Capítulo 9
Alfonso frunció el ceño al ver un vehículo que se aproximaba a la casa.
—¿Es esa la futura novia? —le preguntó su primo Gage.
—No. Ese no es el coche de Anahí —dijo Vance.
El coche se detuvo ante ellos y Alfonso pronto reconoció a la atractiva morena que se bajó y que, sin dilación se aproximó hasta él, vaciando la bolsa a sus pies.
—Vaya —dijo Wade al ver las flores decapitadas.
Dawn dio un par de pasos, asintió a modo de saludo y se dirigió directamente a Alfonso.
—Un envío especial, «don Juan Tenorio» —dijo ella, poniéndole la bolsa de plástico en la mano—. ¿Necesito decirte lo que mi jefa piensa de tus rosas?
Alfonso hizo una mueca.
—No, gracias. No hace falta.
—Bien. Y te doy un aviso: no quiero que le crees falsas esperanzas a Anahí después de lo que le has hecho.
—¡Yo no le he hecho nada! —se defendió Alfonso con desesperación.
—Según lo que yo sé, es inocente como un tierno corderito —aseguró Gage.
Dawn lo miró con desprecio.
—Pues te han informado mal.
—Yo la quiero —aseguró Alfonso.
—Tienes un modo un tanto peculiar de demostrarlo —dijo ella.
—Pero es cierto —salió Wade en su defensa—. Lo creas o no.
—No lo creo —aseguró Dawn.
Alfonso miró directamente a la agresiva mensajera.
—Pues es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad —le aseguró—. Quiero casarme con ella, y necesito tu ayuda para convencerla de que estoy dispuesto a comprometerme.
Dawn se quedó en silencio durante unos segundos, con los ojos fijos en él.
—Si me estás mintiendo, eres hombre muerto. Anahí es mi mejor amiga.
—Cuenta con la aprobación de Idabelle. Ella le va a prestar su ayuda —dijo Wade.
—También tiene el permiso de Hoagie y Wanda Puente, los padres de Anahí —añadió Vance.
—Y nuestras bendiciones, aunque todavía no conozco a la novia —dijo Gage—. ¿Nos vas a ayudar o no?
Dawn estudió a Alfonso y a los demás durante unos segundos.
—De acuerdo, pero insisto en que lo mataré si le hace daño a mi amiga. ¿Qué queréis de mí?
¡La había echado de la casa!
Idabelle le había notificado con solo dos días de antelación que tenía que dejar la casa en la que llevaba dos meses viviendo. La excusa había sido que venía su familia a pasar el Día de Acción de Gracias y se tomarían así unas vacaciones hasta Navidad.
—Lo siento de verdad, Anahí, pero la familia es lo primero —le había dicho la mujer.
Sorprendida, Anahí había ido a casa de sus padres a contarles la noticia en espera de que ellos la acogieran. Pero las únicas dos personas con las que pensaba podría contar siempre, le habían dado un «no» por respuesta, alegando que un breve empezarían a remodelar su antigua habitación.
Lo único bueno había sido que tanto Hoagie como Wanda se habían ofrecido a cocinar durante las horas de la comida, alegando que querían estar fuera de casa mientras duraran las obras.
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Una trampa para ella
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