Un joven soldado se apresuró a saltar del carruaje y se posicionó frente a Alfxy preparado para estrecharle la mano.
"Su alteza, me honra ser quién la acompañe por el resto de su travesía" -El respeto era su intención, pero hasta Yaiba quedó impresionada por su forma de actuar-
"Joven, ¿de verdad?" -Le cuestionó Jallen con decepción y hasta cansancio en su voz. Jallen parecía haber perdido la fuerza para siquiera echarle la bronca tras su propio error al tardar tanto en llegar-
El muchacho se dio cuenta demasiado tarde. Muchos ya se estaban riendo de él tras sus yelmos, mientras que él sólo podía hacer una reverencia exagerada intentando ocultar como la usualmente pálida tez de los elfos se tornaba roja.
"Alteza, so-soy Nardual Yeren, a su servicio, su alteza" -Y por algún motivo, aún tenía su brazo levantado con su mano extendida-
"Mucho gusto en conocerte, Nardual" -Yaiba estrechó su mano- "Confío en que nos protegas en el recorrido que nos queda" -El muchacho era probablemente el más joven entre todos los hombres resguardando la muralla. Un reemplazo tras el fracaso del gobierno de los Mondraben. Tras el fracaso de su familia. No tenía derecho a ignorar su torpe saludo-
También le dio palabras de ánimo.
Sí, eso podría servirle.
Yaiba las necesitaba, pero el único que podía dárselas de momento no estaba muy por la labor de hacerlo.
Antes de que Yaiba pudiera darse cuenta, se formó una muchedumbre donde todos le estaban intentando estrechar la mano a Nardual
Él intentó hacerlo con todos, pero parecía que salían dos manos más por cada una que estrechaba. El pobre ni siquiera se planteó si es que la princesa Alfxy poseía 20 brazos o si es que era demasiado amistosa.
"Princesa, reconozco con vergüenza haber fallado en mi labor de poner firmes a mis hombres" -Jallen se pasó una mano por su cabellera con tempranas canas. Físicamente parecía un joven adulto para un humano, pero realmente ya estaba envejecido como elfo y como hombre por los asedios y masacres que había presenciado- "Le ruego que nos marchemos cuanto antes" -Hasta Jallen se sonrojó de la vergüenza-
A Yaiba aquéllo le decepcionó un poco.
En su futura vida como Alfxy, como le había contando Roymann, allá donde fuera las únicas interacciones que tendría serían reverencias y aparentemente "le limpiarian el culo todo el rato y le dirían que su orina es oro", pero ahora veía una situación así de cómica y llena de fraternidad entre jovenes y mayores por igual. Deseaba formar parte de aquello.
Pero había más cosas importantes que hacer.
"Sí, se lo ruego, estoy listo para irnos de una vez, seño- ¡Alteza! ¡En marcha vamos- ¡Irnos cuando usted lo desee, alteza!" -Nardual buscó corregirse una y otra vez, pero nuevamente tarde-
"Discúlpeme, su participación militar y como guardia en la muralla es verde como el pasto del campo" -Con unas palmadas y un movimiento de su cabeza, pareció lograr qué se sentase de una condenada vez en su puesto- "¿Me haría el honor de entrar al carruaje?"
"Sí. Por supuesto" -Salió como un murmullo. Aquélla interacción le había logrado algo de tiempo-
Otra vez debía subirse a un carruaje.
Y ahora sabiendo lo que implicaba realmente, tenía menos ganas aún.
Con un antebrazo como punto de apoyo, Yaiba subió al carruaje. Este carruaje por lo menos disponía de escalones más apropiados.
