Capítulo 6 (Sin reeditar)

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"Con una voluntad de fuego, se puede alcanzar todo. Pero se debe tener cuidado, pues todo alrededor puede terminar ardiendo"

Al igual que los reyes elficos habían sido recibido con una ovación de trompetas, el rey humano (Col Praga) llegó a la Catedral Unión en su carruaje acompañado de sus hijos, entre ellos se encontraba Col Erik

Col Erik era una bestia de hombre de 2 m de estatura, muy corpulento, poseía una larga cabellera, (está nació del poco interés de como se veía físicamente) y una enorme cicatriz (que se asemejaba a un cráter) en su pecho como resultado de su última gran batalla. Además, sus ojos de un color que apoyaba la idea de ser un monstruo disfrazado de humano. Fueron necesarios incontables hechizos curativos para poder eliminar las maldiciones que el príncipe élfico le implantó antes de morir, y la exposición a tal cantidad de magia en tan poco tiempo, alteró la parte más indefensa de Col Erik...sus ojos. Sus iris se tornaron en un color verde oscuro, y la esclerótica pasó de ser un tranquilizador blanco a un infinito vacío oscuro.

Junto a él portaba su característico martillo que llevaba a todas partes. El tamaño de éste en el suelo era de aproximadamente 1 metro de alto, y el peso era de unos 80 kilogramos.

El rey Col Praga por otra parte era un hombre viejo que en antaño era una leyenda al igual que su hijo, pero debido a la edad había pasado a ser un viejo más humilde, aun así, seguía poseyendo una musculatura capaz de sobrepasar a la de un joven adulto promedio

Este rey era bastante diferente en varios aspectos a Arangorn, no se mantenía tan bien como el elfo pero en antaño era el más corpulento de los dos, Arangorn era una persona con una personalidad seria y cerrada pero Col Praga era bastante extrovertido y le gustaba bromear con todo el mundo, y por último, Arangorn a menudo daba respuestas filosóficas o con doble significado mientras que Col Praga era mucho más directo con lo que decía. Eran enemigos tanto en el campo de batalla como en el comportamiento. De hecho, fue el martillo de Erik (portado por Col Praga en aquél momento) el que hirió el ojo de Arangorn, y fue la lanza de Artorios (portada por Arangorn en aquél momento) la que hirió la columna de Praga, obligándole a utilizar bastón a una edad más temprana de la que debería haber hecho.

-'Parece que esos elfos al menos tienen buen gusto por la arquitectura...bueno, sin mi mano de obra no habrían podido construirla tan rápido ni de broma'

El rey encorvado empezó a caminar hacia el interior de la catedral apoyado de su bastón. La velocidad a la que caminaba era equiparable a la de un caracol, así que pudo estar fácilmente 3 minutos caminando hacia la entrada, pero cuando estaba apunto de llegar, se dio cuenta de que su hijo no avanzaba mas allá del carruaje y que se había quedado mirando hacía un lado de la catedral

-"¿Que pasa? ¿Acaso te ha entrado miedo al matrimonio?"

Preguntó de forma burlona el padre diminuto a su hijo el gigante

-"No. Estoy observando el combate"

Respondió secamente mientras señalaba a Arangorn y Fëanor peleando en una zona apartada de la Catedral.

-"Tch. Ya iré a derrotar a ese maldito tuerto y a esa cerrilla con una mano atada cuando deje las maletas"

Anunció mientras levantaba su mano en forma de puño.

Los ojos de Col Erik miraban hacia todos lados de la catedral, fijándose en puntos concretos. Tras la batalla, sus ojos quedaron sensibilizados a la magia, por lo que era capaz de detectar a usuarios de magia, como si estuviera observando pequeñas llamas en constante crecimiento, pero con un crecimiento limitado por el potencial de las personas que guardan esas llamas

Fe en DesesperarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora