Había pasado una semana desde el incidente en la escuela y la tensión era palpable. John seguía sin hablarme, mientras que Melanie continuaba con sus constantes burlas. Sin embargo, Dylan y yo estábamos en un momento dulce; todo era tan perfecto.
—Issy, ¿entonces hoy en tu casa? —preguntó Cami, con entusiasmo.
—Sí —respondí, tomando mi libreta con una sonrisa.
Se acercaba la fiesta que Amber había organizado, y la mayoría del colegio estaría presente. Mientras caminábamos hacia la cafetería, Meg pidió el lapicero.
—Kat, ¿qué te pondrás? —preguntó Cami.
—Quizás el vestido de piel que compré con ustedes —respondió Kat.
Decidí que era el momento de hacer una pausa.
—Voy al baño —dije, sintiendo un nudo en el estómago.
No necesitaba ir; solo quería escapar de los pensamientos que me atormentaban. A medida que caminaba, vi a Melanie y Henry charlando. Sin querer, me di la vuelta, decidida a evitar problemas.
—¿Tienes miedo, zorra? —gritó Melanie, provocando risas a su alrededor.
La ignoré y seguí, pero ella continuó:
—Eres una zorrita.
No podía dejar que esto me afectara. Así que, volviendo sobre mis pasos, me acerqué.
—Melanie, déjame en paz —dije, con voz firme.
—¿O qué? —dijo, retándome.
—No te he hecho nada.
—Odio a chicas como tú, las típicas moscas muertas que son malas por detrás —dijo, empujando mi hombro.
—No finjo ser nadie.
—¿No? Tú eres la que se metió en mi relación con Dylan, teniendo a Henry —me acusó.
—No quise hacerlo —intenté justificarme.
De repente, tomó su malteada y me la derramó en el cabello.
—¿Qué te pasa? —grité, furiosa.
—Te molesta porque no es semen, ZORRA —rió, mientras todos estallaban en carcajadas.
Corrí al baño, las lágrimas brotando. No lloraba solo por lo que hizo Melanie, sino también por mi papá y por John. Al entrar, agradecí que estuviera vacío.
—¿Issy, estás ahí? —preguntó una chica.
—No —respondí entre sollozos.
—Sal —dijo, con un tono amable.
Era Amber.
—Vi lo que pasó. ¿Estás bien? —preguntó, preocupada.
—Sí —dije, intentando sonreír.
—Issy, ¡vamos a vengarnos de ella! —propuso, mientras sacaba una toalla de su bolso y comenzaba a limpiar mi pelo.
—Amber, gracias, pero no quiero más problemas con ella —dije, sintiéndome agradecida.
—Está bien —suspiró.
—En serio, gracias.
Amber salió a buscarme un cambio, y yo me metí a la regadera. No podía creer que ella me estuviera ayudando. Cuando salí, ella estaba ahí con la ropa.
—Aquí tienes —dijo, dejando el uniforme en la banca.
—Mil gracias, Amber —le sonreí.
Cuando salí del vestidor, faltaban diez minutos para que la escuela terminara. Me senté en una banca, esperando a Dylan. Los estudiantes comenzaron a salir, y finalmente lo vi.
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El Fuck Boy (EDITANDO)
Romansa-Pensé que teníamos algo-las lágrimas comenzaron a caer. -Pensaste?, enserio crees que yo me enamoraría de alguien y menos de ti solo quería acostarme contigo y lo logre. -Eres un idiota-digo con la voz entrecortada
