Vi cómo nos acercábamos al sendero que nos llevaría a casa, un resplandor de luz y color brillaba por todo el camino, Alice había ordenado un sin número de luces, adornos, y todo lo que pudiera imaginarse, pero lejos de sorprender gratamente a Bella podía ver en sus ojos la incomodidad y la frustración ante lo exagerado que se veía.
—Esto es una fiesta —le susurré—. Intenta ser comprensiva. Me dirigí hacia su puerta y le tendía la mano para que bajara. Entonces ella preguntó.
—Si revelo esta película —, ¿aparecerás en las fotos? Me reí con ganas pero no dije nada, ya sabía que había pensado eso, que ingenua y creativa era su pequeña cabeza.
La llevé a la puerta, en mi mente pude oír como Alice les decía a todos que estuvieran preparados, así que cuando entramos a casa, un coro de voces grito ¡Feliz Cumpleaños Bella¡ ella se encogió en hombro podía sentir como temblaba parecía que iba a desmayarse de la vergüenza así que la rodee con mis brazos y la besé en la cabeza para intentar calmarla.
Mis padres fueron los primeros en acercarse a ella, Esme irradiaba alegría mientras la abrazaba con delicadeza, mientras Carlisle se sentía algo avergonzado ya que yo le había dicho que hiciera lo posible para frenar un poco el entusiasmo de Alice, aunque lo intento no pudo hacer nada.
—Siento todo esto, Bella —se disculpó—. No hemos podido contener a Alice.
Atrás de ellos se encontraba Emmett y Rosalie, pude leer en los pensamientos de Emmett que estaba emocionada de volver a ver a Bella, él se divertía mucho viendo su fragilidad y predisposición a los desastres, como si ella fuera su hermanita menor aprendiendo a caminar, le encantaba burlarse de ella pero de una manera muy tierna y agradable, por otro lado la mente de Rosalie era un completo reclamo, hacia lo que podía para no estallar de furia, tomaba la mano de Emmett con tal fuerza que si fuera humano ya se la habría arrancado, pero sea como sea yo agradecía su buen comportamiento.
—No has cambiado en nada —intervino Emmett—. Esperaba alguna diferencia perceptible, pero aquí estás, con la cara colorada como siempre. Estas palabras sonrojaron más a Bella y Emmett se reía de lo más a gusto viendo esta reacción.
—He de salir un minuto —dijo Emmett—. No hagas nada divertido en mi ausencia. Alice le había dicho a Emmett:-cuando Bella no se lo imagine coloca el regalo en su camioneta para que ella no pudiera despreciarlo o botarlo cuando nadie viera -; era nada más que un estéreo nuevo; para mí era un completo desperdicio agregarle un toque de tecnología a algo que debería estar en el deshuesadero pero en fin la intención es lo que cuenta.
Alice se acercó a Bella estaba tan emocionada que se la veía radiante, tomó a Bella y la llevó hacia una mesa en la que había colocado un lindo pastel rosa y regalos de empapelado plateado, muy típico de Alice, una vez que se lo mostro, declaró.
—Es la hora de abrir los regalos —declaró. Pude ver como la mirada de Bella caía hacia el piso y muy silenciosamente suspiro.
—Alice, ya sabes que te dije que no quería nada...
—Pero no te escuché —dijo Alice sin darle importancia a lo que ella le decía—. Ábrelos.
Tomo el regalo de Emmett, Rosalie y Jasper, lo abrió y estaba vació por supuesto.
-Niñita tonta- pensó Rosalie mientras sonreía burlonamente.
- Buena esa Alice-pensaba Jasper.
Alice le explico a Bella que Emmett ya estaba instalando su regalo en su coche, Bella le dio las gracias a Emmett en voz alta, él la escuchó y se rió con fuerza, mientras se imaginaba lo tonta que se habría sentido Bella y lo roja que se habría puesto.
—Abre ahora el de Edward y el mío —musitó Alice.
Bella regreso a mirarme, podía ver la ira marcarse en su rostro con un puchero casi aterrador, a ella no le gustaba que yo le regalara algo mucho menos si era costoso o extravagante pero esta vez no era nada de eso, era algo muy mío algo muy especial, era un CD de la música que ella inspiró en mí, sabía que le encantaría y que todo rastro de enojo y de capricho se le borraría del rostro.
—Lo prometiste. Resopló
—No me he gastado un centavo — le contesté.
Todos estaban impacientes de ver que era lo que le había regalado, Jasper estaba muy cerca al igual que Emmett y Alice, todos querían ver la reacción de Bella cuando abriera mi regalo.
Demonios, maldita sea, Nooooooo grité, Bella se cortó con el papel del regalo, un insoportable pero delicioso aroma reboso de su dedo herido, de repente Jasper perdió la razón, en su mente se imaginó haciendo añicos a Bella, destrozándola, pensó he acabado con muchos más fuertes que Edward no será problema, pero Alice, Alice me odiaría, y mi familia……… Al diablo todo no puedo soportarlo tal vez después de algunos años puedan perdonarme, todo esto sucedió en menos de 1 segundo.
Yo salte instintivamente, casi furtivamente para alejar a Bella del camino de Jasper, pero perdí el control, mi fuerza fue tal que ambos caímos sobre la mesa del pastel, estaba preocupado por ella, pero de repente un el mismo aroma de antes pero ahora mucho más intenso, más insoportable, y por supuesto más deseable recorría el aire alrededor de la sala, Bella había caído sobre un montón de vidrios y se cortó el brazo haciendo que la sangre salga borbotones.
Me levanté para alejarme de ahí, mientras que empujaba con todas mis fuerzas a Jasper, pero él no se detenía, su interior gritaba SANGREEE cada vez más fuerte; un profundo y grueso rugido salió del pecho de ambos, estaba a punto de matarlo, pero entonces Emmett lo sostuvo, su fuerza fue capaz de estabilizarlo. Pero en medio de toda la confusión ese aroma se volvió irresistible para toda mi familia, en mi mente se escuchaban las voces de 5 vampiros pidiendo a gritos un poco de ese festín, Esme, ella era muy tierna y recatada, pero todos esos sentimientos se fueron apagando mientras su sed aumentaba, Emmett y Rosalie, ambos pensaron en matarla con la misma intensidad, no podían aguantar más, pero lo hacían por mí, por Carlisle y por ellos por su profundo respeto a la vida que escogieron, Alice estaba como loca y su locura traspasaba mis sentidos, podía ver como sus visiones cambiaban de un segundo a otro, veía como entre todos la mataban y yo no podía hacer nada, también como todos se iban y yo me quedaba junto a Carlisle tranquilizando a Bella, veía como Jasper me mataba y los demás desesperadamente bebían la sangre de Bella, pero hubo algo que helo mis huesos, una de las visiones de Alice, en ella, yo participaba de la matanza junto a todos mientras Carlisle miraba horrorizado, entonces me di cuenta de algo, no eran 5 voces vampíricas las que escuchaba, eran 6, 6 voces asesinas, todos los miembros de mi familia, pero, una de esas era mi voz, el mounstro dentro de mi había despertado, por un momento se había olvidado del amor que sentía, casi hecha a la basura todo lo que había hecho por ella, esa voz estuvo a punto de matar a Bella.
Estaba completamente horrorizado casi entro en shock, no por mi familia sino por mí; Carlisle fue el único que no perdió su aplomo y ordenó a Emmett que llevara a Jasper fuera de ahí, pero Jasper seguía como loco, bloqueé un segundo sus pensamientos porque hacían que me estremeciera, la fuerza de Emmett y Rosalie fueron necesarias para sacarlo de ahí, además ellos querían salir corriendo para no hacer una estupidez, Esme estaba completamente avergonzada, mantenía la compostura pero ella sabía que lo había escuchado todo, su mente no paraba de decir: lo siento Edward, lo siento hijo, estaba decepcionada de sí misma, si ella pudiera llorar estaría haciéndolo, Esme salió de la habitación disculpándose con Bella; de pronto Carlisle dijo: —Deja que me acerque, Edward, lo dijo con más precaución de lo debido, fue entonces como me di cuenta que yo estaba agazapado en torno a Bella como león protegiendo a su presa, quise respirar un poco pero si lo hacía temía que volviera a perder el control, así que me calme lo suficiente para que Carlisle observara la herida, y él pensaba: No es muy grave pero va a necesitar algunos puntos, de pronto me llamo en su mente: Edward perdona el comportamiento de tus hermanos en especial de Jasper trata de comprenderlo, me siento muy avergonzado contigo y con Bella, hablaremos de esto más tarde ¿está bien? … él siguió con su trabajo y yo asentí, lo que él no entendía era que yo estaba tan molesto con mi familia como lo estaba conmigo, me sentía la basura inhumana más grande del mundo, fui capaz de por unos segundos ver a Bella solo como una fuente de alimento, regrese a ser el mounstro que ansiaba su sangre cuando la conoció, pensé que lo había superado pero no, Idiota me repetía a mí mismo un millón de veces, quería echarme a llorar desconsoladamente, arrodillarme ante Bella y pedirle perdón por todo, quería desaparecer para siempre, quería nunca haber existido.
Alice vino con una toalla y se la ofreció a Carlisle, ella luchaba contra si misma su mente casi gritaba: tú puedes Alice, es tu amiga, es el amor de Edward, tú puedes, no respires y cuando encuentres la oportunidad márchate a ver a Jasper. Carlisle seguía con su trabajo, le preguntó a Bella si quería ir al hospital, pero ella como siempre dijo que no, hasta en ese duro momento no quiso parecer la víctima y bueno también no sería lo mejor, Charlie se enteraría y sinceramente ya se me estaban acabando las mentiras con respecto al sin numero de accidentes que Bella tiene cuando está en mi entorno.
Carlisle empezó a darle puntos a la herida de Bella, Alice le acercó el maletín y yo me quedé junto a ella para cuidarla pero el olor era irresistible y mi sed insaciable, me mantuve rígido, contuve la respiración, calculaba cada segundo mi próxima reacción, pero Bella se dio cuenta de mi incomodidad y dijo:
—Sal, Edward —
—Puedo soportarlo — insistí, debía hacerlo, tenía que luchar contra mis más bajos instintos, pero mi sed era casi insoportable, sentía como mi garganta se quemaba, dolía más de lo habría imaginado, tendré que ser fuerte me repetía a mí mismo.
—No tienes por qué comportarte como un héroe. Carlisle puede curarme sin tu ayuda. Sal a tomar un poco el aire- me dijo, yo lo estaba considerando muy seriamente, pero entonces vi como una mueca de dolor cruzó por su rostro y decidí quedarme, no podía dejarla sola en esa situación, yo había prometido cuidarla.
—Me quedaré — insistí
— ¿Por qué eres tan masoquista? — recalcó.
Me puse de los más irritado, ella debería entenderlo, tenía que cuidarla acaso era tan difícil de comprender. Vete Edward veo como estas sufriendo, estar aquí solo le provoca más impaciencia, entiendo que quieras estar presente pero ahora no es el momento yo voy a cuidarla, mejor ve con Jasper él debe estar de los mil demonios condenándose a sí mismo pensó Carlisle. Para que Bella también lo escuchara dijo en voz alta lo que pensaba omitiendo los detalles de mi sufrimiento.
—Edward, quizás deberías ir en busca de Jasper antes de que la cosa vaya a más. Estoy seguro de que se sentirá fatal y dudo que esté dispuesto a escuchar a ningún otro que no seas tú en estos momentos.
—Sí — reclamó Bella
—De ese modo, harías algo útil —insistió Alice.
Maldita sea todos se pusieron en mi contra ahora, que no pueden entender que mi lugar está aquí junto a ella, tomando su mano, calmándola, ayudándola, al diablo Jasper él puede irse al infierno si quiere, yo quiero estar aquí a pesar de mi dolor, el sufrimiento es una buena penitencia ante el pecado de mi sed. Maldita sea Edward sale de aquí y ve con Jasper odio verte sufrir. Pensó Carlisle, y fue entonces cuando me di por vencido, desconcertado fui a buscar a Jasper como me lo pidieron.
Salí por la puerta trasera pero no encontré a nadie, se habían ido bastante lejos no sé si para no percibir el olor de Bella o para que ella no los escuchara discutir, así que busque sus pensamientos, los primeros que escuche fueron los de Rosalie, pensaba realmente fuerte y gritaba aún más. –Para esto me trajiste- reclamó a Emmett para ver como una simple humana, una intrusa, una nada nos eche de la casa como si fuera de ella, ella no es nadie es un simple insecto escuálido, torpe y sin gracia, y Edward es solo un estúpido ilusionado del amor, ella va a terminar destruyendo a nuestra familia me escuchan, va arruinarlo todo; me cansé de escuchar y fui a su encuentro, todos estaban cerca del rió rodeando a Jasper que se había sentado en el suelo para tranquilizarse.
Cállate- le grité- a Rosalie. Tú no sabes nada, es mi vida entiendes….
No es solo tu vida – me interrumpió- es la vida de todos, somos una FAMILIA que no lo entiendes o esa estúpida mortal te quito la poca cordura que tenías.
No es mi culpa yo la amo- reclamé- que nunca lo has sentido. Rosalie regreso a ver a Emmett que estaba sentado junto a Jasper calmándolo.
-Es distinto- aseguró Rosalie- yo lo transforme, nunca puse en peligro a esta familia.
- No es lo mismo Rosalie- respondí cuando hallaste a Emmett él estaba muriendo cuando lo encontraste, el solo tenía dos opciones, la muerte o ser uno de nosotros, en cambio Bella esta radiantemente viva, la luz de la juventud cruza aun sus mejillas, yo nunca le haría, a menos que no tuviera otra opción, como puedes creer que le quitaría la vida.
¿La transformarías si no tuviera otra opción? Preguntó Rosalie. Entonces ahora vengo, tal vez si la lastimo lo suficiente cambies de opinión.
Un rugido salió de lo profundo de mi ser, tome a Rosalie de ambos brazos y la detuve – No te atreverías- le reclamé
Oh claro que sí, nada me llenaría más de placer. Me respondió
-Ya basta – gritó Alice, ella había escuchado todo mientras llegaba. Lo siento Edward, Bella está bien con Carlisle y yo ya no puedo más tenía que salir a tomar algo de aire y ver a Jasper. Pensó
Alice corrió y se arrodilló junto a Jasper dándole un beso, prometiendo que todo estaría bien.
Rosalie seguí reclamando pero por un momento deje de prestarle atención para tratar de ver por los ojos de Carlisle como estaba Bella, una vez lo vi continué.
Rosalie- le dije- yo amo a Bella y nunca le haría daño ni dejaría que nadie la toque por que no puedes entenderlo, acepto que soy un completo idiota porque yo también me descontrole, pero la amo que otra opción tengo.
-Pues si no la transformas- dijo Rosalie algo tarde o temprano va a pasarnos, Edward ella es una frágil humana, hoy fue un simple corte, mañana, con lo torpe que es, fácilmente encontrara la manera de herirse, tú no puedes encerrarla en un cubo de cristal y esperar a que nada le pase, y mucho menos obligar a tu familia que soporte tu capricho, si bien Jasper fue quien hoy perdió el control, algún día talvés sea alguien más quien no soporte la sed, tú mismo estuviste cerca de matarla.
No- grité-
Si claro que sí- me interrumpió Rosalie- Vi como la sed te volvía loco, querías salir corriendo de ahí, por Dios Edward si tú no puedes contigo mismo no nos pidas a nosotros que nos contengamos.
-Y-o no- tartamudeé, lo que Rosalie decía era verdad como puedo obligar a que mi familia sufra por uno de mis capricho, si yo no podía controlarme como lo harían ellos, no importa los años que habían luchado por contenerse obligarlos de esta manera era innecesario.
Me acerqué a Jasper él estaba acurrucado en los brazos de Alice, aun pensaba en la sed que lo embargaba, me sentí como un verdadero idiota, yo sabía lo difícil que era para el calmarse, y yo le puse frente a frente con su adicción, él estaba tan avergonzado que no podía verme a los ojos, apenas soltó un lo siento casi inaudible, lo demás me lo dijo en mis pensamientos.
Edward lamento todo lo ocurrido con Bella, yo debí ser más fuerte, no tengo excusa suficiente para explicar mi comportamiento, siempre he respetado tus decisiones como si fueras el hermano mayor que yo no tuve, así que si tú quieres que me aleje, si quieres golpearme o talvés matarme yo lo aceptaré .
-Yo nunca haría eso- le respondí. Todos giraron a ver y Alice abrazó fuerte a Jasper como protegiéndolo de mí.
-Entiende Jasper- continué, yo soy quien debe disculparse, yo se lo difícil que es controlarse, yo, yo te entiendo, yo soy un verdadero imbécil, he puesto a las personas que más quiero en esta situación, aquí el único que tiene la culpa soy yo.
-Y yo- interrumpió Alice- debo expresarte mis disculpas Edward fui yo la que ideo todo, talvés si hubiéramos hecho caso a Bella…….
No- mascullé- tú no tienes la culpa de nada yo soy el responsable de mis decisiones, si en un principio hubiera sido más fuerte y no me hubiera enamorado de ella, ella seguiría su vida normal tal y como lo era.
Disculpa Edward- dijo Esme- que estaba a un lado pensando – enamorarse no es algo que uno pueda evitar, yo te he visto vagar junto a nosotros como un zombie desprovisto de luz, siempre escondido en ti mismo, me ha dolido mucho tiempo verte así hijo mío, solo de recordarlo se me parte el corazón. Pero ahora desde que Bella llego, sentí como tu mundo cambio de manera radical, pude ver algo de emoción en tu rostro, de miedo, de seguridad, de alegría, de ilusión, de celos y por sobretodo de amor, fue entonces que comprendí que las coincidencias no existen, que Carlisle te encontrara casi muriendo, que él te salvará no solo fue cosa de suerte, la razón verdadera fue esta, fue Bella, tú debías conocerla y ella a ti, y solo esperando cien años pudiste hacerlo realidad, no importa la circunstancias, aquí lo único que importa es el sentimiento de ambos.
Me quedé mudo con lo que Esme me había dicho, acaso ese era mi destino conocerla y enamorarme de ella, acaso solo siendo un mounstro podría haberla encontrado, talvés, pero y ¿si no fue el destino, y si Bella debía ser feliz con alguien más y yo me puse en su camino solo por la egoísta idea de mi felicidad?
-Talvés tengas razón Esme- le susurré, pero nadie tiene que soportar esta incertidumbre por mi culpa, y he sido demasiado egoísta con ustedes.
-Y que piensas hacer- dijo Emmett, tú sabes que te apoyaría en todas tus decisiones, y si decidieras, pues bueno transformarla…….
-No, Jamás -interrumpí- no lo haré, no la obligaré a vivir un infierno solo para tenerla a mi lado.
Demonios, quería seguir molestando a Bella un largo rato, siempre me pone de buen humor con su torpeza, pensaba Emmett, él se divertía mucho con Bella, y lo admito su inclinación por ella me daba algo de celos, pero en fin.
-Ya me cansé- gritó Rosalie, como lo veo tienes dos opciones: O la matas ahora mismo, o la transformas, no voy a aguantar más tu bipolaridad latente, sinceramente me estas poniendo de malas.
-Cálmate Rosalie- masculló Alice, Edward es el único que puede decidir eso, si él, la quiere dejar así tal y como esta es problema suyo, nuestro deber es apoyarlo, por sobretodo es nuestro hermano, hablo por mí y por Jasper, Edward lamento mucho lo de hoy, pero prometo no volverá a repetir, mientras en mis manos este cuidar a Bella lo haré, se cuál sea la amenaza.
-Pues yo hablo por mí y por Emmett-, gruñó Rosalie mientras miraba a Emmett furiosa, si tanto aman a su humanita inútil, quédensela como mascota si quieren, pero yo y Emmett nos vamos por lo menos hasta que se cansen de ella, no voy a arriesgarme a quedarme cerca de esta bomba de tiempo.
-No tienes que hacerlo- sollozó Esme, no quiero que mi familia se separe, todos son mis hijos, me partiría el corazón.
Me quedé en silencio todo el tiempo escuchándolos y analizando todas mis opciones, no podía optar por las que me dio Rosalie, y si decido dejarla viva, mi familia se desintegrara por completo, Esme y Carlisle sufrirán, yo no puedo ser el causante de esto, no por mi egoísmo, no lo merezco, han sido tan buenos conmigo no podré soportarlo.
Entonces una idea vino a mi mente, y que tal si, nunca la hubiera conocido, todo seguiría igual, al menos ellos serían felices, todo iría bien, y Bella pues ella vivió muy bien antes de mí, siempre hermosa, feliz, cualquiera puede ser torpe como ella, yo prometí protegerla, pero ahora que lo pienso, ella había vivido dieciocho años sin conocerme y ha sobrevivido, pero un dolor cruzo mi pecho uno peor que cualquier otro, el dolor de solo pensar en dejarla me embargaba, me iba destrozando cada molécula de mi cuerpo, era mejor la muerte que pasar por eso.
-Y si- tartamudeé, que tal sí.
-Nooooo- gritó Alice, no lo hagas.
Qué, qué –preguntó Esme-
A Edward se le paso la idea de matarse- continuo Alice- no voy a dejarte que lo hagas.
Solo era una idea – le reclamé-
Pues es una idea muy elaborada – dijo Alice.
Ni pienses en la posibilidad- reclamo Esme, preferiría que mi familia se aleje por un tiempo, sería doloroso, pero compararlo con la idea de verte muerto, me mataría también.
Todos se quedaron helados a mi alrededor, como esperando mi decisión, oía como todos se sincronizaron en un No lo hagas Edward, jamás te dejaríamos, hasta Rosalie pensaba lo mismo, pero entonces que otra opción me queda, no puedo transformarla, no puedo matarla, tampoco dejarla, que hago.
Entonces que hago- sollocé y me arrodille, no tengo opciones, todos terminan sufriendo a la final, aquí no existe un vivieron felices por siempre.
Hay ya comenzó este con su dramatismo patético – interrumpió Rosalie- mira al ser la única con un pensamiento claro te diré esto: Si la matas, Bella ni tú ganan, y por supuesto Carlisle no te lo perdonaría, si en cambio la transformas todos ganan, pero claro tu moralismo perpetuo no te dejará en paz, pero aquí hay otra opción, si tú la dejas, si lo superas, ella podrá encontrar a alguien más, o talvés no ese es su problema, en tanto nosotros haremos como que no pasó nada, con el tiempo vas a olvidarla y…….
Eso nunca va a pasar- le interrumpí.
Escúchame bien- continuó Rosalie- esas son tus opciones, la vida es injusta, no puedes tenerlo todo, no seas infantil maldita sea y elige de una buena vez.
-No me gustaba admitirlo-, pensé, pero Rosalie tenía razón había llegado el momento de elegir. Pero de pronto recordé que ya iba siendo hora de devolver a Bella a su casa, así que busqué en los pensamientos de Carlisle y vi que ya estaba por terminar, corrí a toda velocidad hacia él y justo cuando se pensaba llevar a Bella a su casa yo llegué, y ofrecí llevarla.
No podía sacarme de la cabeza la decisión que estaba a punto de tomar, y hasta no estar seguro no quería que Bella se diera cuenta de que algo estaba mal, así que trate a toda costa de disimular lo que sentía. Pero era astuta, nadie me conocía más que ella, cuando fui a conseguir ropa para ella, le preguntó a Carlisle si estaba furioso, y el asintió, pero en realidad no estaba furioso, al menos no con ella, en mi interior era sufrimiento lo que sentía, un dolor punzante que cubría todo mi ser.
Me quedé pensando mientras ella se cambiaba, Carlisle me miraba de reojo mientras ayudaba a Esme con el desastre que había en el piso después de lo ocurrido. Me pude dar cuenta como la única opción al menos la más clara y aceptable se habría camino hacia mi mente, no quería aceptarla, ni siquiera podría soportarla pero era lo mejor, maldita sea, trataba de convencerme, es lo mejor, es lo mejor.
Bella bajó las escaleras mientras aun me encontraba en mi trance, no podía abrir mis labios para decir nada, si lo hacía, se daría cuenta de la profunda pena que marcaban mis ideas.
Edward hijo tranquilízate pensaba Carlisle, todo irá bien, si necesitas más tiempo te lo daremos todo el que quieras, no quiero que pierdas toda la alegría con la que te he visto este tiempo, Esme ni yo lo soportaríamos, confío que harás lo mejor.
Pero yo no estaba para oír razones, mi cabeza estaba a punto de estallar, sentía que todo me daba vueltas, la angustia tomo posesión de mi cuerpo, la sed no era nada comparada con esa sensación, estaba muriendo podía sentirlo, está colapsando.
Me límite a abrir la puerta de copiloto a Bella, si soltar ni un solo ruido, ella entró y me dirigí casi robóticamente hacia el volante, no prestaba atención a nada, ni siquiera a Bella, algo hacia pero sinceramente ni siquiera la vi, yo solo estaba atento a mis pensamientos, y consideré: ¿transformarla? No, nunca sería como matarla o condenarla, no nunca le haría eso. ¿Dejarla así? Me parecía buena idea, pero Bella no lo permitiría y mi familia se destruiría de a poco soportándola, y eso era algo que no podría provocar, además es muy peligroso para ella, no puedo dejar que ella viva en el caos que es mi mundo, un corte, una caída, todo sería un gran riesgo si está cerca de nosotros, sin mencionar lo que nosotros podemos atraer, peligros como James, como Victoria, nunca van a dejarla en paz si sigue cerca de mí…. Y si???...
Un sonido suplicante me devolvió a la realidad, era Bella que me veía preocupada, y con razón había estado tan distraído que no me había dado cuenta que ya estaba sobre la carretera.
—Di algo — murmuró
—¿Qué quieres que diga? —le contesté, trataba de ocultar, toda mi preocupación y dolor detrás de una cara dura e inmutable.
—Dime que me perdonas- susurró.
—¿Perdonarte? ¿Por qué?. Objeté
Que hizo de mal ella, si nosotros somos los verdaderos monstruos, en que rayos está pensando, acaso piensa que es su culpa, pero qué… estaba muy furioso conmigo pero nunca con ella.
—Nada de esto hubiera ocurrido si hubiera tenido más cuidado.
—Bella, te has cortado con un papel. No es como para merecer la pena de muerte.
—Sigue siendo culpa mía. Concluyó Bella
Maldita sea pensé, ella se sentía culpable, no quería que sintiera eso, solo una cabecita loca como la suya podía sentir culpa por algo que claramente fue culpa mía y de la naturaleza de la cual provengo. Era yo quien debía pedir disculpas, en mi mundo, ella solo estaba rodeada de dolor y tragedia, mientras que si viviera en su mundo humano y normal, ella estaría segura y quien sabe feliz con unas amigas como Jessica o como Ángela y quien sabe con un novio normal, como Mike, aunque lo odiara profundamente, no podía negar que era mejor que yo en muchos sentidos. No pude controlar más mis pensamientos y le dije a Bella lo que estaba pensando.
— ¿Culpa tuya? ¿Qué hubiera sido lo peor que te hubiera podido pasar de haberte cortado en la casa de Mike Newton, con tus amigas humanas, Ángela y Jessica? Si hubieras tropezado y te hubieras caído sobre una pila de platos de cristal sin que nadie te hubiera empujado, ¿qué es lo peor que te hubiera podido pasar?
¿Manchar de sangre los asientos del coche mientras te llevaban a urgencias? Mike Newton te hubiera tomado la mano mientras te cosían sin tener que combatir contra el ansia de matarte todo el tiempo que hubieras permanecido allí. No intentes culparte por nada de esto, Bella. Sólo conseguirás que todavía me sienta más disgustado.
Aceptó que exagere un poco pero cada palabra que dije era verdad.
— ¿Cómo es que ha entrado Mike Newton en esta conversación? —preguntó.
Mike Newton ha aparecido en esta conversación porque, maldita sea, él te hubiera convenido mucho más que yo — contesté.
Vi como su cara se llenaba de ira y desaprobación.
—Preferiría morir antes que terminar con Mike Newton —gruñó—. Preferiría morir antes que estar con otro que no fueras tú.
—No te pongas melodramática, por favor. Le reproché
—Vale; entonces, no seas ridículo.
Ya no podía más con la conversación, estaba de malas, casi agonizante, y pelear con ella, solo me llevaría a ahondar más la herida que ya se abría en mi pecho, así que callé, quite de mi toda expresión y volví a encerrarme en mis pensamientos.
En unos minutos estuvimos frente a su casa, en mis pensamientos había decido dejarla y marcharme a casa, no quería obligarla a soportar mi dilema interno.
—¿Te quedarás esta noche? —preguntó.
Decidido le respondí.
—Debería irme a casa.
—Sólo por mi cumpleaños —gimió.
Así que ahora si era su cumpleaños, realmente me estaba irritando el tema de su cambiante opinión sobre sobre eso.
—No puedes tener las dos cosas, o quieres que la gente ignore tu cumpleaños o no lo quieres. Una cosa u otra. Le reclamé.
—De acuerdo. Acabo de decidir que no quiero que ignores mi cumpleaños. Te veré arriba.
Recogió sus regalos y le exclame.
—No estás obligada a llevártelos.
—Quiero hacerlo – dijo ella.
—No, no estás obligada. Carlisle y Esme sólo han gastado dinero.
Diciéndole eso quise persuadirla de que dejara los regalos ahí, no era buena idea que los conservara, no quería que tuviera recuerdos de esa fatal noche.
—Los acepto —
Mi pequeña niña testaruda, siempre tiene que salirse con la suya, por un momento el sufrimiento se cambió por ternura. Sinceramente sentía que era grosero, ella no merecía ese trato, era por esa razón que quería ir a casa, pero una gran parte de mi quería quedarse junto a ella, y demonios soy hombre después de todo y esta mujer me trae como loco.
—En tal caso, déjame que te los lleve —le quité los regalos y continué—. Estaré en tu habitación...
—Gracias. Dijo triunfante
—Feliz cumpleaños —suspiré, quien dijo que nadie puede ganarle una batalla a un vampiro, pues esta chica lo había conseguido.
Al final le di un pequeño beso, y me aleje presuroso, no quería arriesgarla de nuevo.
Subí a la habitación de Bella, siempre olía mucho a ella, era un olor tan exquisito para mí, realmente era provocativo, volteé a mirar su pared descolorida, la mecedora vieja en las que algunas veces me senté acunándola en mi brazos como niña pequeña hasta que durmiera, vi el closet de su dormitorio, sonreí, ese closet ya parecía mi cuarto, siempre me metía ahí cuando a Charlie se le ocurría ojear a ver si Bella no había metido a algún intruso, y su cama con sábanas desgastadas, aún mantenían la figura de mi amada, como quería aferrarme a su almohada, e impregnarme de su vicioso perfume.
Escuche como Bella se tomaba otro de sus minutos humanos, como presurosa lavaba sus dientes, a lo lejos escuchaba su corazón acelerarse a medida que decidía venir a verme, casi sentía como si me estuviera sonrojando; oí mientras se ponía su pijama, ya no era la camiseta horrible y rota que era antes, ahora lo había cambiado por un top y pantalón que favorecían mucho su figura, me sentí avergonzado de pensarlo, respiré un poco para calmarme, me senté suavemente en su cama y volví la vista hacia los regalos, hacer eso acabo con mi picardía, de nuevo volvió a mí el aire angustioso y moribundo que por unos segundos había olvidado.
De pronto escuché sus pasos hacia La habitación, me apresuré por desaparecer la desdicha de mi rostro y fingí jugar con sus regalos.
-Hola- le susurré. Ella noto el aire de tensión , así que se lanzó a mi regazo se acomodó en mi pecho, en un esfuerzo por cambiar mi ánimo y lo consiguió, ella sabe cómo ponerme de buenas.
—Hola —. ¿Puedo abrir mis regalos ahora?
—¿A qué viene tanto entusiasmo repentino? —le pregunté
Era un cambio realmente impresionante sino la conociera, pensaría que me la cambiaron.
—Has despertado mi curiosidad. Me respondió
Ella tomó el regalo que Esme y Carlisle le habían comprado, se decidió a abrirlo, pero le sugerí que yo lo hiciera, no quería tener otro accidente, no iba a arriesgarme, le quite todo lo que podría ser un potencial objeto corto punzante para ella y se lo di, aunque lo dude por un minuto, como era ella no dudaría en encontrar una forma de herirse.
—¿Vamos a ir a Jacksonville? — dijo emocionada.
Esme y Carlisle habían pensado que sería lo más correcto que yo me presentara formalmente con Rene la madre de Bella, además que estaban seguros que Bella moría de deseos de ver a su madre, después de todo no la veía desde aquel día en el hospital.
—Esa es la idea. Le aseguré.
—No puedo creerlo. ¡René se va poner loca de contenta! ¿Seguro que no te importa? Es un lugar soleado y tendrás que estar dentro todo el día.
—Creo que me las apañaré —contesté, Woaaaoow esa si era una reacción muy pero muy inesperada incluso para ella. —. Te habría obligado a abrirlo delante de Carlisle y Esme de haberme imaginado que corresponderías con tanto entusiasmo a un regalo como éste. Pensé que protestarías.
—Bueno, es cierto que es excesivo. Pero ¡lo aceptaría sólo por llevarte conmigo!
Es tan tierna, como la amo, desearía poderle darle todo lo que se merece me hace tan feliz, pensé y sonreí
—Ahora desearía haberme gastado dinero en tu regalo. No me había dado cuenta de que pudieras ser tan razonable.-
Dirigió la mirada hacia mi regalo, y sus ojos se abrieron como platos, de nuevo lo abrí por ella.
— ¿Qué es? —preguntó
No le respondí, quería que escuchara por sí misma, era una forma muy sencilla pero muy mía de expresarle todo el amor que sentía por ella, su regalo era un CD grabado con la música que había compuesto, su nana era la primera canción en la lista, así que puse el CD en su reproductor y di rienda suelta a su imaginación.
Noté entonces como sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no dijo ni una palabra, me preocupe un poco pensé que empezaron a doler sus heridas.
— ¿Te duele el brazo? —pregunté.
—No, no es mi brazo. Es precioso, Edward. No me podías haber regalado nada que me gustara más. No puedo creerlo.
Se secó las lágrimas mientras me agradecía, me sentía satisfecho por haberla hecho feliz, pensé que era algo muy simple pero su reacción me reconforto, la miré fijamente, a pesar de que me dijo que no le dolía su brazo supuse que estaba mintiendo, así que le dije.
—Te traeré un Tylenol.
—No necesito nada —protestó pero no le presté atención la deslicé en su cama y fui al baño a traerle su medicina.
—Charlie —susurró
—No me verá —le prometí.
Salí de su cuarto con cautela, oí como su padre estaba más dormido que despierto en ese momento, ni un elefante podría ponerlo alerta, fui al baño tome el Tylenol, agarré un vaso con agua y regrese en menos de 2 segundos.
Ella se tomó las pastillas, y siguió callada escuchando el CD; me di cuenta que ya pasaba de la media noche y ella seguí despierta, merecía un buen descanso después de tanto ajetreo.
—Es tarde —le susurré
La tomé por la cintura, la levanté con mucha ternura, abrí su cama y la acosté debajo de las sábanas, la abrigué y me coloqué sobre el cobertor para no provocarle frío.
Ella se apoyó en mi pecho, sentí su calor, ese que tanto me gustaba, analice cada centímetro de su cuerpo, recordé cada glorioso momento desde que la conocí, cada detalle, cada sonrisa y por supuesto cada caída, yo siempre estaba ahí para levantarla, recordé el primer beso, ese que casi me devuelve la vida, olí el cálido aroma de su cabello, respire su aire sin importarme la dolorosa sed que me causaba, y en la perfección de su cuerpo pude sentir los latidos de su hermoso corazón, me fui directo hacia las nubes, pero un rayo de sufrimiento me bajo de ahí de un zarpazo, entendí que la amaba de tal manera que daría el resto de mis días por ella, sería capaz de renunciar a mi existencia, haría lo que fuera por que nada le sucediera, lucharía guerras enteras, inventaría un universo donde ni el viento se atreviera a rozar su delicada piel, pero eso era imposible al menos no conmigo cerca de ella, yo podía luchar contra todo menos contra mi propia naturaleza, mientras yo exista, su vida se verá mermada por el dolor y la perdida, vivirá en un mundo lleno de incertidumbre y peligro, la amo demasiado para hacer que su existencia se vuelva un constante infierno, si talvés, yo me fuera y no la viera más, ella,,, se olvidaría de mí.
— ¿En qué estás pensando? — preguntó.
Regresé a mirarla, no había sentido como los minutos pasaron tan rápido, pase todo ese tiempo reflexionando en completo silencio. Creo que sería el momento perfecto de explicarle lo que pensaba, pero temó que le haría daño, no quiero hacerlo, pero es lo mejor.
—Estaba pensando en lo que está bien y lo que está mal.
— ¿Te acuerdas de cuando decidí que no quería que ignoraras mi cumpleaños? — preguntó.
—Sí —respondí,
No sabía bien a que venía el tema o si tenía relación con lo que había dicho pero seguí su juego a ver a donde se dirigía.
—Bien, estaba pensando... que ya que todavía es mi cumpleaños, quería que me besaras otra vez.
—Pues sí que estás antojadiza esta noche.
—Pues sí, pero claro, no tienes que hacer nada que no quieras
Sonreí, que bien que cambie de tema, me gusto demasiado el rumbo que tomo nuestra conversación, ahora deberé protegerla, no de mi sed sino de mi deseo.
—Que el cielo me impida hacer aquello que no quiera — dije. Clamando que pueda contener mis instintos.
Empecé a besarla, despacio, con ternura, controlando mi fuerza, pude sentir el calor de la sangre que le llegaba a los labios, su corazón se disparó, la sed se volvió bastante soportable, puedo hacerlo me dije a mi mismo, estaba seguro que podría contenerme, mi piel empezó a arder de deseo, mis manos la tomaron con firmeza, la besé con más ganas y sin darme cuenta esta debajo de sus sábanas, rocé su delicado cuerpo, estaba ardiendo, sujete su pelo para acercarla más a mí, una pasión enloquecedora dominó mis sentidos, no podía detenerme, lo que tenga que pasar a de pasar…….
No, no, no detente me dije a mi mismo es ahora o nunca, puedes matarla. Me di cuenta de lo débil que era, como defenderla del mundo si no era capaz de defenderla de mí mismo. Salté lejos de ella procurando no dañarla, ella estaba tan consternada como yo, y creo que igual de encendida que yo.
—Lo siento —dije. —. Esto es pasarse de la raya.
Respiré para recuperar el aliento. Esto iba contra mis principios y también en contra de mi esfuerzo por protegerla.
—A mí no me importa en absoluto —respondió
—Intenta dormir, Bella.
—No, quiero que me beses otra vez.
—Sobrestimas mi autocontrol.
—¿Qué te tienta más, mi sangre o mi cuerpo? —objetó.
—Hay un empate — murmuré.
Sonreí por la vergüenza que me daba admitirlo, como suelen decir reí para no llorar, en mi interior la misma pregunta que me plantee antes tomaba fuerza, acaso mi esfuerzo por protegerla se verá mermado por mi propia naturaleza, que tal si no es mi sed la que la mata sino cualquier otro de mis oscuros instintos.
Mi ánimo cambio de repente, mis dudas se adueñaron de mi cabeza, el mismo dolor irresistible domino mi cuerpo, necesitaba pensar de nuevo en qué decisión tomar, así que le propuse
—. Y ahora, ¿por qué no dejas de tentar a la suerte y te duermes?
—Vale —respondió, y se aferró a mí.
Poco después se quedó dormida, ya casi era las dos de la mañana, estaba inquieta, creo que tenía pesadillas, dijo mi nombre un par de veces, y yo solo pude contemplarla.
Tuve mucho tiempo para pensar esa noche, o bueno madrugada, puse a colación todos los pros y los contra de cada una de mis decisiones, y siempre llegaba a la misma conclusión, cualquier mal que Bella debería pasar no era tan malo como el infierno que podría pasar conmigo.
Volví a ver su rostro, era hermoso y apacible cuando dormía a pesar de estar sumida en una de sus muchas pesadillas, me pregunté en que soñaba, si antes de que ella me conociera tenía tantos malos sueños, o talvés yo había causado su constante malestar nocturno, mientras ella dormía luchaba conmigo mismo, quería a ferrarme lo que más pudiera a su calor, pero sabía que debía alejarme, pase la noche dando vueltas por su habitación, parándome, sentándome, hasta fui a su ventana un par de veces pero no conseguí la fuerza para dejarla, estaba hecho pedazos.
Ya casi eran las cuatro de la mañana y yo seguí como un manojo de nervios, y de dolor, me dije a mi mismo que debería dejar de ser un bebé y ya no darle más vueltas a la situación, vi como unos destellos de luz se abrían paso por la ventada, habían pasado ya algunas horas aunque a mí me parecieron segundos, no me alcanzaron para decidirme por completo, como unas cuantas horas podía bastar, para decidir abandonar al amor de mi existencia.... sentí un dolor en el pecho al pensar en mi conclusión.... casi me lanzó al piso de la desesperación de imaginar mis días sin ella, sentí como los ojos se me llenaban de ponzoña, como si intentasen llorar, me sentí el despojo humano más despreciable sobre la faz de la tierra, pero que más podía hacer todos los caminos que me llevan a Bella, le acortan el camino a su muerte y eso me dolía aún más que el sentimiento de dejarla, pensé que talvéz vivir en un mundo en el que Bella este viva, feliz y talvés rodeada de una nueva familia, era al menos un poco más soportable a la idea de vivir en un mundo en el que ella este muerta o condenada por mi causa, por mi debilidad.
Bella ya casi despertaba, y yo estaba atravesado por una daga de dolor, había llegado por fin a una decisión irrevocable, debía desaparecer, debía dejar a Bella por su propio bien, que importaba si esto me hacía mil pedazos, mi amor por ella tan grande que lo haría, lo dejaría todo con tal de verla feliz aunque esto implique dejarla ir.
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noche polar -#wattys2015
De Todoal final del día sólo me quedaban 3 opciones: la primera lo que haría, la segunda lo que soportaria hacer y la tercera lo que nunca haría . Un corazon vuelve a latir pero por motivos se queda solo y frio, podra recuperarse de esa gran herida?
