Mi querido Hyunjin:
Esa risa fue el comienzo del fin. Después de ella, nos quedamos charlando. Cambiaste el tema por completo, pero fue acertado. Mi estómago se revolvía por la extraña cercanía. No tenías esa sonrisa tatuada como siempre, parecían haber más expresiones en tu rostro. Creo que fue el día en el que supe que realmente te amaba. El tiempo voló. Siempre era tu último paciente del día, pero aun así nunca me dabas más minutos de los acordados: eran 45 minutos exactos, semanalmente. Pero esta vez, estoy seguro de que fue casi hora y media.
Hablar contigo, con el verdadero tú, era incluso mejor de lo que esperaba. Seguías siendo el que más contaba, pero al menos supe más de lo que Google me podía contar de ti. Sabía que te gustaba leer; fue uno de los "algo parecido" que más me intrigaba. Esta vez, me contaste algunos libros que te gustaban. Hablamos de terror, policías y amor. Incluso fue sorprendente saber que te gustaba la ficción tanto como a mí, algo difícil de ver en gente de nuestra edad.
La charla fue interrumpida cuando tu secretaria entró de un portazo al consultorio. Su sonrisa dulce de siempre se veía algo forzada mientras comunicaba que el tiempo había acabado hacía mucho. Nos miramos unos segundos antes de romper en una agradable risa. No podía describir lo maravilloso que se sentía ese calor en el pecho, mucho más fuerte que en las primeras semanas que estuvimos juntos. Estaba mal, lo sé, y sé que tú también lo sabías, pero ninguno cambió el rumbo de las cosas.
El camino a tu consultorio volvió a ser agradable. Casi daba saltos mientras llegaba al hospital. El piso 5, puerta 205, definitivamente sería mi favorita por siempre. Tu secretaria ya no me veía dulcemente como a los demás, pero eso era un problema aparte. Empezaste a llamarme con un apodo entre las paredes del consultorio, nuestros asientos estaban más juntos y dejamos la dinámica terapeuta-paciente en unas cuantas sesiones.
Hicimos todo lo que no se debía hacer. Me decías "Lixie" dulcemente. La sonrisa falsa nunca volvió a tocar tus labios. Acariciaste el dorso de mi mano, alzaste mi barbilla cuando me avergonzaba y limpiaste mis lágrimas cuando lloraba. Todo estaba saliendo terriblemente mal, lo sabía, tu secretaria lo sabía, incluso sentía que algunos pacientes podían intuir el cambio. No sabía exactamente qué había cambiado dentro de tu consultorio, pero todo el ambiente se volvía pesado cuando ingresaba a la sala de espera.
— "No puedo tratarte más" —dijiste una vez, la última vez. Habían pasado varias semanas desde tu primera risa. Mi apellido fue llamado por tu secretaria ese día, y realmente había dolido ver una gran sonrisa en su rostro—. "No es correcto."
Pude sentir cómo la presión en mi pecho aumentaba. El lugar se sentía muy grande, tan distinto a lo íntimo que se había sentido esas últimas semanas. La cabeza me daba vueltas y pude sentir el palpitar de mi corazón perforarme todo el cuerpo, de pies a cabeza.
— "Sé que no es correcto, pero..."
¿Pero qué? Mis decisiones podían arruinar tu carrera. Esa extraña complicidad entre los dos estaba prohibida, y yo lo sabía. Las lágrimas picaron en mis ojos y mi mano derecha apretó la camisa sobre mi pecho. Sentía que no podía respirar. ¿Cómo decirlo todo? ¿Cómo decirle a alguien que no sentía más razones de vivir que ese viernes por la tarde?
Tú seguramente entenderías, es tu trabajo entenderlo, pero era distinto. Un enamoramiento entre un psicólogo y un paciente era incorrecto, penado si era descubierto. Podían quitarte la colegiatura, venderte a los medios como un fraude, alguien que solo se aprovecha de la debilidad de sus pacientes.
No, no era tu culpa. Yo me metí en la boca del lobo, me enamoré de ti sabiendo que no iba a ser correspondido, que no debía serlo. Me enamoré por la dulzura con la que me trataste, con tu atención y preocupación, aun sabiendo que era toda una fachada para realizar tu trabajo. Me enamoré de tu sonrisa, aun sabiendo que era falsa.
Me enamoré porque me sentía solo en el mundo, lo hice porque mi vida había sido una decepción tras otra. Nunca nadie me había querido realmente y, si alguna vez fue así, lo olvidé después de tantas decepciones. Era odiado donde nací y odiado donde ahora residía. Era muy asiático como para ser aceptado en un país europeo, pero también era muy extranjero en Asia. En esas cuatro paredes de consultorio, con tu sonrisa y tus preguntas, dejé de sentirme solo, una escoria como yo dejó de sentirse desubicado.
No te dije nada más, no podía hacerlo. Mi mente estaba dividida entre lo correcto e incorrecto, sentía la presión en mi pecho crecer con la urgencia de gritar, correr, vomitar. No sabía qué quería, pero era mucho para soportar. Las palabras se atoraron en mi garganta, en lugar de eso llegó el llanto. Podía escucharme llorar a mí mismo, como si no fuera yo, como si viera una serie de televisión. Me veía aguantar para no ser patético, pero mis mejillas se cubrieron de lágrimas y la habitación se llenó de sollozos.
Soy patético, siempre lo supe. Esa palabra había llenado mi día a día mientras crecía, todas las personas me lo habían dicho al menos una vez y, ese día, mientras lloraba en tu consultorio, supe que lo era. Fue la confirmación de lo patético que siempre fui. Había intentado negarlo a mí mismo tantas veces, pero al final del día, la verdad siempre me golpeaba.
Pero, oh, mi querido Hyunjin, realmente, tú siempre fuiste la única persona que pudo verme más allá de lo que aparentaba ser, incluso más allá de lo que yo podía ver. Lo supe el día que te vi a los ojos. Nos parecíamos más de lo que pensábamos. Ese día supe el poder que tendrías en mi vida y cuánto te amaría hasta mi último respiro.
No sé si lo recuerdas con tanto cariño como yo, pero ese viernes por la noche, mientras creía que toda mi vida podría terminar y aceptaba todo lo malo que la gente me había dado alguna vez, ese abrazo que me diste, el que estaba prohibido, me dio la esperanza de que tal vez no era lo que todo el mundo decía de mí. Fue la primera vez que no hablaste mientras lloraba y fue perfecto.
Hoy me llegó la inspiración, me doy cuenta de que conté muy poco en la escritura original, en general escribía muy poco O_0
Ahora lo siento mas real, en fin ya no puedo escribir poco ajajaja
Voa intentar actualizar Lee's family, no confíen en mí gente.
~JJ se despide ;3
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My love
Mystery / Thriller¿Qué pasaría si descubrieras que la persona que más amas es un asesino y su próxima víctima eres tú? -¿Mi amor, en serio creías que eras especial? ~Hyunlix ~Escenas fuerte y/o perturbadoras ~Si no te gusta este tipo de historias te invito a retirar...
