Alex
La noticia es como un balde de agua fría para todos.
-Me puedes explicar Lucrecia Isabelle Schneider, ¿qué cojones pasa?- la voz de Raphael casi retumba en la casa.
La madre de Mila suspira, va directo al minibar, coge una botella de vodka y le da un largo trago. Se recuesta al mueble, y lleva la mirada al frente.
-Conocí a Adolph en Munich, cuando tenía catorce años- comienza-. Era joven, inexperta, y realmente, llamar la atención de un chico de veinte años, para mí era un subidón de autoestima enorme. Tonteamos, y comenzaron los besos, una cosa llevó a la otra y perdí la virginidad con él.
>>Después de eso, vinieron más veces, salidas, cenas, citas, y cuando me di cuenta, estaba enamorada hasta las trancas de ese chico, que me parecía maravilloso. Pasó un año, y cuando me sentía lo suficientemente lista Lara presentarlo, comenzó a evadirme, a ignorar mis llamadas y eso me cabreó.
>>Entonces, comencé con los síntomas y ¡voilá! Lucrecia Schneider embarazada, de.un hombre que llevaba semanas desaparecido.
>>Lo busqué, fui a su casa, y su madre me miró como se mira a la mierda, me corrió de ahí y me dijo que su hijo no estaba. No me rendí, entonces comencé a vigilar, hasta el día que viera a esa señora salir, y a él entrar.
>>El día llegó, toqué esa puerta y grité su nombre hasta que salió. Le dije que estaba embarazada y me mandó a la mierda, soltando dinero para que aborto.
Pensar que hay personas tan mierda en el mundo, me revuelve el estómago, y pensar que si Lucrecia se hubiera dejado influenciar, Mila no estaría aquí.
-Realmente lo pensé- continúa y yo hago una mueca-. Y pensar me tomó dos meses, hasta que fui al médico, donde me dijeron que incluso podría ver el sexo, tenía cuatro meses y medio, y cuando me dijeron que era una niña, mi corazón dio un vuelco, y supe que era mía.
>>Lloré, me dijeron que había riesgo, por ser tan joven, pero no me importó. Yo la quería tener, yo quería ser madre.
Las chicas están llorando, y yo sólo pienso en cuán valiente es la mujer que hoy llora por no saber donde está su pequeña.
-Sabía que las cosas no serías fáciles. Me desentendí de mi familia, no tenía a nadie. Busqué empleos, mientras estudiaba para salvar mi último año de secundaria.
>>La primera vez que se movió lloré. Le hablaba, le cantaba, le ponía música, le leía cuentos. Cada día amaba más a mi pequeña, y cada día, luchaba contra las malas miradas. Luchaba contra los que me señalaban con el dedo.
>>Estuve sola y asustada en el parto, pero todo miedo y dolor se hizo nada cuando la tuve entre mis brazos, y era tan mía, que yo sólo le sonreía. Incluso me sentí feliz de que no tuviera nada de ese imbécil. Era toda mía, y yo estaba feliz.
>>Nada fue fácil para nosotras. Yo tenía que estudiar, trabajar y cuidarla, estaba sola e incluso a veces, tenía que llevarla conmigo al trabajo. Al menos mi jefa adoraba a Mila, y la cuidaba mientras yo estaba de mesera.
>>Entonces, a los tres años las diferencias quedaron de lado- mira a su madre que llora y a su padre que sonríe-, y mis padres me aceptaron en Alemania. La cuidaron y así pude terminar de estudiar, hasta que tu madre- me señala me ofreció el cargo que tengo en Prazer.
>>Todo cambió, me mudé a España, mi niña era sana, inteligente, hermosa, ocurrente, y yo estaba bien.
>>Pero- siempre tiene que haber un pero-, en agosto, Adolph me encontró, y supo de Mila. Empezó a querer verla, y decirle que él era su padre, y yo me negué. Varias veces lo amenacé con la policía, y se calmó. Llegó el viaje de la empresa y no pide negarme, pero la dejé contigo para que no estuviera sola.
¡Me cago en todo lo que se menea! Ahora me siento culpable. Ea mi culpa que la hayan secuestrado.
-No es tu culpa, Alex- dice Eduardo-. No le des cabeza a eso.
-¡Cómo quieres que no lo haga!- grito-. Fui un capullo con ella, la traté horrible, no la dejé explicarse y...
-¿Qué sucedió?- dice Lucrecia.
-Mila y yo, estábamos juntos, como al inicio de algo... y en Halloween, el mierdecilla de Nando, se metió, la drogó, se la llevó a la cama y me hizo creer que ella me había engañado.
>>Me cabrée, discutimos, la eché de mi casa, y ahora está con un enfermo mental que puede estar haciéndole cualquier cosa.
-Cariño- mi madre me acaricia el cabello-. Cualquiera hubiera actuado así.
-Nein, Mutter- le respondo-. Ich...
No puedo porque comienzo a llorar. No puedo, no puedo...
Yo la amo, y por mi culpa no está aquí.
Mi teléfono vibra, y veo que ea una llamada de Giovanna.
-Gio- respondo.
-Alex, mierda, Mila está muy mal- dice y yo me alarmo.
-¿Gio?- miro el teléfono-. ¿Cómo sabes? ¿Dónde estás? ¿Por qué Mila está contigo?- digo llamando la atención de los que están en la sala.
-Estoy en labores de maquillaje en un club nocturno, que resultó ser un burdel. El dueño es Adolph Heine y no sé por qué encontré a Mila. Debes venir, porque me pueden matar a mí, y ella está mal. La han golpeado y la han violado...
Me paralizo. Le han hecho daño. La han dañado.
-Alex- dice del otro lado.
-Manda la puta dirección, Giovanna.
-Está bien- dice-. Y, ¿Alex?
-Si.
-Ella te ama. No lo olvides.
Cuelga, y segundos después me llega el mensaje con una dirección. Jerez, ahí te voy.
-¿Quién era, Alex? Dijiste el nombre de Mila.
-Mi-Mila- tartamudeo-, está en un burdel a las afueras de Jerez. Su padre está prostituyéndola.
La mesa de la sala da un vuelco, cuando de un momento a otro Lucrecia la levanta, haciéndola añicos.
-Lo sabía- sollozo.
-¿Qué sabías?- inquiere su padre.
-Él- traga grueso- trató de hacer lo mismo conmigo.
La mirada del abuelo cambia, ya no es preocupada, ahora es rabiosa.
-Alex, hijo- me toca el hombro-, ¿has usado una pistola?- todos, incluso mi madre ponen una mueca de horror en sus rostros.
-Practicaba tiro cuando...- trato de responder, pero en ese momento, Raphael Schneider, saca cuatro pistolas.
-Espero que dispares a dos manos- me entrega un par-. Monta el puto coche. Vamos a rescatar a la muñeca y a volarle la cabeza al bastardo de Heine.
Y sin más, salimos de esa casa, dejando a un grupo de mujeres y a mi padre.
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Y hasta aquí el programa de hoy, nos vemos la semana que viene....
Naaaaaaah!
Pero ahí tienen capítulos pal q se entretengan y me maten.
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Un Sueño Hecho Realidad (Trilogía Soulmate #1) [En Progreso]
Roman pour Adolescents"Amarme a mí primero, es más importante que amarlo a él, porque si no me amo a mi misma, no puedo ofrecerle a él un amor verdadero" Mila Schneider