8. La reina

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Yura Nikiforov segunda hija del rey Iván Nikiforov y su segunda esposa Yelena Pliteskaya. Seria dada en matrimonio con el príncipe Yuuri Katsuki.

Viktoria Nikiforova primogénita del rey Iván Nikiforov no estaba de acuerdo con ese matrimonio, ya que ella quería casarse con el príncipe Katsuki fue a rogarle a su padre por el joven japonés. Insistió y le lloro hasta que el rey acepto.

Yura a sus 14 años seria dada en matrimonio con Jean Jaques Leroy un príncipe francés de 19 años, el cuarto hijo del Rey Alan Leroy de Francia.

Este cambio no le gusto al príncipe Leroy, ya que le había prometido la joven viktoria la hermana mayor, que es mucho más hermosa de las hermanas, con su cabello plateado y ojos tan azules como un zafiro. El príncipe francés sintió que le dieron un premio de consolación con la segunda hermana.

Ambos matrimonios fueron llevados en el castillo Nikiforov, Yura se sentía traicionada por su padre, ella sabía que el rey tenía una debilidad por su primogénita.

Su matrimonio fue consumado en Francia, ella podía sentir el rechazo de su esposo, sabía que su hermana era cotizada por muchos hombres y ella era el patito feo, las noches con su esposo eran desagradables la pasaba muy mal, en cuanto el acto terminaba el príncipe la corría del cuarto, y ella debía ir a sus aposentos. Lloraba en silencio, de verdad se esforzaba por complacer a su esposo.

Yura intento agradar a su suegra la reina Nataly Leroy, pero ella solo se quejaba de su pobre hijo que aún no tenía hijos. Escuchaba miembros de la corte hablar a sus espaldas llevaba ya un años y aun no quedaba embarazada, los chismes decían que era muy frígida, que era estéril.

Se realizó una fiesta para festejar el nacimiento del primogénito de del príncipe Katsuki y la princesa Katsuki, el matrimonio Leroy asistieron a la ceremonia.

-Por qué me dieron a la hermana que no sirve, Viktoria debió ser mi esposa, yo soy el mejor postor, no un príncipe cobarde que llora ante cualquier acontecimiento. – Leroy solo escupía sus palabras con rabia la joven princesa rusa solo podía asentir con la cabeza en silencio.

El rey Iván creo un evento donde todos los reinos fueron invitados, bailes, comida, vino, hermosas mujeres, todos para felicitar al joven matrimonio. Yura se despegó de su esposo por un momento para encontrase con su madre, que no se separaba de una copa de vino.

-Madre, necesito tu ayuda, que debo hacer para que mi esposo me ame.

-Dale un hijo, si le das una hija estarás perdida. Haz algo Yura todos en el reino comienzan a decir que eres estéril.

-Lo intento pero es demasiado rudo, me duele, no tengo a nadie en ese reino, ni un amigo, ni las doncellas se apiadan de mi dolor.

-Yura te daré el mejor el consejo, mientras seas la esposa de un príncipe o de un rey, tu única misión es darle un hijo, si no se lo das, te hará la vida imposible incluso buscara la forma de sustituirte, aunque a veces la muerte puede ser la mejor salida de una vida de infelicidad y vacía. Abre más las piernas, y dale un hijo. Es todo lo que tienes que hacer y apúrate por que tu hermana ya tuvo un varón, y a los pasos que van le dará otro.

Yura salió del castillo con lágrimas en los ojos. Nadie notaria a una insignificante princesa cuando toda la atención estaba en su hermana.

Se acercó a un acantilado pensando en saltar y terminar con su sufrimiento, vio el rio correr con gran fuerza, el viento rugía con gran furia. Pero sentía miedo, le daba miedo morir, pero no quería volver más a Francia. La muerte seria su amiga y la ayudaría, en esa fría noche ella moriría pero a nadie le importaría su ausencia, su madre no lloraría por ella, su padre menos y no se diga de su nueva familia en Francia.

OTAYURI MINIHISTORIASWhere stories live. Discover now