Capitulo diez

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LUGAR SEGURO

Mika

Ya había pasado una semana desde que empezamos las clases, se me hizo bastante duro.

Conocer a gente nueva no es mi especialidad, pero por suerte he podido encajar con mis nuevos vecinos de residencia: Killian, el moreno de sonrisa bonita; Dalia, le pelinegra que parece sacada del Olimpo; y Kevin, el rubio que anima cualquier situación, aunque a el lo conozco desde que empecé a gatear.

Empanzamos a reforzar mas nuestra amistad cuando los dos nos quedábamos solos en el patio de primaria. A partir de ese momento empezamos a estar a todas horas juntos, fuimos inseparables.

En secundaria mi madre quiso apuntarme en un instituto privado, y como que Kevin no podía permitírselo, empezamos a distanciarnos mas. Lo bueno de nuestra amistad es que aunque pase mucho tiempo sin que nos veamos, nuestro aprecio el uno a el otro siempre está allí.

Tuve que convencer a mi madre para que me dejara venir a esta universidad con el, ya que ella siempre obliga a ir a los mejores sitios, mas caros y mas sofisticados. Pero a mi eso no es lo que verdaderamente me hace feliz, a ella si.

El tema de vivir en una familia de ricos no siempre es tan divertido, solo quieren aparentar, solo les importa lo que puedan decir los demás. O al menos ese es el caso de mi familia, o mas bien de mi madre, se quedó con tres cuartaras partes del dinero de la empresa cuando mi padre nos dejó y se fue con otra mujer, desde entonces ella ha perdido su amor propio, siempre necesita los halagos de los demás.

Ese es el punto en el que intento alejarme cada día mas, me dejé llevar y me empezó a importar mucho la opinión de los demás, tener que encajar socialmente cada día era mas pesado, así que decidí centrarme en mi interior, poder mejorar como persona y no pensar en la visión que pudiese tener de mi la gente.

Tengo que admitir que Kevin siempre me ayudó en eso, el fue y sigue siendo como mi hermano mayor, y digo mayor porque aunque a veces no lo parezca es mucho mas responsable que yo. Ayudó a que el amor hacia mi creciera intensamente y eso es algo de lo que le estaré eternamente agradecida.

Ahora me encuentro a punto de salir de casa, hemos quedado los cuatro para ir a tomar algo o comer en un local muy rural.

Como que vivimos en el mismo edificio, en el mismo pasillo, los espero a todos en la puerta de mi habitación.

Saco mi teléfono y abro instagram. Hace un tiempo ya hice una limpieza de las cuentas a las que seguía ya que cada día me torturaba con todos esos cuerpos perfectos y vidas de sueño. Cada vez que entraba a la red me deprimía interiormente, sin que nadie pudiese notarlo, excepto Kevin, el lo sabe todo de mi y nota cuando algo no va bien.

Me meto en las historias y la veo a ella: Emma.

La hija de una de las mejores amigas de mi madre. Y una persona con la que me es muy fácil pasar de la envidia a la admiración.

Veo que es una foto frente al espejo. Su perfecta sonrisa, su pelo liso y negro, sus ojos azules acompañados de unas largas pestañas; en la nariz tiene un septum, que le queda extremadamente bien, a parte de que tiene un perfil bellísimo.

Siento un sentimiento raro en mi interior, pero no dura mucho cuando Kevin me asusta al ver que estoy distraída.

-¡Kev! Me va a dar un infarto la próxima vez que hagas eso! -le digo con la respiración alborotada.

-Que hace mi pelirroja favorita? Estabas stalkeando otra vez a tu amor platónico, verdad?

Me quedo parada intentando responder.

Tal Vez Nosotros Si (EN PAUSA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora