Capítulo 16 (sin reeditar)

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"Al construir un lugar para reunir a los malvados se puede llegar a contener la maldad, pero con el tiempo, ésta se desbordará"

Lys y el recientemente nombrado Argus habían estado caminando por mucho tiempo, tanto, que Lys, incluso con sus habilidades de cazadora, era incapaz de recordar el camino que habían tomado para llegar. Lo único que sabía, es que habían llegado a un extraño bosque, en el que lo único que permanecía con vida era una anormal cantidad de cuervos, que se posaban sobre los ya fallecidos árboles, que se sostenían sobre una tierra infértil. Aparentemente, se encontraban en este estado debido a que hace ya décadas, un gran incendio asoló el bosque....Entre toda aquélla muerte, se alzaba un gigantesco árbol cubierto de placas de metal, su altura y defensas eran superiores a la de casi cualquier castillo.....Lys por su lado, se encontraba hipnotizada, pero no por el árbol de metal, sino imaginando como un lugar tan prometedor, que podría haber sido un bosque que viviese más tiempo que cualquier persona haya pisado o pisará la tierra, no haya sido capaz de sobrevivir a la naturaleza del mundo de la que una vez fue parte.....Tal era su distracción que estuvo apunto de caerse sobre lo que parecía ser un enorme cráter, pero su instinto de supervivencia la ayudó a evitar el paso que podría haber sido fatal.

Una vez llegaron frente al gigantesco árbol de metal, con ese ambiente siniestro igual que el tipo de negocios llevados en su interior, Muerte Roja empezó a rodear la base de dicho árbol, dando ligeros golpes, solo obteniendo sonidos a metal sólido. Hasta que en un determinado momento, encontró un sonido hueco casi imperceptible. Una vez ubicado, empezó a golpear alrededor de éste último sitio, buscando por un sonido aún más hueco. Tras un rato, el sonido hueco cambiaba de volumen drásticamente dependiendo del lugar que se golpease con escasos decímetros de diferencia. Empezó a golpear más bruscamente en un lugar en el que el sonido hueco inundaba el lugar, y una pequeña rejilla se abrió.

-"Pequeño polluelo, has utilizado tus sentidos para regresar a el nido que te ha visto nacer.....pero, ¿Cuál es la contraseña?"

Preguntó una voz siniestra a través de una rejilla, que apenas permitía observar unos ojos serpentinos inyectados en sangre.

-"Roba, engaña y asesina, pero en este árbol, no hay sitio para la resina"

Muerte Roja respondió correctamente, pues no era su primera vez en aquél lugar, y entonces. Tras responder, la rejilla se cerró durante unos breves segundos en los que hubo muchísimo silencio, tanto, que Lys deseaba romperlo haciendo mil y un preguntas, pero entonces, el sonido de los gigantescos portones de metal resonó, hasta que una puerta se abrió frente al dúo de compañeros. El camino era oscuro, pero se podía visualizar una diminuta luz al final del camino.

-"¿Lista para entrar.....protegida?"

Le preguntó entrando en el papel de protector de la prostituta se lujo

-"C-claro, ¡estoy lista!"

La estructura interior no se asemejaba en absoluto al exterior. Para entrar había un largo pasillo negro y oscurecido. En una pequeña oficina cerrada con una reja, estaba aquel que les había atendido. Era casi tan ciego como los elfos de cueva debido a que el único tipo de luz que era capaz de recibir era la del exterior cuando un "polluelo" regresaba al nido, pero a diferencia de los trastornados elfos, él se encontraba allí de forma pacífica. Después de atravesar aquel pasillo que bajaba hasta el subsuelo de forma suave, una gran sala se alzaba ante ellos. En ella había todo un mundo de mecanismos: allí se encontraban los trabajos mejor pagadas y se hacían las apuestas. Se ponía ante aviso quién estaba siendo perseguido y quién tenía recompensa a cobrar, por lo que el lugar era bastante frecuentado. Mafias, asesinos y personajes de todo tipo se reunían allí; pero mientras afuera eran terroríficos, allí hablaban de negocios de forma mucho más transparente, como si estuviesen hablando del clima. Aquél lugar era como un paraíso para los criminales de todo índole, pero al igual que el paraíso, no todos pueden llegar hasta allí......La escaleras se dirigían tanto hacia arriba y hacia abajo, aunque al igual que el exterior, todo parecía estar hecho a escala gigantesca, pero por suerte, también había escala humana.

Fe en DesesperarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora