X. Tormenta de Emociones

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Se levantó con el corazón en la boca y una capa de sudor escurriendo por su cuerpo, su respiración errática y sus ojos ámbar mirando a todos lados y a ninguno. Su corazón quería salirse de su pecho y si no fuera por su tórax tal vez esté habría saltado hacia sus manos.

Se limpio el sudor de la frente tratando de regular su respiración y evitar seguir mandando oxigeno a su sangre para que su corazón no bombeara más de lo que debería y explote.

Aún con su cuerpo tembloroso, miró a su alrededor tratando de pensar que todo aquello sólo fue una pesadilla, pero cuando miró a su alrededor observando la habitación de piedra estilo medieval, con una chimenea cerca de la puerta de madera, y a Izuku sentado en la cama continua mirando por la ventana con la mirada perdida, se dio cuenta que todo aquello no era un sueño.

Ninguno dijo nada, por un largo rato, solo miraba con los ojos abiertos como platos y parecía comenzar a tener un tic nervioso.

Kaminari se levanto con las piernas temblorosa. Miró a Izuku — que sus ojos volvían hacer los mismos ojos verdes — y corrio hacia el para abrazarlo, había muchas emociones extrañas.

— Tranquilo... Todo está bien, estoy aquí... — dijo Izuku acunando la cabeza de Kaminari en su pecho mientras le acariciaba el cabello. Denki estaba confundido y sus lágrimas salían.

— Dime-dime que todo fue un sueño... — pidió Kaminari abrazado fuertemente a Izuku.

El peliverde miró los cabellos rubios y soltó un suspiro para abrazarlo fuerte.

— Quisiera que fuera así... — suspiro Izuku. — pero... Estamos bien, aquí estamos bien... O al menos eso fue lo que dijeron.

Kaminari siguió llorando en los brazos de Izuku aún con miedo, por lo que habían pasado hace unas horas, sabía que ese no era como debería comportarse alguien que tenía las manos manchadas de sangre, pero jamás escucho y vio tantas cosas como esa noche, los gritos, sonidos y esas criaturas. Fue aterrador. Le confundía y por eso le aterrava, porque no sabía que era todo eso.

Izuku lo dejó llorar, sabía que su amigo no estaba acostumbrado a eso, Kaminari siempre fue alguien que mataba a las personas de un tiro, jamás las hacía sufrir y entendía su reacción.

Un rato después que este se calmara y su llanto se volvieran solo gimoteos, se separó de Izuku secándose las lágrimas y tragando saliva para mirar a su amigo que tenía una mirada tan tranquila y maternal. Suspiro, Izuku habia dejado salir sus feromonas desde que lo abrazo para mantenerlo tranquilo y se lo agradecía.

— ¿D-donde estamos? — pregunto dejando caer su cabeza en el regazo de Izuku negándose a separarse del peliverde.

Izuku siguió acariciando los cabellos rubios, Kaminari era como un cachorro y Midoriya la madre protectora, desde que se conocieron siempre había sido así.

— No tengo la menor idea... Después de que te desmayaste entre en pánico, estaba muy confundió ¡Un Dragon descendió de los cielos! ¡Un maldito dragon! — Bramó con los ojos abiertos y apretando a un poco los cabellos de Kaminari — ¿¡Cómo mierda crees que me sentí!? ¡Estaba confundido tu te desmayaste y no sabía que hacer! — contó Izuku recordando, todo se sentía abrumador — Te sostuve en mis brazos queriendo uir de todo eso, pero ellas me detuvieron, me resistí pero terminaron hechandome alguna droga para que durmiera... — relato mirando hacia la ventana — desperté en esta habitación, intente buscar una salida pero todo estaba cerrado y salir por la ventana... No es una opción.

Kaminari trago saliva todo aquello era confuso, se despegó de Izuku para mirarlo a los ojos, suspiro. Miró hacia la ventana y se levantó para dirigirse hacia ella.

Viaje Al PasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora