Heaven On Earth

1.8K 227 34
                                        

-Necesito que ese chico me diga que clase de amarre te hizo, Kyoomi -dijo su hermana mayor por el celular.

-Por última vez, nadie me hizo un amarre- 

-Eso es justo lo que diría a alguien a quien le hicieron un amarre

-No sé por qué te hable ...

-Awww por que alguien está nervioso por ver a su novio~

Sakusa revisó por milésima vez la hora en su celular, media hora más y llegaría a Miyagi.

Volvería a ver a su querido pelinaranja.

Y lo que más le preocupaba, tendría que afrontar cualquiera fuera la consecuencia de haberlo besado. Por lo menos sabía que a Hinata no le había desagradado ni molestado, si no, no habría mantenido abierta la invitación de que Sakusa lo visitará.

La duda que lo ponía tan nervioso era como serían las cosas de ahora en adelante.

¿Fingirían que no había pasado nada?

¿Su amistad seguiría intacta o darían un paso más adelante? O si se ponía pesimista, un paso para atrás...

¿Siquiera correspondía sus sentimientos?

En su búsqueda de una respuesta o iluminación divina, el primero a quien acudió fue Bokuto, que no hizo más que felicitarlo como si se hubieran casado.

Como siempre, su primo trato de animarlo diciendo que si Hinata había sido el que trató de besarlo era por algo y Atsumu siendo Atsumu solo le dijo que no sabía que Sakusa fuera tan prostipirugolfo.

Así que, en un acto de desesperación, terminó recurriendo a su hermana mayor.

-Yo... se que eso no significa nada... pero no quiero que no haya importado, por que para mi si lo hizo... esto es horrible 

Espero por su respuesta. Kyoomi podía parecer indiferente ante las cosas pero su hermana sabía que en el fondo tenía un corazón sensible, por más que quería que su hermanito tuviera su gran romance, no quería darle palabras que lo ilusionaran inútilmente y terminará con un corazón roto.

-Creo que deberías preguntárselo directamente Kyoomi, no se si vayas a obtener una respuesta que te guste, pero al menos será una respuesta clara.

No era lindo, pero era el mejor consejo que había recibido hasta ahora.

-Oye cuídate ¿De acuerdo? Te espero aquí

-Claro... y gracias 

No tardo mucho en llegar a la estación donde ya lo esperaba la mandarina parlante.

Su reencuentro no fue uno desbordante de amor como en las películas y telenovelas, gracias al cielo tampoco fue incómodo. Lo último que necesitaba era una semana de silencio.

Tuvieron que tomar un taxi de camino a casa de Hinata ya que estaba algo lejos, momento que el pelinaranja aprovechó para contar todas y cada una de las historias y anécdotas que tenía de cada lugar que pasaban. Sakusa solo disfrutaba de escuchar su voz y prestar infinita atención a cada palabra que salía de su boca. 

Ya que la madre del pelinaranja se encontraba de visita en casa de su abuela, la única en recibirlos fue Natsu, feliz de volver a ver al pelinegro. 

Empezaba a notar un patrón, cada lugar en el que estaba el pelinaranja irradiaba la misma energía, la que lo hacía sentir como si estuviera en el lugar correcto.

Empezaba a notar un patrón, cada lugar en el que estaba el pelinaranja irradiaba la misma energía, la que lo hacía sentir como si estuviera en el lugar correcto

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

No es que creyera en la existencia del cielo, pero creía que si el paraíso de verdad existía, debía ser un lugar terrenal.

Si el paraíso de verdad existía, estaba casi seguro que se encontraba en Miyagi.

¿En donde más podría disfrutar todos los días de la perfecta imagen de Hinata despertando con los rayos de sol en su rostro?

Si así era la otra vida, tal vez empezaría ir a misa los domingos.

La rutina que tomaron en esos seis días era bastante simple: Levantarse, un poco de entrenamiento para no perder la costumbre, preparar el desayuno y después de eso hacer cualquier cosa para la que tuvieran humor. La mayoría eran cosas simples como dar una caminata por la ciudad, jugar uno que otro juego de mesa entre los tres, sentarse y hablar un rato o, la favorita de ambos, ver películas.

 La excusa perfecta para que Hinata se acurrucara junto a él.

Si al principio le preocupaban los posibles cambios que podía haber en su relación, ahora no dejaba de desear que cada día ocurriera otro. A los ojos de cualquiera, aquello no serían más que simples gestos de una persona cariñosa, eso era algo que solo ellos dos notaban, algo que quedaba entre ellos y apreciaba en silencio. La forma en la que Hinata se acercaba cada vez más al caminar, la forma en que cada día su mano sujetaba con más confianza la mano del pelinegro o las fugaces caricias que le daba. 

El poder olvidar por un segundo su miedo a los seres microscópicos y dejarse llevar por el placer de que alguien invadiera su corazón.

Empezó a creer qué tal vez se había preocupado por nada.

Que él también estaba entrando en el corazón del pelinaranja. 

Por más que el peligris disfrutaba su pacifica vida de recién casado, mentiría si dijera que no extrañaba el caos de tener a la parvada de cuervos en un solo lugar

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Por más que el peligris disfrutaba su pacifica vida de recién casado, mentiría si dijera que no extrañaba el caos de tener a la parvada de cuervos en un solo lugar.

-¡ASAHI! - Gritó el chico rapado al ver a su viejo amigo

-Es bueno verte Asahi - sonrió la pelinegro más tranquila que su esposo - ¿Y Nishinoya?

Sintieron como los ánimos del más alto bajaban repentinamente.

-En Australia... tratando de nadar con tiburones...

Ambos pusieron las manos como si fueran a rezar al escuchar eso, les sorprendía que alguien tan nervioso como él tuviera un novio que amaba las actividades extremas.

-Rezó todos los días por que siga sano y salvo - soltó completamente derrotado

En el hogar de los sawamura ya se encontraban casi todos los que habían sido sus compañeros en su último año de preparatoria. Solo le faltaba dos de sus polluelos más pequeños, en especial uno que había ido al otro lado del mundo.

Cuando su esposo fue a abrir la puerta para los últimos invitados, le siguió listo para ver al dúo raro.

Solo que no vio al dúo raro.

Si, ahí estaba Hinata tan feliz como siempre, solo que el que le acompañaba no era Kageyama. Al parecer a Daichi se le había olvidado decirle del invitado sorpresa. Ya después le reclamaría por eso.

También haría una llamada a cierto colocador preguntando por qué no estaba siguiendo su "ingenioso" plan para recuperar el corazón del pelinaranja.



Buenas 💕 aquí vengo de nuevo, creo que me emocione un poco con la canción je 😅 espero que aun así les guste el cap  :) 

Hold Me Close (Sakuhina)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora