IX. Confusión

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El cuerpo del hombre callo desde la rama de uno de los árboles completamente muerto, directo a la tierra, levantó una brisa y haciendo que un olor desagradable — que no era la sangre — llegara a las fosas nasales de los dos Omegas. Izuku soltó la nabaja haciendo que cayera a la tierra.

— ¡Pero que asco! ¡Este tipo ya estaba muerto! — Se quejo entre una mueca de asco Kaminari mientras se tapa su nariz y boca con la mano.

— ¡Parece que salió de una cluaca! — corrobo Izuku mientras se tapaba la boca y la nariz con una mano mientras que con la otro, trataba de usarla de abanico para alejar el mal olor.

Kaminari sólo asintió aún con una mueca y se voltio para ver a las mujeres que los miraban entre sorprendidas, aterradas y extrañadas.

Los dos Omegas decidieron acercarse con calma para no asustarlas, sabían muy bien que seguro ellas habían sido secuestradas para traficar, ya sea de órganos o prostitución.

Izuku y Kaminari tenían recuerdos completamente asquerosos de cuando les tocó ir a rescatar a una chica, hija de un tipo millonario. La habian secuestrado para prostituirla, la drogaron y golpearon de distintas maneras, fue algo orrible mirar a otras chicas y chicos jóvenes en condiciones Deplorable que no tendrían más fin que ser drogados y prostituirse.

— Tranquilas ¿si? Venimos a liberarlas... Todo estará bien, volverán con sus familias — habló Izuku calmadamente dirigiendoles una cálida sonrisa que hizo que todas se relajaran olvidado por un momento que ese pequeño Omega había matado a media banda de Alfas y Betas. — Kaminari ve ayudarlas a ellas y yo trataré de bajarlas ¿si?

Kaminari asintió acercándose a las chicas en cadenadas una con otra, estas se abrazaban entre ellas. Izuku se acercó a las chicas que colgaban pero se sorprendió al mirar que sus heridas eran menores y ya casi no sangraban, le extraño pero no dijo nada, la prioridad era bajarlas de ahí sin lastimarlas mas.

— ¿Están bien? — la voz de la chica encadenada enfrente de él lo sorprendió, ¿Cómo es que aun se mantenía consiente? Iran a saber, pero eso era lo de menos.

— Mucho mejor que tu claro... — murmuró entre dientes Izuku observando a su alrededor buscando la forma de habrir eso, no podía dispararle por qué no serviría, las cadenas eran de hierro, solo estaría gastando balas.

— ¿Qué? — pregunto confundida la chica al no haber escuchado la respuesta del menor.

— ¡E-Estamos bien! ¡Pero ahora tu eres la prioridad! — hablo nerviosamente no quería verse maleducado, todas parecieron haber pasado por cosas fuertes no podían empezar a hablar con sarcasmo, no sería nada bueno.

— Las llaves la tiene el hombre que derribaron del árbol... — informó la chica a espaldas de la que colgaba.

— ¿¡A esa cuerpo en descomposición!? — Izuku escucho la voz de Kaminari, al parecer tan bien le habían dado la misma información. Los dos se voltearon a ver con muecas de asco.

Era un sacrificio que debían hacer. Los dos se levantar mientras se tapaban la nariz acercándose a ese coso despatarranado en la tierra. Kaminari tomó una rama que encontró y empezó a picar el cuerpo del hombre mirando las llaves en la cintura de este, con toda la agilidad que Kaminari poseía en los juegos de La garra trató de hacer que una punta del palo que tenía en sus manos entrará por el llavero, cuando lo logró, lo alzó con el palo y empezó a caminar hacia atrás seguido de Izuku quien había arrancado una oja grande  de alguna planta para sostener las llaves.

Cuando ya tenían las lleves los dos liberaron primero a las chicas que estaban colgando, las dejaron con cuidado en el suelo, cuando le quitaron los grilletes y cadenas derrepente un fuerte olor les pego denotando su casta dominante como Alfas, se sintió extraño pues el olor era tan fuerte como si estuvo suprimido por mucho tiempo, casi como cuando Izuku dura un día entero con sus parches de olor y cuando los saca inunda todo el lugar de una forma embriagante.

Viaje Al PasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora