Bernadette Glades está destinada a encontrar los secretos que otros pretenden que no sean develados. Y el recuerdo de haber realizado el peor descubrimiento del verano, le persigue.
Lo peor es que el destino se ha encaprichado en tenerle presente en...
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Silencio.
Desde que Arthur Farning se marchó, no se escucha ni un sonido en casa del abuelo.
El hecho en sí es extraño. Porque hay árboles en el jardín que atraen a los cuervos. Y es temporada de cuervos, y los cuervos hacen ruido. Porque el suelo de esta casa es de tablones de madera, y la madera cuando es vieja cruje al ser pisada, y esta madera es vieja.
No encuentro explicación alguna para que dentro de esta casa no se escuche ni un solo sonido. Es como si toda la propiedad estuviese aislada o inmersa en una burbuja.
Inexplicable, no hallo otra palabra que describa mi inquietud.
El desayuno no me apetece más.
Me duele el tobillo, pero no hay bolsas de hielo en la nevera para poner sobre la zona enrojecida. En realidad, no hay nada adentro de la nevera a excepción de un gran vacío.
Los silencios no son mis mejores aliados, y el hecho de sentirme como una extraña en un sitio que conozco de memoria, empieza a abrumarme.
La visita de Farning ha dejado cientos de dudas dando vueltas en mi cabeza. Puede que no recuerde todo de él, pero la sensación en mi pecho me dice que fue una persona importante en mi pasado.
Aún debo planear cómo escaparme esta noche, porque lanzarme de la ventana de mi habitación, teniendo en cuenta que queda a diez metros del suelo y que tengo solo un pie a salvo, es una misión suicida. Tampoco puedo poner de excusa que me quedaré viendo una película y así esperar a que mis padres se duerman y escabullirme por la puerta trasera. Esa es una opción a descartar pues, desafortunadamente, el televisor del abuelo Edgar es prehistórico, ni siquiera enciende.
¡Demonios!
Piensa Bernadette.
Y si digo que me quedaré a dormir en casa de Elliot. Puede que resulte. Pero...que excusa le doy para que me permita ir sola, en medio de la noche, hasta la cabaña abandonada del muelle.
Tendré que esperar a que se duerma y huir.
La habitación de Elliot tiene una puerta hacia el exterior, ese es un punto a favor. Además ese chico es de sueño pesado, puede estar acabándose el mundo a su alrededor, que el ni se enteraría.
¡Decidido! Solo debo esperar a que lleguen mis padres y preguntar.
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