Ya basta

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Bakugou por su puesto ni habló más al respecto y Yami lo entendió, fueron callados a la residencia caminando a lado, aún si fue en silencio, Yami estaba feliz de poder hablar con Bakugou. Más si logró que después de un largo tiempo este le hable, no sólo le hable sino que le dio un poco de las sobras de lo que él comió en la merienda. Akatani se sentía.. ¿Bien?

Si, se sentía contento y eso no lo puede negar.

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¡Heey! Señor Aizawaaaa —Iba Gogo animado hacia su profesor a quien le dio escalofríos escuchar la voz de su alumno más amargado, acercarse con tantas buenas energías.

¿Qué sucede, Gogo? —Dice con su particular pereza en la voz.

Tengo una idea con el Bakugou emo.—sugirió sonriente.

Al profesor le da un poco de curiosidad combinado con nerviosismo, se supone que al que vigilan son a ellos. Por lo que prefiere escucharlo.

¿Cual es tu idea?

¡Que yo me haga cargo de él! —Dijo señalándose.

Aizawa pensó en que era una locura, y en parte lo era, dejarle a este chico tan diferente a los Bakugou era algo que no caía en sus posibilidades. Sin embargo en cuestión de emociones ambos Bakugou necesitan del positivismo de Gogo y pensándolo así, lo consideró un poco.

No puedes hacerte responsable de él. Sería muy arriesgado.

¡¿Eh?! ¡¿Por qué?! Yo soy el mejor para cuidar de él ¿En serio cree que este chico quiere ver a Yami y a Midoriya? ¡Y la cosa empeora al demostrar que también le tiene miedo al mini yo gritón! Por favor señor Aizawa, prometo hacer un buen trabajo cuidando de él. No es como si no hubiera cuidado de un emo toda mi vida —Dice poniendo su dedo debajo de su labio inferior, copiando a su compañera de clase y cerrando los ojos como si tomara por hecho lo que dice.

Lo malo de lo que decía Gogo es que tenía razón ahora pero lo que iba a pasar con este nuevo infiltrado no estaba ni siquiera decidido con los demás profesores lo que debía pasar, esto era algo que nunca cayó en las posibilidades de que podría suceder. Menos de tener el tiempo como para ponerse a pensar en algo tan conspiranoico como otros universos alternativos. Aizawa suspiró estresado.

Está bien... Pero por favor, no hagas ninguna estupidez...

— ¡Hurra! ¡Gracias señor Aizawa! —Abrazó fuertemente a su profesor haciendo que este se sintiera incómodo al segundo.

De acuerdo. Sueltame. —Gogo rió y lo soltó.

Usted es igual a Yami. Bueno, ahora tengo trabajo que hacer. Así que me voy, adiós —Se retiró. Al momento en el que Aizawa lo ve irse, le da un escalofrío horrible cada vez que se le acerca, es demasiado alegre ¿Cómo alguien puede tener tanta energía?

Ahora Gogo tenía una nueva ocupación y eso era estudiar a su nuevo amigo...

Sin embargo, no puede quedarse con las manos vacías al dejar su relación tal como está con su amigo de la infancia. Pero no sabe qué hacer para ser perdonado, se sienta en el sofá de la sala y se queda pensando un largo periodo de tiempo. Hasta que para algunos, se les hizo raro ver al cenizo sentado y mirando a la nada.

Hooola~ —Kirishima pasa su mano por en frente de la mirada perdida del rubio. Algo que lo hizo medio despertar. Al ver de quien se trataba esa mano, sonrió.

Malditos PortalesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora