En sus 22 años de vida Sakusa nunca había asistido (al menos por voluntad propia) a las pequeñas ferias que se colocaban de vez en cuando en los parques de su ciudad. Sus hermanos siempre fueron los encargados de arrastrarlo hasta ahí con la esperanza de que se divirtiera un poco o conviviera con más niños de su edad, al menos hasta que cumplió diez años y aprendió a huir de ellos.
Podía hacer una lista de al menos diez cosas que odiaba y que se encontraban justo en esos lugares, tenía uno que otro mal recuerdo relacionado.
Si por el fuera nunca hubiera vuelto a asistir a una de esas, pero como cualquier tonto enamorado, quiso complacer al bello chico de cabello naranja.
Así que de camino al parque se dedicó a sentirse miserable y desdichado por las tonterías que estaba cometiendo en nombre del amor.
Si, era tal y como lo recordaba, con una pequeña diferencia: en esta ocasión de verdad la estaba pasando bien.
Tal vez había exagerado solo un poco con lo de desdichado y miserable.
Y es que era imposible no sentirse cómodo cuando el chico que tenía al lado y su pequeña hermana no dejaban de irradiar alegría, eso sí que era contagioso.
Como la mayoría de la gente se había ido a donde los fuegos artificiales se veían mejor, los tres decidieron quedarse donde se encontraban los puestos casi vacíos para aprovechar todos los juegos. Incluso Sakusa en algún punto se unió en algunos de ellos, resultó que era muy bueno en los juegos de feria.
Y Shoyo era terrible en ellos.
Veía divertido la cara del pelinaranja que aún con una mascarilla puesta mostraba frustración por haber perdido nuevamente contra su hermana y el pelinegro en un juego de meter pelotas en unas peceras.
Sus gestos y caras lo estaban matando de ternura.
-Woooo Shoyo y yo nunca habíamos ganado tantos premios -dijo maravillada Natsu ante todo lo que habían recolectado sin darse cuenta que sus palabras le daban al orgullo de su hermano. - ¡Gracias Sakusa-kun !
-Me alegra que te gusten Natsu - le había obsequiado a la chica todos los premios que ganó, la verdad era que no creía que estuvieran del todo limpios así que ni siquiera los iba a recoger para empezar.
Caminaban tranquilamente disfrutando de su charla y la brisa mientras la menor buscaba algún otro juego que fuera digno de superar.
-Extrañaba esto - dijo el pelinaranja que veía a su hermana - en casa íbamos cada vez que había una, también iba con los del equipo de vez en cuando, aunque odiaba perder contra Tobi-Kagueyama... ¡Pero no creas que perdí contra ti! La próxima vez te ganaré - declaró
-La próxima vez... supongo que no estaría mal repetirlo, aunque no estes tan seguro que ganarás
-¡Omi! - le reclamó
Sabia que no era una cita ni nada por el estilo, pero vaya que estaba emocionado por la posibilidad de volver a salir de esa forma con Shoyo.
-Es más, cuando vuelva apostemos unos bollos de carne, la comida es mi mayor motivación
-En tres semanas ...
-oh, Creo que si...
Era extraño para ambos, pero la presencia del otro se había vuelto algo tan común que el hecho de no verse, aunque sea por ese corto periodo de tiempo, ya les parecía raro.
-Podrías venir con nosotros, sería divertido - dijo inocentemente Natsu que había aparecido de repente al lado de su hermano - tenemos espacio en la casa
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Hold Me Close (Sakuhina)
Fiksi PenggemarSakusa kyoomi nunca había deseado tener a alguien tan cerca, tomar su mano y sostenerlo en sus brazos ¿Que tenia de especial todo eso? Pero todo eso cambio cuando conoció a cierto joven de cabello anaranjado y bella sonrisa. Posibles spoilers del ma...
