𝓢𝓲𝔁.

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Seungmin: 22
Yeji: 20

Ya habían pasado dos años desde que su madre murió. Los primeros seis meses fueron dolorosos, Yeji tuvo que tomar un año sabático de la escuela, cayo en una depresión y ansiedad que la terminaron de alejar de todo. Su padre, quien no se vio afectado, siguió trabajando normal, aún así, con indiferencia y todo, no decía nada a Yeji, ni hacía nada por su estado.

Todo había caído en Seungmin, que nunca la dejo sola, que todas las noches la abrazaba y consolaba hasta que quedaba dormida, aprendió a cocinar solo para Yeji, que muy a fuerza probaba bocado, e incluso, dejando por fuera cualquier pensamiento con dobles intenciones, baño a Yeji, que por su estado, había dejado de preocuparse por su higiene.

Las cosas eran difícil para Seungmin que tenía que cuidar a Yeji como a una bebé. Y eso claro que se lo agradecería eternamente la chica.

Después de ese largo tiempo, Yeji se recuperó poco a poco, el resto del año, se aseguro de cerrar esa cicatriz que la partida de su madre dejo en su vida.

Un año después, Yeji ya estaba recuperada, aún le dolía y sentía la falta de su madre, pero no era nada que los brazos y carísimas de Seungmin no pudieran arreglar.

Con 20 años, Yeji retomó su carrera de literatura, su vida seguía igual, a pesar de ya no estar su madre, su relación con Seungmin era del mismo modo.

-ash- soltó molesta

-¿Que sucede?- bajo Seungmin el libro que estaba leyendo, recostado en la cama de Yeji, dirigiendo su mirada a ella, que se encontraba sentada en su escritorio.

-acabo de terminar Romeo y Julieta-

-¿Y? Creí que eras una romántica empedernida- dijo con burla

-¿Cómo puedo ser una romántica empedernida, si ni siquiera he dado mi primer beso?-

-¿Eso importa?- 

-para mi si- admitió con un puchero

-¿Por qué?- pregunto arrebatado, frunciendo el ceño

-porque haremos una obra de teatro y yo soy Julieta y-

-No- exclamó fuerte y preciso

-¿No?- cuestionó sorprendida, mirando directamente a Seungmin

-Como tu ángel de la guarda te ordeno que no participes en esa obra- dijo sin más volviendo su vista al libro, ignorando la expresión divertida de Yeji

-Eres mi ángel de la guarda, no mi dueño para que que me prohíbas cosas- dijo sonriendo

- como sea, te lo prohibido-

-¿Por qué? No tiene nada de malo, así es mi carrera- se excusó

-No, tu carrera es literatura, no teatro, solo buscan aprovecharse de ti- respondió sin despegar la mirada del libro, aún que ya no lo estaba leyendo, se negaba a mirar a Yeji y que está se diera cuenta del sonrojo y furia que tenía plasmada en su rostro

-Nadie se quiere aprovechar de mi, Seungmin, literalmente, has alejado a todos de mi, saben que no tienen oportunidad conmigo-

- y por eso mismo no me quiero arriesgar- Yeji levanto una ceja ante lo dicho, se levantó de su lugar sigilosamente, caminando hasta Seungmin, se sentó aún lado de él, quedando de frente.

Seungmin la sintió y bajo el libro para así ambos cruzar miradas

-¿Que?- pregunto con nervios disimulados Seungmin

-¿Por qué te arriesgarías?- pregunto Yeji

-tss, ¿De que hablas?-

-¿Tienes miedo a perderme?- volvió a preguntar divertida

Mi Ángel de la guarda Donde viven las historias. Descúbrelo ahora