CAPITULO 19 Parte final

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-"Yura creo que puedo bañarme solo" –el pelinegro estaba avergonzado de estar desnudo frente a su esposo y que este lo bañara con una esponja

-No Beka, no debes forzarte, te ayudare a lavar. Yuri tomo una esponja y comenzó a lavar el cuerpo de su esposo que estaba rojo hasta las orejas. Lo ayudo a vestirse y le llevo el desayuno a la cama.

"Yura agradezco esto, pero no tengo mucho apetito"

-Amor, debes comer un poco más, al menos tres comidas diarias, si no desayunas te castigare. Así pasaron 4 semanas Yuri ayudando a Otabek en todo, el pelinegro quería ayudarlo en las tareas pero el rubio se lo negaba. Hasta que se recuperara del todo. Ya que la recuperación de una ruptura traumática en la arteria del cuello era algo serio.

Todas las mañanas Yuri se levantaba temprano para prender el horno de leña, colocaba tocino, huevos y algunos panes. Preparar te para ambos. Limpiaba la casa. Al terminar de tender la cama era una señal que ya empezó el día y debía trabajar.

Cada mes Alexander iba visitarlos hacerle un chequeo a ambos, el embarazo iba bastante bien, la herida del pelinegro mejoro bastante, el único efecto secundario hasta que presentaba el pelinegro era el agarre en su mano izquierda, y un poco de desorientación.

Otabek se quejaba de que lo trataran como si fuera de porcelana queria ayudar, ya se sentía mejor, el omega lo dejo salir de la cabaña para recolectar algunos hongos. Al regresar Yuri lo regaño por tardarse tanto. Le señalo una de las sillas de la cocina, el pelinegro se sentó dejando la canasta con setas en la mesa.

La tetera hizo ruido advirtiendo que el té ya estaba listo, así que lo sirvió en dos tazas y lo endulzo con miel, se sentó en la otra silla de la cocina después de dejar la taza frente a su esposo.

-Bébelo, hace frío no quiero que te enfermes- Otabek tomo la taza, bebió despacio y suspiro de alivio por lo reconfortante que era la bebida caliente.

-Sabes me gusta la calma del bosque, me siento a gusto- Yuri bebió su té y miro por la ventana, la cabaña rodeada de grandes árboles que protegían su pequeño hogar incluso en los días de tormenta. Y como si hubiera llamado a la lluvia, las gotas comenzaron a golpear la ventana como si fuera una suave música del boque mientras bebían su té. Yuri saco las galletas recién hechas para compartir.

-Beka ¿qué te parece si aprovechamos las setas que trajiste? podemos hacer un estofado delicioso con ellas- el pelinegro asintió- ve a lavarlas entonces.

Otabek se levantó, tomo la canasta, y comenzó a limpiarlas. Yuri saco todos los utensilios e ingredientes para preparar el estafado.

Tiempo después, el estofado estuvo listo y ambos pudieron comer. Yuri lo disfruto tanto que repitió su plato- luego de comer, a Otabek le entro sueño, así que fue a la habitación para descansar, una tormenta cayo.

UN trueno suena, Otabek cubre sus oídos, entonces siente como Yuri se acerca para envolverlo entre sus brazos, dejando salir sus feromonas para tranquilizarlo

-Tranquilo amor, hablaba el rubio mientras acariciaba el cabello del azabache.-. ¿Sientes dolores de cabeza?- Otabek asiente levemente, mientras Yuri lo tenía entre sus brazos.-te daré tu medicina para el dolor de cabeza.- Otabek asintió

Se quedaron dormidos abrazados

En la mañana, Yuri abre los ojos con pereza y ve como los intensos rayos del sol se cuelan por la ventana. Siente como una brisa helada congela su cara, por lo que se acurruca más con las mantas. Siente como un brazo se desliza por su cintura y su esposo se acerca más hacia él. Yuri se siente reconfortado, y cosquillas al sentir la suave respiración de su pareja chocar contra su piel parcialmente descubiertas.

OTAYURI MINIHISTORIASWhere stories live. Discover now