XXII: La Gran Sally Acorn

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- El otro día... - susurró él intentando llamar su atención, llevaban algo de rato en silencio, pasaron a lado de la mesa de alimentos y luego se dirigieron al jardín, el que parecía ser el lugar perfecto para hablar, sin embargo ninguno de ellos lo hacía, solo miraban sus manos moverse de aquí a allá, como dos pequeños infantes.

- No... ¿Lo... Siento? - preguntó con nervios a haberse equivocado, las señales le decían que debía besarla, pero ahora se sentía equivocado.

- No... No digas eso - le corrigió de inmediato devolviéndole la paz - eso fue... Es que... Yo... - divagó intentando encontrar las palabras correctas - solo había... Yo solo había besado a un chico antes...

Soltó con miedo, pero antes de que pudiera decir algo decidió seguir.

- Pero... Me gustó, bastante... ¿Tú... A ti te gustó?

- No me gustó. - soltó con más confianza ahora. - me encantó.

Y en un abrir y cerrar de ojos estaban nuevamente unidos, la mano derecha de Sonic sujetaba con suavidad la nuca de Amy, quien llevaba su mano izquierda sobre la pierna del erizo y la derecha acurrucada sobre su pecho, la sensación fue similar, solo que esta vez se sentía más intensa, más real, podían sentir el tacto y suavidad de los labios del otro, y sus agarres eran más fuertes mientras el tiempo aún pasaba, el calor en sus cuerpos se exparsia y el instante se congelaba sintiéndose en el mismísimo cielo.

Al separar sus labios ambos se miraron a los ojos, Sonic dibujó una tierna sonrisa ladina mientras que Amy se sonrojaba inconscientemente.

- Amy, me gustas mucho. - susurró con una voz calmada, al instante que decidía tomar las manos de la chica y acercarla aún más a él, ella lo seguía como si estuviera hipnotizada, se había perdido en él, y esta vez estaba segura, no quería regresar.

- Sonic, también...

- ¿Interrumpo? - preguntó una tercera voz.

Pará Amy fue natural, después de todo, no estaban en un lugar privado, así de disimuló su molestia y le respondió que no.

Él, al contrario, estaba acabado, fue un cubetazo de agua fría, o al menos eso fue lo que sintió, percibió un enorme escalofrío extenderse desde su espalda baja hasta sus hombros, sus orejas se movían con alerta al escuchar aquella voz, sus ojos se abrieron de par en par y podía sentir que su rostro palidecía, sentía los labios secos y su corazón no dejaba de latir; al final de cuentas, ambos lo sabían, el pasado nunca queda atrás, no debes dejar asuntos pendientes, porque estos se encargarán de acompañarte hasta acorralarte y no dejarte continuar.

Podía observar la tranquilidad de Amy, parecía que ya había entablado una plática con la chica frente a ellos, aunque no lo entendía, ¿sabía de ellos?, al menos no hasta hace un momento, entonces, ¿Por qué no decía nada?

- Lo siento por... Lo que sea que hacían. - pudo entender cuando logró recobrar la conciencia, parecía como un sueño, ella estaba igual que el día que la había abandonado, su cabello brillaba con la luz de la luna y sus hermosos ojos azules iluminaban cualquier espacio en el que ella estaba, después de todo era una princesa, una bella princesa de un sueño bastante real.

- Él es Sonic, un... Amigo. - escuchó de nuevo a Amy mientras tomaba el brazo del azul y lo acercaba hasta la ardilla.

- Sonic, que lindo nombre, un placer, soy Sally. - respondió con su mirada en él, no flanqueaba, ni siquiera se veía emoción alguna, ella no era Sally, ya no más, aunque tenía lógica, una vez lo había dejado ir, pero ahora se aseguraría de que resiviera el castigo que merecía.

Solo pudo subir y bajar la cabeza en señal de saludo, quería hablar, decir algo, pedir perdón era lo más lógico, pero su voz no respondía, quería seguir adentro, resguardada de todo el peligro que les esperaba afuera.

- Por sierto. - llamó la atención la ardilla con una linda sonrisa ladina. - Scourge te estaba buscando, quiere saber cómo sigue tu amigo, ya sabes, al que...

- Oh, entiendo. - respondió Amy.

- Deberías ir a verlo. - logró pronunciar por fin, los ojos azules lo miraban con sorpresa mientras que los verdes con alegría.

Asintió y luego de besar su mejilla salió corriendo del lugar.

- Bien, Sonic, tú y yo tenemos algo pendiente que tratar.

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