capítulo cuatro

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COMPAÑERO...

Dalia

Llegué a la habitación, con las bolsas de ropa en los brazos.

Las dejé encima de mi cama y me fijé en un papel encima de mi escritorio, este era de parte de una tal "K", que supuse que seria de Killian.

Obedecí y me quedé en la habitación, aproveché para llamar a mis padres, los cuales me aceptaron la llamada de inmediato.

-Hola hija! Que grande te ves! -dijo mi madre

-Mamá, pero si ayer nos vimos, no han pasado ni 24 horas.

-Ya sabes como es tu madre Lia -dice mi padre con ese apodo con el cual solo usa el- ya estás acomodada en tu habitación?

-Si, ahora mi compañero ha ido a buscar algo de cenar, no tardará en llegar 

-Compañero... -dijo mi madre, en ese tono de medio romanticismo

-Mamá! No hagas que sea incomodo estar con la persona la cual estaré compartiendo habitación durante casi dos años, a parte, lo acabo de conocer hoy.

-Vale hija, por cierto, recuerda gestionar bien tu dinero, ya sabes la situación.

Me acordé del impulso que tuve de pagar el taxi -carisimo- para los dos, la verdad es que no tengo idea de cual fue la razón por la cual lo hice.

-Si mamá, ya me encargo de ahorrar lo mas que pueda -mentí

-Muy bien, si sigues así en unos años tal vez sí podamos vivir todos juntos, como una familia medianamente normal.

Cada vez que mi madre sacaba un poco el tema del casi secuestro o soborno por así decirlo, que nos hicieron los dueños del piso si no nos íbamos dos personas de esa casa, siempre que se habla de eso el ambiente empieza a ser mas frío y tenso, intenté sacar conversación esta vez

-Nosotros siempre hemos sido una familia normal mamá -escuche a alguien tocar la puerta de la habitación- adelante!

La puerta se abrió, y allí se encontraba Lían, con unos platos con sándwiches y patatas, que buena pinta. 

-Lían, saluda a mis padres. Papá, mamá, este es Lían, mi compañero -remarqué- de habitación.

-Hola! Encantado -dice el- ha sido todo un gusto conocer a su hija

"aunque no haya sido de la mejor manera" pensé

-Hola, igualmente. Bueno, nosotros ya nos vamos, hemos quedado para cenar -me pareció extraño, ya que mis padres no son de salir mucho- que paséis una buena noche -se despidió mi padre

-Adiós -nos despedimos Lían y yo a la vez.

En el momento en el que colgué la llamada, ya estaban los platos sobre los escritorios

-Bienvenida a el restaurante de Killian -bromeó- , de primero tenemos unos sándwiches, recién salido de la sandwichera; para acompañar, unas patatas fritas; una coca-cola y un agua, y eso sería todo por el menú de hoy,  gracias.

Me reí del estúpido menú que acababa de inventar y le propuse que cenáramos en el suelo, apoyados de las camas.

-Casi se me olvida, toma -me dio un helado de chocolate con nata

-Gracias, al final vas a resultar mejor chef de lo que esperaba.

-Puedo superar tus expectativas si me lo propongo.

Se formó un silencio en la habitación, pero yo no diría que fue incomodo, mas bien se notaba tensión. Sentí como si sus ojos marrones me atraparan y no me permitieran apartar la mirada. En ese momento se escucharon unos golpes de llamada detrás de la puerta.

-Killian? Soy Kevin, te parece si cenamos juntos? Mi compañero todavía no ha llegado y me siento solo en la habitación -dijo ese tal Kevin

Lian se disculpó y se levantó, se apresuró a la puerta y detrás de esta estaba un chico alto y rubio, de ojos azules. Vamos, el típico chico perfecto.

Mi primera impresión no fue muy buena, tenia pinta de ser un típico pijo. Pero juzgué mal. Tan solo entrar me saludó, llevaba un pijama entero de minion y unas zapatillas azules de peluche, por no hablar de su personalidad. Es despreocupado y tiene pinta de ser de los que les gusta la fiesta, uno de los míos.

Nos sentamos los tres en el suelo y seguimos comiendo. 

Kevin y Lían estuvieron hablando sobre su familia y comentaron porque decidieron venir a esta universidad. Cuando me miraron a mi, me corté un poco ante la situación. Yo no decidí venir aquí, simplemente me tocó.

-Si... Yo decidí venir aquí porque gente cercana me dejó muy buenos comentarios sobre la universidad, y decidí inscribirme aquí. Mi hermana, Lua, también vive aquí en Madrid y me dijo mas de lo mismo.

-Tienes una hermana? -preguntaron los dos a la vez, eso me resultó gracioso

-Si, tan malo es eso?

-No,no. Simplemente no me lo imaginaba -dice Killian

-Os parecéis mucho? Sois gemelas? Quien es la grande?

-Tranquilo Kevin, lo único poco en lo que nos parecemos es en el pelo y la forma de los ojos. Ella es la mayor, por lo tanto, no, no somos gemelas. Alguna otra duda?

-Si -dice Lían-  quien es la favorita de papá? Es que normalmente es la pequeña...

Me di cuenta de que las conversaciones con ese par podían ser mas entretenidas de lo que pensaba.

Nos quedamos debatiendo durante mucho tiempo sobre quien era normalmente el hermano favorito, entre risas y risas hasta que Mika, la chica de delante se quejó. Le  invitamos a unirse pero fracasamos en el intento, sin embargo nos dio su numero de teléfono para salir alguna noche. 

La verdad es que no tenia las mismas expectativas de esta residencia. Pensaba que seria difícil hacer amigos o que la gente seria muy cerrada, pero todo lo contrario. Apenas llegué ese día, ya conocía a tres personas de mi piso.

Se hizo tarde, Kevin se durmió con la cabeza apoyada en mi colchón, Lian y yo nos estiramos en nuestras camas y también nos dormimos.

A diferencia de la pasada semana, esa noche no tuve pesadillas, se podría decir que estaba orgullosa porque llevaba noches sin dormir por creer que en cualquier momento seria herida si seguía en ese piso.

Supongo que al estar apartada de mi casa y con personas que no se comparan a mis pasados compañeros pude estar mas a gusto.

xxx

Este final me ha conmovido por la situación de Dalia, pero parece que está bien acompañada y que ya está conociendo a gente buena.

Pregunta: Si os dieran la oportunidad de ir al restaurante de Killian, iríais?

Yo si, no me podría resistir a el, digo, a su comida ;)

<3

Tal Vez Nosotros Si (EN PAUSA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora