INTRODUCCIÓN
Definitivamente las fiestas no son lo mío.
Estar con tanta gente alrededor era agobiador. Cada vez que voy a alguna —cada quinientos años— algo sale mal, por ejemplo, alguien me vomita encima, me pierdo o como en este caso, la policía nos persigue por faltar el respeto a la autoridad.
Oh, rebeldes, que oportunos. Amo este tipo de gente.
Cállate, consciencia, déjame seguir.
Ya ya, te dejo, sigue con el chisme.
Como seguía diciendo, ahora en este mismo instante un auto de la policía nos perseguía mientras corríamos por nuestras vidas y dicho sea de paso también por no ir presos.
Hace sólo unos minutos yo estaba en la gran casa en la que se había hecho una fiesta de universitarios, mis antiguos compañeros de clase habían organizado tal fiesta, a la cual mi mejor amigo, Pierce, me insistió en venir.
Según ellos, querían recordar viejos tiempos y no sé qué, yo sinceramente no recuerdo ni los nombres de aquellos, para mí era todo un desperdicio de tiempo venir aquí. Pero como dije anteriormente, Pierce había estado insistiendo toda una semana entera para que lo acompañara, intenté negarme muchas veces, pero aun así logró convencerme.
Maldito Pierce y su habilidad de convencer a las personas.
Una vez que habíamos llegado a la tal famosa fiesta, el fuerte olor del alcohol inundó mis fosas nasales dejándome totalmente asqueado, odio el alcohol.
Estuvimos un rato allí hasta que Pierce decidió ir a por una botella de tequila para él y una de agua para mí. Supuestamente volvería en cinco minutos, pero no, no fue así.
El muy desgraciado no venía.
De tanto esperarlo me cansé y salí a buscarlo, recorrer toda la maldita casa fue un infierno, personas que ni conocían bailaban cerca mío todos sudados.
Ugh, que puto asco.
Con mi cara de querer asesinar de la manera más violenta a mi mejor amigo, seguí buscándolo.
Cuando por fin lo había encontrado, éste estaba en la entrada de la dichosa casa discutiendo con un policía. Me había acercado rápidamente a él para detenerlo, pero no pude siquiera estimular alguna palabra que él ya me había tomado del brazo para así salir corriendo.
Como si tratara de un delito—aunque creo que lo fue—, el muy enojado policía iba detrás de nosotros con las luces rojas y azules del auto encendidas, dejándonos como unos criminales.
Juro que nunca había corrido tanto en mi vida, ni siquiera cuando mi profesor de educación física nos mandaba a correr por toda la cancha, y eso que la cancha de mi colegio era gigante.
Después de tanto correr por fin habíamos parado de hacerlo, apoyé las palmas de mis manos en mis rodillas en un intento de recuperar mi respiración, luego de unos segundos pude estabilizarla.
—Idiota, ¡¿Por qué me hiciste correr tanto?!— golpeé su hombro en modo de protesta, Pierce enrojeció rápidamente dejando claro lo nervioso que estaba.
—Ehh... puede que...
—¿Qué Pierce? Juro que te mataré si mi hiciste correr tanto por cualquier cosa, aunque no crea que sea cualquier cosa si un policía muy enojado nos perseguía como si fuésemos unos malditos criminales.
Rascó su nuca poniéndose mucho más rojo que antes, lo presioné con la mirada para que hablara de una vez por todas, ya me estaba poniendo de los nervios.
ESTÁS LEYENDO
La soledad del invierno
Fiksi RemajaFroy se conoce a sí mismo, y desde el principio supo que pasar toda la madrugada observando el cielo con una completa desconocida, no acabaría para nada bien. Sabía muy bien lo que hacía, y aún así se quedó. Y ahora tenía que vivir con las ganas inc...
