EL COMIENZO DE CERO
Dalia
El despertador suena justo a las 7:00 am.
Abro los ojos y me asusto un poco al ver donde estoy, después recuerdo que estoy viviendo en la residencia. Todavía no acabo de acostumbrarme a este lugar.
Giro mi cabeza hacia mi derecha y me alegra ver a Lían aún durmiendo, aunque voy a tener que despertarlo si no quiere llegar tarde el primer día de universidad.
Como cada mañana me dirijo al baño. Al acabar de lavarme la cara salgo y agarro la ropa que me voy a poner.
Empiezo a cambiarme en la habitación. Me pongo mis mom jeans de color beige, me quito la camiseta de pijama, cuando me estoy atando el sujetador veo como Lían empieza a abrir los ojos. Al posar sus ojos en mi veo su rostro sorprendido, se frota los ojos con sus puños, todavía tiene sueño, y levanta el torso quedando sentado.
-Buenos días dormilón -le digo lo mismo que me dijo ayer el al despertarme.
-Buenos días dormilona -en ese momento el levanta la mirada y me mira directamente a los ojos, luego veo como recorre cada parte de mi cuerpo con la mirada, hasta que vuelve a quedar en mis ojos.
Todavía tiene la cara hinchada, su pelo está alborotado, pero eso le hace extremadamente atractivo.
"Podrías dejar de hablar así te tu compañero de habitación?"
Mi vocecita tiene razón, yo misma le dije a mi madre que solo es un compañero de habitación; muy buen amigo, pero nada mas.
-Oye Dalia - Lían me llama la atención haciéndome salir de mis pensamientos- ayer después de escucharte cantar no pude dejar de darle vueltas y... tengo un plan para los dos esta tarde.
-Así que un plan... Y no puedo saber de que se trata?
-No.
Tras darme esa clara respuesta, pasa por mi lado y entra al baño sin darme opción de protestar.
Hasta ese momento no me doy cuenta de que todavía no había acabado de vestirme. Me pongo mi top blanco preferido, ese que se acomoda tan bien a mi abdomen, después de eso me pongo unas bambas "Jordan" de color blanco y negro. El primer día de universidad quiero verme bien pero ser yo misma, y creo que este conjunto encaja a la perfección con mi personalidad.
-Voy a ir a la cafetería, quieres algo? -le pregunto a través de la puerta
-Un croissant de jamón y queso por favor, luego te lo pago.
-Que dices tonto, no me vas a pagar nada a menos que te lo pida. Ahora subo.
Eso hice y volví a la habitación con el desayuno en las manos
Cuando Lían ya se ha acabado su croissant y yo me bebo todo mi café, salimos del apartamento antes de que se nos haga tarde justamente en el primer día.
Bajamos por el ascensor y tan solo tenemos que caminar tres minutos para llegar a el edificio.
Una vez allí delante, vemos a mucha gente en grupitos. Hay las típicas ricas con dinero de papá, los del equipo de futbol, los empollones... La verdad es que a mi no me gusta clasificarme, a parte, no creo que encajaría en ningún grupo en especifico. Con tener a personas en las cuales poder confiar, no hace falta que sean muchas, sino indicadas.
Entre toda la multitud, identificamos a Kevin y a Mika, sentados en unas escaleras cerca de la entrada. Nos apresuramos a ir con ellos ya que no tenemos a otro sitio al que ir.
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Tal Vez Nosotros Si (EN PAUSA)
RomanceDos adolescentes que empiezan en la universidad, se ven sometidos a vivir juntos como compañeros de piso. Ellos son polos opuestos, pero eso no impedirá que entre ellos se desarrolle una bonita relación. El tema se intensifica cuando los dos descubr...