Cuando encuentra la verdad sobre la aldea y las amenazas comienzan a llegar, toma una dolorosa desición, dejar atrás a todos sus amigos.
¿Su débil mente podrá soportar el dolor, engañó?.
¿Estás listo para el juego?
"Traer el mañana, erradicando el ayer, solo de esa manera ellos traerán el nuevo amanecer."
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Solo es cuestión de minutos para que Sakura haya llegado al punto predestinado donde Nir dijo que la esperaría. Busca con la mirada al enmascarado, pero no lo logra ver, en su lugar había otro hombre. Con túnicas negras, adornadas con nubes rojas. No tiene la más mínima idea de quien es esa persona, tampoco puede ver su cara. Lleva puesto un sombrero de paja, el cual es cubierto por finos listones blancos, una campana descansa a un costado de los mismos.
Aún así, sabe que está esperando por ella, lo sabe cuando habla por primera vez. Su voz es varonil y gruesa, pero a la ves clara. —Sigueme.
El hombre parece saber de sus problemas para caminar, pues van a un paso demasiado lento y de momentos hace paradas repentinas. Pasadas las horas caminando por el espeso bosque logran llegar a un punto donde Sakura se cuestiona el '¿A dónde vamos?' aunque no tiene una respuesta coherente.
Cinco minutos después pararon repentinamente, frente una pared de tierra y piedras. Sakura mira al hombre con cierta interrogación.
El de nubes rojas coloca su mano derecha a mitad del lugar, un anillo carmesí descansaba en su dedo anular, el cual posteriormente mostró un pequeño brillo, el cual seso poco después.
—Por aquí.
El joven pasa por aquel montículo y se pierde, Sakura suelta un grito y con dudas toca el lugar. A simple vista parece una superficie plana, pero es más bien como agua, hondea ante el toque y poco después todo su cuerpo entero cruza el lugar.
¡Es una cueva!.
Todo está en oscuridad, pero logra ver a él joven porque en su mano descansa una pequeña bola de fuego, la cual es suficiente para alumbrarlo a él.
Nuevamente retoman su paso y después de más minutos de caminar llegan a un punto donde la luz se hace visible para ambos. Sin embargo, esa no fue su parada. El caminar y caminar comenzaba a agobiarla de sobre manera, soltó un quejido y cerró su mano en un puño ante el estrés de tener que seguir.
Y finalmente, media hora después habían parado en un lago cristalino, donde pequeñas burbujas azules alumbraban el estanque. La mano del joven se extendió en la dirección de Sakura y está con dudas la tomó. Después de unos minutos en silencio y parados en aquel frío lugar, el hombre parecía debatirse sobre lo que tenía que decir.
—Aun estás a tiempo para escapar.
Negó. —Estoy aquí por cuenta propia.
Solto un suspiro con frustración y sin más camino a pasos lentos entrando en aquel estanque. Por más extraño que podía sonar, el aire no faltaba en los pulmones de Sakura, podía respirar y ver con normalidad. Sus cabellos rosados hondeaban y se extendían en el mar, al ver aquello su vista se dirigió al hombre de su lado, el cual ya no llevaba su sombrero de paja, pero aún así no podía ver su rostro.