa la maldita razón del por que, solo quiero, ¡La maldita sala reluciente como ayer y que no me caguen mas el día! —Casí que grito, ya con una vena en su frente del notable enojo.
—¡Si Time! —Contestaron al inusuo todos poniendo manos a la obra para asearse y limpiar el living. Mientras tanto el héroe del tiempo prefirio desayunar en la cocina, lejos del desastre. En la cocina se encontro con su version joven, al héroe de los vientos y a Sky, comiendo cereal tranquilos.
No tardo en unirse, y así los cuatro terminaron su desayuno de lo mas tranquilo.
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—Oye Young, bueno... es que mm... nunca no hemos besado desde que somos novios, o sea, hace tres meses, y bueno... ya sabes, ¿T-te gustaria intentarlo? Bueno, digo ¡No es que debas hacerlo a fuerzas ni nada por el estilo! No me gustaria que me mal entiendas. Es solo que, o sea, tu entiendes, ¿Si? —Wind se hallaba mas rojo que un tomate, viendo su reflejo en el espejo de su baño, aquello habia salido terrible, bien lo sabia, pero los nervios le jugaban una muy mala, la verguenza le era dificil de ignorar—. ¡Vamos Wind! ¡Tu puedes! Venciste a Ganondorf y salvaste al nuevo Hyrule, pedirle un beso no es nada comparado, ¿Verdad?
—¿No se han besado? Que triste.
—¡Ah! ¡Demonios Dark! Me has asustado —la verguenza incremento al saber que alguien mas le habia escuchado—. Por favor no digas nada de lo que has escuchado —suplico apenado.
—Mmm... Por supuesto —sonrio con malicia—. ¿Cuanto ofreces para callarme?
—Maldito —se quejo molesto, toda verguenza se habia ido gracias a su actitud.
—Ya, ya, sabes que era broma —rió—. ¿Pero de verdad ni un beso? En sus tres meses ya deberian estar en los toqueteos —hizo insinuacion, logrando avergonzar al crio de nueva cuenta, de lo cual aprovecho para burlarse.
—Eso no te incumbe —de pena paso a enojo otra vez, gracias a las risas del mas alto—, ¿A que veniste a mi cuarto?
—¡Ah si! —Recordó de pronto—, Wild ha hecho ya la cena, me mandaron a llamarte ya que eras el unico que faltaba —menciono, saliendo del cuarto, dando concluida su tarea. Wind suspiro y bajo a cenar.