Esperanza

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Los días simplemente pasaron y Akatani seguía igual de destruido por más de que también se hayan tomado las pruebas y testigos a su favor para liberarlo él seguía ahí, acostado y dando lástima. Hasta que Katsuki no se aguantó más y fue a verlo una vez más con su típico ceño fruncido.

Yami seguía atacando su mente con pensamientos autodestructivos continuando en su pesado encierro en aquel cuarto de observación, de vez en cuando los maestros pasaban a observar pero les apenaba ver a Mikumo tan destruido desde que descubrió la verdad de su querido amigo, el ambiente para cualquiera que pise esa habitación era pesado y deprimente. En ese tiempo encerrado, su cabeza se llenó de pensamientos autodestructivos casi volviéndose loco llevando su dolor hasta desconfiar de todo el mundo, aunque le doliera, eso incluía a Bakugou. Este yacía parado detrás de él, Yami ni siquiera se volteo a mirarlo desde su cama aún sintiendo de su presencia, este se encontraba mirando una pared pensante, como un niño que acabó de ser regañado por sus padres.

— ¿Qué quieres? —Gruñó amargamente aferrándose a las sabanas de su cama. Bakugou puso las manos en sus bolsillos suspirando con pesadez en respuesta, después de un corto silencio.

— Luces patético lloriqueando como un bebé.

— ¿Ah si?

— ¿No me vas a mirar?

— No.

Se acercó más a Yami con un ademán de tomar su hombro pero su mano fue golpeada con fuerza por el más bajo quien le dedicó una mirada en la que irradiaba el odio.

— ¡No me toques con tus sucias manos!

— ¡¿Cómo te atreves a tratarme así?! —Bakugou es consumido por su pésimo carácter y en un intento desesperado toma las extremidades de Mikumo inmovilizandolo en la cama.— ¡¿Crees que soy como el hijo de puta de tu amigo?! ¡¿Eh?! ¡He venido a hablar contigo porque estás encerrado como un cangrejo en tu propia mierda! ¡¿No entiendes que me preocupo por ti, basura?! —Yami estaba forcejeando pero en cuanto vio que era inútil teniendo el peso de Bakugou sobre él y ese desagradable recuerdo en su mente chasqueo la lengua apartando la cara, dejándose ganar, su cabello que había crecido tanto con el tiempo que ocultaba ambos ojos, ante la posicion era dificil ver su llanto, pero si podía escuchar los sollozos, ver como las lágrimas caían por sus labios y nariz, mojando la tela debajo de ellos.— ¡¿Ahora por qué mierda lloras?!

— ¡Tú no te preocupas por mi! ¡Tú no eres mi amigo, sólo me utilizaste! —Gritó rompiendo en llanto.— ¡Dices ser diferente pero haces lo mismo que él, sólo mientes y engañas! Creí que eras mi amigo pero resulta que sólo te preocupaba que no sea un villano... ¡Desconfiaste de mi! incluso ahora mismo... Estás en la misma posición que Gogo cuando me rompió los brazos... —Ocultó su mirada en un torpe intento de ocultar sus lágrimas, era tarde para hacerlo pero no quería seguir viéndose tan patético, llorando con desconsuelo por un evento que sólo a él podría afectarle. Bakugou se quedó pasmado si bien sentía que esta vez no era capaz de calmarlo el enojó volvió a avecinarse por su ceño, en vez de tomarlo con fuerza va bajando la intensidad de su agarre para liberarlo. Al segundo, el tembloroso Mikumo se vuelve una bolita en la cama ocultandose más de aquellos ojos rojos enfurecidos, llorando casi a gritos al repetirse una vez más esas escenas, devolviendo una y otra vez que tanto Gogo como Bakugou, no eran sus amigos, su acercamiento sólo fue parte de una misión.

Bakugou suspira pesadamente.

— Eres un imbécil... Pero —Bakugou se sienta en la cama de Mikumo, a un lado de él.— He de admitir que ese era mi propósito al principio porque me mandó Aizawa.

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⏰ Última actualización: Nov 05, 2023 ⏰

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