Capítulo Tres: Tortura

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Advertencia : Contenido violento.



“Las personas suelen esconderse tras una fina tela de satén, escondiendo sus mentiras de las personas que los rodean.”

Horas más tarde despertó

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Horas más tarde despertó. Su vista se encontraba nublada y se sentía fuera de lugar. Su mano viajo a su sien, donde dolía y sentía algo caliente bajar por su cabeza.
Estaba sangrando.
Intenta buscar algo que la pueda ayudar, todo con su mirada, pero es imposible, todo está en penumbras y no sabe si quiera que hora es haya afuera.

Finalmente, después de casi tres horas escucha a alguien acercarse. Era Danzo, el cual estaba siendo seguido por otro joven más.

Si voz resuena en el lugar. —Sakura, me alegra saber que hayas despertado. Espero que hoy puedas decirme lo que sabes.

—¡Ya se lo dije señor! Yo no sé nada. Habla de pergaminos y escensia, pero yo no sé qué es eso, tan solo soy un rango Gennin y usted espera que yo sepa eso que quizás es un rago Jounin. Es ridículo.

—¿Esperas que te crea? ¿Acaso no sabes que no todos tenemos el mismo tipo de esencia?. — Exclama.

Claro que ella lo sabía, sabe todo lo relacionado a chakra y jutsus médicos, no por nada es de las mejores en cuanto estudios y gracias a eso llegó a ser la honorable disupula de la Gran Reina de las babosas, Tsunade Senju, la quinta Hokage.

Intenta zafarse de las cadenas que la atan, pero esta de más decir que es imposible, sus fuerzas son nulas.

—Comadreja, haz los preparativos para el jutsu de sellado, es mejor si ella no habla.

—¡Como ordene, Danzo-Sama!. Aunque eso...

—Durará al menos una semana, lo se. No me recuerdes lo que claramente ya se. Manda a alguien y enséñale las reglas que tendrá que seguir de ahora en adelante. —Murmura sin ganas.

No pasó mucho antes de que Danzo se fuera y aquel hombre se quedara. Uno, dos y tres minutos, hasta que el silencio se fue.

—Listo, ya esta lo suficientemente lejos, así no podrá escucharte gritar. —Explica. — No te diré nada, solo lo necesario. Desde el día de hoy dejas de tener nombre, perteneceras a Raíz y lo mas obvio, los secretos que sabes estarán sellados.

Sus pasos son lentos, pero fluidos. Una kunai filosa descansa en sus manos y momentáneamente juega con ella. Se posa delicadamente frente la peli-rosa, ciertamente no puede ver quien está detrás de esa máscara con profundos hoyos negros en los ojos, pero sabe que el esta sonriendo. Lo sabe porque lo escucha reír justo cuando una kunai se clava en el dorso de su mano.
Un grito ahogado escapa de sus labios, seguido de lágrimas. Puede sentir como su piel arde ante la sensación de calor en su dorso. La cuchilla llevaba un tipo de jutsu para hacerla quemar por dentro cada que cortaba en su piel.
Sigue y sigue llorando sin desenfreno al sentir todas esas puñaladas en sus manos, las cuales sangran a chorros.

Y sin evitarlo llora incoherencias.—¡Ah Ah Ah! ¡Pará! ¡Yo no sé nada! ¡Parhhj....!

Si decido quedarme Donde viven las historias. Descúbrelo ahora