━ Capítulo 011

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❝ Un amanecer confuso❞

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Un amanecer confuso

"El dolor físico siempre se cura, pero el dolor emocional es el que perdura".

Jimin habia escuchado miles de veces esa frase salir de la boca de su madre cuando era chico. Cada vez que fallaba en algunas de sus piruetas y punta pies, la recordaba muy bien, como si fuera ayer, porque la tenía presente una y otra vez en su mente.

Como entre sueños, una pesadilla que le recordaba una tras otra que no era suficiente en lo absoluto, ni para él ni para su familia. Entonces, esa frase de su madre entraba, haciéndole recordar que unas simples palabras pueden remover emociones ocultas y hacerlas relucir para perforar lo más débil de nuestro ser.

"Que asco de vida".

Su cuerpo se sentía rígido una vez intentó removerlo entre aquellas sábanas de seda tan suaves. Se deslizaban fácilmente de su piel a medida que su pierna intentaba salirse de la cama por aquella incomoda posición que escogió para dormir. Su cabeza dolía, se sentían como rayos parpadeando con fuerza, escandilando sus ojos que poco a poco intentaban adaptarse a una luz prominente de una ventana tediosa.

Ventana que no tenía en su habitación.

El frío eriza sus vellos ante la desnudez de su cuerpo. Siente el tacto de aquellas sábanas tan caras gozar de su piel tan expuesta. El olor de las sabanas era una fragancia que lo tenía aturdido, olía bastante bien, pero era demasiado para su gusto, no usaría más ese perfume. Las almohadas eran bastante esponjosas, casi lo hacen ronronear. Se sentía demasiado cómodo, su cama de pronto se había vuelto la más fresca. Había tenido una siesta de ensueño, tenía años sin dormir tan fresco como justamente lo estaba haciendo ahora. Sin embargo, eso no quitaba el gran dolor en su espalda baja, su cabeza e incluso rodillas, ¿qué carajos hizo anoche?

Maldita luz de aquella jodida ventana de..

Mierda.

Abrió los ojos como platos. Lo primero que vio a su izquierda fue una pequeña mesa de madera color gris. Encima de ella reposaba una lámpara blanca que hacía costraste. ¿Desde cuándo usaba colores tan simples en su habitación? ¿Esa lámpara la compró en dónde diablos? Qué horror, definitivamente se iba a deshacer de..

Giró su cabeza al otro lado. La cama era el doble de grande que la suya, ese lado estaba desorganizado, como si el mismo Hulk hubiera dormido con él. Una ventana frente suyo daba directo en su cuerpo, sus cortinas eran grieses. Había un escritorio grande en una de las esquinas con papeles perfectamente acomodados. Se yergue en su lugar un poco asustado, aferrándose a la madera de la cama y mirando toda la habitación con ojos grandes, llenos de confusión.

—¿Q-qué? — cada rincón de aquella habitación era sencilla, muy simple, hasta podía identificarla como elegante, nada su gusto, nada de su comodidad. No tenía una ventana en su habitación, estaba en la sala, daba a la cuidad directamente, pero esta recorría su cuerpo sin pudor. Intentó tragar saliva y su garganta de inmediato se sintió rasposa, le ardió, tosió con fuerza cubriendo su boca con sus manos y de inmediato notó la ropa interior azul marino que tenía puesta, sin nada más en su cuerpo que solo eso.

𝐂𝐑𝐔𝐄𝐋 𝐁𝐎𝐒𝐒 | 𝐓𝐚𝐞𝐤𝐨𝐨𝐤Donde viven las historias. Descúbrelo ahora