I. Los Recolectores

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Japón, Marzo del 2021

Era más de media noche y la luna estaba en su máximo apogeo, las calles de Tokio estaban humedas por las lloviznas imprevistas de ese mes.

A las afuera de Tokio en una de las mansiones multimillonarias, cerca del bosque se presentaba una persecución. Un auto paso a toda velocidad por una de las carreteras solitarias, levantando los charcos que estaban en el asfalto. Después de un rato varios autos le siguieron a ese.

— ¡Es un hijo de puta! — bramó asqueado Izuku, mientras se limpiaba los labios con el ante brazo y seguía conduciendo.

Casi arruinas la misión, era solo un beso, no tenias porque partirle los dientes — hablo Kaminari del otro lado del auricular que llevaba Izuku.

— ¡Se lo tenía merecido! — dijo soltando una pequeña risa y Kaminari también río del otro lado del auricular. Izuku miró el bonito anillo de oro puro con diamantes incrustados que tenía puesto en el dedo medio y sonrió — aún que el anillo es muy bonito, tal vez me lo quede — aunque miro como este se valanceaba en su delgado dedo y después bufo — o tal vez no, esta posilga me queda grande.

¿que tanto? ¿Cómo cuanto mide?

— Como dos dedos míos — dijo mientras acomodaba el anillo dentro de su dedo medio y el anular — Sip. Dos dedos. — asintió.

¡Listo! Nos quedamos con el anillo y lo mandamos a recrear uno para mi y otro para ti ¿que te parece? —comentó Kaminari sonriendo.

— ¡Estupendo! Entonces queda hecho — un disparo hizo que Izuku mirara brevemente por el retrovisor y este salió volando por otro disparo. — ¡Mierda! ¡Me vienen pisando los talones! — grito girando el volante a toda velocidad — ¡Kaminari! ¿¡Cuanto rayos me falta para llegar!?

¡Tranquilo! Falta un poco más ¡acelera! — grito Kaminari.

Izuku hizo lo que le ordenó, estaba conduciendo todo lo que su kilometraje le permitía, un disparo al vidrio de atras y Izuku se agachó.

¡Joder! ¿¡Estas bien Izuku!? — grito Kaminari, hasta allí se escucho el fuerte estallido del vidrio.

— ¡Si! ¡Pero como sigan disparando a lo loco, terminaré con una bala en la cabeza! ¡Si antes quería el anillo para mi, ahora mas! — gritoneo mientras conducía en un zig-zag en medio de la carretera, los disparos siguieron como lluvia. — Has algo con esos imbéciles ¡no puedo quitármelo de atrás!

¡Estoy en eso! — dijo Kaminari tecleando en su computadora a toda velocidad — ¡Sal de la carretera en la siguiente interseccion!

— ¿¡Que quieres qué!? — otro disparo a sus luces traceras.

¡Solo aslo!

— ¡Más te vale saber lo que haces! — viró el volante a toda velocidad adentrándose a la espesura del bosque. El suelo disparejo lo hicieron saltar en su asiento, trataba de evitar chocar con algunos árboles, aunque varios arbustos quedaron enredados en las ruedas.

Detras de él se escucho una fuerte explosión y cuando miro hacia atrás, solo quedaban dos de los cuatro autos que lo perseguían. Sonrió y volvió a acelerar, miró alfrente y los árboles se dispersavan, hasta que miró el desfiladero delante de él. Sus ojos color jade se abrieron en grande intentando frenar pero era inevitable la caída.

— ¡Kaminari! — grito mientras trataba de desviar el volante a lo que sería su muerte adsoluta.

¡Tranquilo!

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