Meeting Danielle

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P.O.V. Delilah

Di otra media vuelta en la cama y Harry me gruño. En el despertador ponía que eran las nueve y doce de la mañana. Esta noche será la actuación de la quinta semana. No entiendo porque pero no podía dormir. Toda la noche había pasado entre vueltas en la cama, patadas a Harry seguidas de gruñidos y disculpas silenciosas y horas mirando al techo. En ese momento se me paso por la cabeza que no había bailado nada desde que había entrado en The X Factor. Estuve un rato pensando en las clases que tomaba después de la escuela en un pequeño gimnasio mohoso en nuestro barrio. Volví a fijarme en el despertador esperando que el tiempo hubiera pasado, pero no. Eran las nueve y cuarto. Solté un gruñido y me lleve las manos a la cara pasándolas por esta de forma desesperada. Me destape y levante con cuidado de no despertar a Harry.

Me dirigí al armario y busque entre la ropa que tenía para estar por casa. Allí estaba. Mis viejos Maillots. Cogí el de manga larga porque en Londres a principios de noviembre el tiempo no es el mejor. Cogí también las medias y me metí en el baño. Me di una ducha y cuando Salí me puse las dos cosas. Salí al cuarto y me puse una sudadera gris de alguno de los chicos. Me puse un short-leggins negro y mis playeras blancas. En una bolsa de deporte metí mi móvil y cartera, un botellín de agua, un mini altavoz, mis viejas puntas llenas de parches, un par de toallas y los calentadores. Baje en silencio a la cocina donde estaban Paige, Matt y Katie.

-Hola.- les salude con una sonrisa que ellos me devolvieron.

-hey, ¿vas a correr?- me pregunto Katie mientras yo me servía café en una taza.

-Si, algo así.- dije sentándome en la isla donde estaban todos. Los cuatro desayunamos entre risas y cuando acabe lave los platos y la taza que había utilizado y cogí la bolsa de deporte.

-Bueno chicos, adiós.- les despedí con la mano. Salí de la casa y empecé a andar. Andando desde la casa hasta el estudio se tarda como una hora y tres cuartos así que entre en el metro. Un par de fans me pararon y me pidieron fotos y autógrafos que les di encantada. Era muy raro que la gente me reconociera. De pequeña yo pensaba que tenía el poder de la invisibilidad. Me encantaba. Pasear por la calle y mirar a la gente, intentando adivinar su historia. Todo el mundo tiene una historia, seguramente no fueran como yo me las inventaba. Una chica con casco siempre me parecía una astronauta, los chicos con sombrero eran todos cantantes de Jazz. No sé. Me encantaba.

A la media hora llegue al estudio y pase por las puertas.

-Hola.- salude a la chica de recepción que saludo con un leve movimiento de cabeza. Me encamine hasta el escenario en el que solíamos ensayar. Fui al backstage y prendí las luces que iluminaban el escenario.

Una vez estuve en mitad del escenario solté la bolsa. Coloque el altavoz con mi móvil y busque la playlist de música clásica. Me senté en el suelo y me hice una coleta alta, me quite la sudadera y me coloque las puntas. Empecé a moverme y a repasar las coreografías que había ido aprendiendo. Después de un par de horas escuche unos aplausos detrás mio e inmediatamente me gire para ver de donde provenían. Era una chica, no mucho mayor que yo. Era morena y tenía un gran pelo castaño muy rizado. Tenía ojos marrones y una nariz algo ancha. Era alta y atlética, además estaba vestida como si hubiera llegado de correr.

-Hola.- la dije parando la música y cogiendo el agua y una toalla.

-Hola, bailas muy bien.- me dijo acercándose.

-Gracias, soy Delilah.- La ofrecí la mano.

-Danielle.- me sonrió sacudiendo mi mano.

-Oh, tu eres una de las bailarinas de programa ¿no?- la pregunte, ya decía yo que me sonaba.

What Destiny Can DoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora