VI

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"¡Oh por DIOS, ese fue el ser humano más insufrible con el que me he cruzado en toda mi existencia!"

Martina, todavía furiosa, acaba de entrar como un tornado a través de la puerta de su piso, con sus ojos en busca de Megan.

Ella está en el sofá, toda despilfarrada con un brazo sobre el respaldo, bolsas de frituras en todas partes, botellas vacías de cerveza a sus pies, y vestida con pantalones de chándal y una camiseta de baloncesto estadounidense mientras levanta la vista de su portátil, la tele a todo volumen transmitiendo un partido que está en medio tiempo.

"Estuvo mal, ¿eh?"

"Oh, fue lo PEOR," exclama Martina, quitándose los zapatos y arrancando su jersey. "No sabía que gente así realmente existía. Quiero decir -no puedo creer que seamos de la misma especie. No puedo creer que estemos hechos de la misma materia- seguramente tiene un chip implantado en alguna parte, porque eso no es un ser humano Megan, no, ¡eso es un monstruo robótico sin ningún sentido de la decencia o sentimientos de cualquier naturaleza!" Y sin aliento por su exuberante discurso, se queda mirando salvajemente a Megan, con los pantalones a medio sacar.

Las cejas de Megan se disparan en el aire, haciendo una pausa antes de atraer una botella de cerveza a sus labios, mientras que Martina hace un tornado en su habitación. "¿De veras? Ella siempre me pareció agradable."

"¿Agradable? ¿¿¿AGRADABLE??? ¿¿Megan, segura que tienes un cerebro en esa cabeza oxigenada tuya?? ¿¿Acaso tu crianza bañada en plata nubló severamente el sentido de tu juicio??"

Martina balbucea, pausando sus acciones para colocarse un chaleco de gran tamaño (que también podría ser de Megan, pero no está segura).

El resto de la cerveza se terminó de un trago. "No, no lo creo. Tengo un muy buen juicio. Me muero de hambre, ¿vamos a cenar?"

"Megan, ¡voy a prenderla fuego! ¡Lo voy a hacer! Honestamente, ni siquiera estoy segura de cómo voy a manejar el existir cerca de esta imbécil, pedazo de mierda, hija de puta, maldita-"

"Whoah, whoah," Megan la interrumpe, levantando las manos en lo que Martina asume que se supone que es una acción para tranquilizarla. "No puede ser tan mala como dices. ¡Sólo has estado fuera por unas cuantas horas!"

"Bueno, ¡déjame decirte que esas pocas horas fueron más que suficientes!"

"Bueno, ¿qué pasó? ¿Qué dijo?"

"¿Qué dijo? ¿¿QUÉ DIJO?? ¡Dijo de todo! Sólo hablaba de sí misma, de sus conquistas, de su dinero, y su-"

"¿Hablaba mucho?" Megan parpadea, poniéndose de pie y haciendo su camino hacia Martina (que ahora está sentada en la mesa con los puños cerrados). "Siempre pareció tan tranquila."

"¿Es una broma? ¿Estás tratando de ser graciosa de nuevo? No, ella no es jodidamente tranquila. Sólo ladra, ladra y ladra como un malditamente pequeño y ondulado... caniche." Martina acaba enojada, y enfoca toda su frustración en Megan golpeando la mesa.

"¿Brisa? Brisa Domínguez. Brisa Domínguez ladra como caniche." Megan confirma mientras se inclina sobre la mesa frente a Martina, apoyando los brazos.

Martina comienza a hablar. "¿Quién-qué-Brisa? No. ¡No! Dios, Megan, no. ¡No la maldita Brisa Domínguez! Ella está bien, parece una buena muchacha. No, ¡Lourdes González! Y oh, Dios"-Martina lleva una mano hasta su boca-"ni siquiera puedo decir su nombre. Me voy a enfermar de sólo escuchar el sonido."

"Oh, ¿Lourdes?" Megan dice, sorprendida. Mira fijamente a Martina por un momento antes de que una pequeña risa se le escape, sus facciones pintadas en brillante diversión. "Sí, me imaginé que estaría allí. ¿No te cae bien?"

young and beautiful | martuli. (TERMINADA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora