14♤ Como la vainilla

20 8 5
                                        

-

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

-...y si despejas esta variable, se supone que obtendrás el resultado de la ecuación -explica Elliot, señalando uno de los ejercicios que anotó en sus apuntes.

Mi mente aún se halla perdida en la conversación telefónica que escuché a escondidas.

¿Qué puede saber sobre la muerte de Jessica Farning? ¿Por qué parecía tan alterado?

Incluso estaba algo pálido cuando salí del cuarto de baño. Se le notaba tenso, preocupado, como si el mundo estuviese a punto de desaparecer.

-Berni, ¡hey! ¿Me has entendido? -pregunta, y todo lo que obtiene de mí es una negación.

-¿Podemos dejar las matemáticas para otro día? -suplico.

El sonríe y se dispone a recoger los cuadernos y libros de texto que se encuentran esparcidos encima de la cama. Lo dicho, Elliot es un fan del orden.

Las vibraciones de mi teléfono nos sobresaltan a ambos. La pantalla se ilumina de forma intermitente y un número desconocido aparece en ella. Temo contestar, sobre todo porque los ojos inquisidores de mi amigo examinan atentos cada movimiento que realizo.

Rechazo la llamada y me preparo para una pregunta capciosa.

-¿Quién era? -me encojo de hombros, frunzo los labios y respondo desinteresada.

-De seguro alguien equivocado.

-¿Cómo podrías saberlo si ni siquiera contestaste?

El entrecejo de Elliot se arruga y me molesta el brillo acusador de su mirada.

-Porque solo tres personas tienen mi número de teléfono. Mis padres, que ya deben estar durmiendo y cuyos contactos tengo registrados. La otra eres tú, y evidentemente no me estás llamando.

Mi argumento le convence.
En cambio a mí, me deja con dudas, porque es muy cierto que solo tengo tres contactos registrados. ¿Quién podría estar llamando a estas...?

¡Mierda! ¡Arthur!
Por un momento me había olvidado de él.

-Voy a por un vaso de leche, ¿quieres algo de beber antes de dormir?

-¿Tu madre aún compra los sobrecitos de té de vainilla? -Elliot afirma-. ¿Podrías prepararme uno?

-¡Marchando una taza de té para la invitada de honor! -exclama mientras le veo marcharse en dirección a la cocina.

No dudo ni un segundo.

Me avalanzo hacia el escritorio y busco rápidamente el block de notas.

-¡Demonios!

La hoja en la que Elliot escribió lo que sea que le estuviesen dictando del otro lado de la línea, ha sido arrancada.

Pero eso no representa un inconveniente.

Porque Puedo Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora