24. Efecto Mariposa

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EFECTO MARIPOSA

ALETEO1

Se podía escuchar una maquina marcando el pulso cardiaco, y una voz dando indicaciones con un tono demasiado tranquilo.

-Hemos terminado, Otabek termina la sutura- hablo el neurocirujano en jefe Celestino sonriéndole al joven residente que lo asistía.

Celestino se alejo para poder quitarse el cubrebocas y los guantes para comenzar llenar el expediente del paciente.

Al terminar Otabek se dirigió a una pequeña sala que a veces las enfermeras y médicos la usaban para tomar una siesta, el kazajo la usaba para fumar un poco lo ayudaba a desestresarse, al entrar vio a su amigo JJ dormido, así que camino en silencio hacia la ventana para fumar tranquilo.

-¿Qué tal la operación?- pregunto JJ, despertó al oler el horrible aroma del cigarro- si sabes que eso te va matar...

JJ lucia un par de marcas violáceas debajo de los ojos, había olvidado lo que era tener una guardia nocturna y sobre todo en urgencias. La pediatría no era tan demandante.

-Mejor descansa para que aproveches el día. Yo tomare tus pacientes.

-Que amable eres honey, te amo- le hablo de manera coqueta el canadiense mientras se volvía a recostar.

-Tu prometida no se enojará si me llamas honey.

-Isabella me dijo que podía engañarte solo contigo honey.- Otabek volteo los ojos odiaba cuando el canadiense lo llamaba, honey, osito o Darling.

La enfermera Sara llego con el expediente de un bailarín con una pierna rota, ambos preguntaron si era apuesto, y la enfermera afirmo con la cabeza de inmediatamente jugaron papel, roca y tijeras. JJ gano y tomo el expediente.

Otabek se quedo siendo regañado por la enfermera por fumar en la sala común.

El kazajo se desanimo al saber que su bailarín era el paciente de la pierna rota, ya lo había visto en la academia de ballet dando clases y practicando cuando tuvo que ir a dejar a una amiga que iba a una entrevista de trabajo.

..

-Otabek te busca Celestino- dijo una de las enfermeras.

-Oh enseguida subo, gracias Sara.

-Puedes darle estas bitácoras a JJ como siempre deja todo por todos lados, no soy su niñera- hablo molesta la enfermera, y Otabek solo le sonrió y guiñándole el ojo.- No vuelcas hacer eso, no quiero otro JJ que cuidar.

Mientras en el consultorio de JJ, la habitación se tensó, en segundos Yuri estaba sobre el canadiense besándolo con fuerza, subiendo sus labios mientras sus manos viajaban por debajo de la bata, tocando el cuerpo bien trabajado del alfa.

-Sabes a frutas gatito- susurro JJ contra los labios jadeantes del omega ruso.

-JJ... este... este no es...

-¿Un buen lugar? Eso no dijiste ayer- ataco el alfa, besando su cuello, sacándole nuevos sonidos y ligeros gemidos. Ya habían pasado una semana desde que se conocieron y tenían esos encuentros, solo sexo, sin promesas ni palabras de amor. Una decisión que los tomo sin avisar solo el aroma de sus pieles y terminaron en la cama de un hotel a media noche.

Ahora el omega dejaba que las manos del medico viajaran por su cuerpo acariciando todo a su paso, estrechándolo contra sí, besando sus labios en un beso húmedo y necesitado.

Dejo al rubio sobre el escritorio para comenzar a quitarse el cinturón y bajar su cremallera, para despuesta hacerlo con el gatito travieso, bajando su pantalón y su ropa interior de un solo movimiento no podía dejar de ver la cara de Yuri llena de excitación.

OTAYURI MINIHISTORIASWhere stories live. Discover now