Capítulo 8 (sin reeditar)

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"Muchos ansían alcanzar la cima de la montaña. Pero tras hacerlo, todo que intenta hacerlo también se vuelve insignificantes"

Lys se dejó dejó guiar por el guardia. Era un tipo callado, y no le dirigía la palabra. Simplemente la llevó por unos pasillos hacia una pequeña sala, bastante humilde. El interior tenía repisas llenas de libros y en el centro había una mesa con varias sillas. No había mucho donde escoger, puesto que aunque hubiese lectura, no abundaba por el tamaño del lugar. Estaba llena de polvo y había bastante desorden, y no parecía haber nadie. Todo el resto de la catedral había sido limpiado y decorado a un nivel milimétrico, pero la biblioteca por algún motivo no. De entre las repisas estuvo contemplando las portadas: botánica, arte, ciencias, historia....no parecía haber nada muy interesante.

Tras dar un paseo observando, algo llamó su atención. Era un pequeño cuaderno, desgastado y utilizado muy a menudo. Había sido muy castigado, y no tenía nombre salvo por un raro pseudónimo: "el caballero gris". Repasando sus ennegrecidas páginas pudo leer: "Sobre los viajes y las desdichas de un viejo caballero"

Se agenció el diario que parecía pertenecer a alguien interesante, y lo guardó junto a un par más.

-'Quizás me sirva para alguna ocasión'

-"Muchas gracias por traerme hasta aquí"

El guardia respondió a la gratitud de la chica con un mísero gruñido, abandonándola sin importarle si tenía algo más que pedirle (pese a que no era el caso). De cierta forma, era comprensible, pues quizás no se había llevado la mejor primera impresión de ella teniendo en cuenta que lo primero que hizo al conocer a su protegida fue chocarse con ella.

Después de guardar sus cosas, se dirigió caminando hacia la salida. El sol ya bajaba, pero por suerte aún quedaba luz. Paseando por los jardines, pudo percibir una zona ciertamente florecida, con vistosos y alegres colores. Estaba algo abarrotada, ya que en el centro de la misma pudo distinguir una fuente de donde emanaba una gran cantidad de agua. Allí distinguió a extrañas criaturas. Nunca había visto nada semejante, aunque supuso que eran inofensivas si estaban allí. Miraba extrañada a los seres, hasta que los pudo reconocer.

Para este momentos, Lys ya había conocido a casi todas las razas que había en la catedral: Elfos comunes, Elfos Igneus, Elfos Naturalis y Humanos...Pero aún faltaba una, la de los Elfos Aquaris. Lys consideraba irrespetuoso de su parte no hablar con todas las razas, pues aunque Fëanor conocía su verdadero origen, el resto no. Así que los Aquaris podrían llegar malinterpretar esto como una ofensa a propósito.

Los pertenecientes de la raza Aquaris se encontraban en un lago cercano a la catedral, algunos sumergidos, algunos permanecían en la orilla pero manteniendo alguna parte de su cuerpo tocando el agua. Esto era debido a que sus pieles se habían adaptado a las profundidades marinas, por lo que mantenerse en la superficie durante varios días sin estar expuestos al agua en el cuerpo entero no era saludable para ellos.

El rey y el príncipe se encontraban cazando los pececillos que había en el lago, que resulta que era en realidad una entrada a una galería de túneles acuáticos, por lo que se pusieron a investigarlo.

La reina, se encontraba flotando sobre la superficie del agua, observando boca abajo el fondo del lago y los pececillos.

La princesa Roxy permaneció afuera, ya que ella no era fan de la caza de peces ni permanecer tanto tiempo bajo el agua por obvios motivos. Por lo que sé quedó en un banco cercano recolectando flores que no se podían encontrar allá donde vivía regularmente, pues vivían en una cúpula subacuática.

Fe en DesesperarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora