Bel - Henrry ¿Por qué le contaste el origen de Lisa al Patriarca de Yiling?
Henrry - Él ya no es el Patriarca de Yiling.
Bel - ¡Decirselo no te correspondía!
Li - A estas horas el maestro Wei no debe ser el único en saberlo.
Bel - ¿De qué hablas?
Li - Ahora la única prioridad del Líder es la seguridad de Lisa, no importa qué deba hacer; lo hara.
Lisa - ¡¿Por qué son tan escandalosos?!
Henrry - Despertaste.
Lisa - Sí, ¿¡Qué rayos!? Esta vez tardare más en sanar mis heridas... Qué aburrido.
Henrry - ¿Por qué nos ocultaste el descequilibrio de tu energía?
Lisa - No creí que fuera tan grave... ¿Y el Líder?
Li - Probablemente este con el Líder Lan, él es nuestra última oportumidad.
Lisa - ... ¿Cómo es que aun vivo? Recuerdo que me dieron una paliza.
Bel - El Ex Patriarca de Yiling te ayudo.
Lisa - Oh... Por cierto ¿ustedes vieron al General? ¡Sus golpes parecían brutales pero eran mucho peores!
Li que era el único que la escuchaba con atención, terminó con un ataque de risa...
Bel - Es lo que te mereces.
Lisa - Lo sé. Y siento haberlos usado de trapo sucio. Realmente quiero volver a pelear con el General.
Henrry - Eso tendra que ser luego de que tus piernas logren sanar.
Lisa - El Líder... sé que tendrá compación o quizá... no.
La habiatación se llenó de silencio y la calmada noche, era demaciado incomodo para Lisa conciliar el sueño así. Sabía que sus compañeros estarian pratullando cerca, no importaba si esto era Gusu-Lan u otro, cuando la gente conocia el alcanze de su poder solo querian destruirla o usarla para destruir, por eso era celosamente vigilada por los suyos.
La puerta se abrió y luz de luna inundo la enorme habitación mostrando a su tan temido Líder, Lisa se sentó y temerosa miro a su Líder; dolor, era lo que reflejaban sus ojos. La puerta se cerró y la oscuridad volvió a reinar.
Jiang Cheng - ¿Tienes algo para decir?
Lisa - Yo lo siento.
Jiang Cheng - ¡¿Acaso tomas a la ligera mis palabras?!
Lisa - Es mi culpa fui descuidada.
Jiang Cheng - Las personas que no tienen cuidado y que lastiman sin saber, no merecen piedad alguna.
Lisa - ...
Jiang Cheng - Pero tú eres mi hija, y no hay persona en el mundo que pueda tocarte, no volvere ha abandonar a mi familia. Pelearía infinitas guerras por ti, pero...
Lisa sonrió corta y amargamente - La energía demoniaca del mundo crecería más, y con ella la mía, ese sería un triste fin para todos.
Jiang Cheng - Mañana me marchó a Yumeng con el resto.
Lisa sabía que algo así pasaria, tragó saliba y sonrió - Entiendo haré lo mejor que pueda aqui.
Jiang Cheng - Este es el precio de tu vida - La voz de Jiang Cheng se quebró, era la primera vez que Lisa oía ese tono en su voz; destrosado. - De ahora en adelante seras la protegida de Lan Xichen... si estas bajo su cuidado nadie se atrevera a lastimarte.
Lisa - ¿Volveré a casa?
Jiang Cheng - ...
La mano de Jiang Cheng rozó el cabello de aquella hija que tan preciada le era, dolía... dolía no poder protegerla, Wei Yin no exageraba al decir que era la viva imagen de su madre. Realmente así era; a veces solo mirarla dolía, su rostro era un constante recordatorio de su pasado... de la gente que no pudo proteger. Lisa heredó los rasgos de su abuela, a excepción de sus ojos esos eran los de su propia madre, aquella mujer que lo amó como nadie más lo haría... o eso había creído. Lan Xichen era un hombre gentíl y totalmente correcto, pero aún así estaba dispuesto a cuidar de alguien tan corrupto como lo es su hija solo porque es su hija... talvez era algún tipo de defecto Lan; amar a aquellos seres indignos de ellos.
Lisa - ¿En quién debo confiar de ahora en adelante?
Jiang Cheng se giró dandole la espalda y habló - Lo conozco incluso hantes de tu nacimiento y si algo sé de él es que jamás incumplira a su palabra, es una de las pocas personas a las que le confiaría tu vida, sin embargo eso no significa que puedas bajar tu guardia.
Lisa - Entiendo, esperaré tu regreso padre.
ESTÁS LEYENDO
QUIERO VERTE
FanfictionMuchos meses habían pasado ya, desde el autoconfinamiento del Líder de secta Lan, meses que se vieron interrumpidos por la repentina petición -a la que no pudo negarse- del Líder Jin, que le suplica ayudar a su tio.
