Parte 7

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Aquella dama de fría mirada dio pasos hacia donde él estaba, su ropa, aunque estaba rota por algunas partes no la hacían perder esa fineza y clase que solo había visto en gente de opulencia.

- ¿Tú quién eres?

- Oh yo me llamo Wei Ying, aunque también me dicen Wei Wuxian

- ¿Quién te trajo aquí? - sin dejar de verle hace una seña para que a-Yang se ponga a su lado.

- Hubo una grave equivocación... yo soy inocente

- Claro que eres inocente si no porque te traerían a este lugar

- b-bueno fui acusado por las grandes sectas de ser un cultivador demoniaco hace dos años

- ¿tú un cultivador demoniaco? – la damisela deja salir una gran carcajada sin dejar de mirarlo- solo con verte puedo saber que solo eres un simple cultivador incluso muy inferior a uno entrenado en cualquier secta, esos arrogantes cada día se vuelven más estúpidos en sus acciones por alcanzar el poder

- Eso es lo que trate de explicarles, pero nadie me escucho...incluso mintieron diciendo que mi prometido me había acusado, pero yo sé que el nunca haría eso

- ¿Entonces no sabes quién te trajo aquí?

- El que me juzgo fue el líder Jin, pero no sé quién me acuso

La damisela solo sonrió y se sentó frente a una vieja mesa sin dejar de mirarlo para ella todo estaba claro ese chico frente a ella no tenía malicia alguna, su mirada era la de un niño inocente en este momento asustado por que jamás había visto toda la maldad que los túmulos funerarios podían ofrecer, ya había perdido la cuenta de cuantos seres inocentes habían ido a parar a ese lugar y si bien era practicante del cultivo demoniaco para ella no había diferencia del cultivo ortodoxo solo era energía buena o mala dependiendo de la persona que la manejaba.

- Sabes cómo agradecimiento por salvar a mi pequeño a-yang te ayudare a saber de tus seres queridos, pero ¿tienes algo de ellos? así será más fácil encontrarles

- ¡Si! – casi de inmediato wei ying iba a quitarse de su muñeca aquella cinta que alguna vez tuvo un hermoso color blanco con diminutas nubes azules bordadas, pero después recordó que había jurado jamás quitársela era el lazo que lo unía a su amado.

- ¿¡Si tienes algo o no!?

- S-si ahora se lo doy – busca entre su túnica y saca un rollo perfectamente enrollado para después dárselo - ¿Le pasara algo?

La damisela toma el rollo y lo desenrolla – supongo que es lo único que te queda de él así que tratare de no dañarlo

Cierra los ojos y vuelve a entonar una melodía en su flauta, cuando la energía vuelve deja de tocar alzando sus manos tanto Xue yang como Wei Ying miran como aquella niebla se posa sobre aquel papel

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Cierra los ojos y vuelve a entonar una melodía en su flauta, cuando la energía vuelve deja de tocar alzando sus manos tanto Xue yang como Wei Ying miran como aquella niebla se posa sobre aquel papel.

El Patriarca de YilingDonde viven las historias. Descúbrelo ahora